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jueves, 20 de noviembre de 2008
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Las bondades del nacionalismo desde la óptica de un no nacionalista Imprimir E-Mail
Lecturas 4427    

ImageEl nacionalismo ha sido la semilla de ideologías atroces a lo largo de nuestra historia. La patria, la nación, ha sido utilizada como escusa para realizar asesinatos, para manipular a los ciudadanos, para llevarlos a guerras sin sentido contra los vecinos. Es incluso utilizado como cantos de sirena para defender intereses empresariales particulares con el esfuerzo de todos. Pero no todo es negativo en el nacionalismo.

El nacionalismo posíblemente una de las características del mundo moderno. Es una ideología que es transversal a izquierda y derechas, a estados con nación y a naciones sin estado. Es prácticamente consustancial con cualquier democracia y emerge en casi cualquier circunstancia. Fué ilusa la intención de la internacional socialista de que los trabajadores de las potencias en conflicto no participaran en la Gran Guerra, el nacionalismo y el patriotismo, bajo la fuerte influencia mediática del aparato estatal y de los intereses económicos que pretendían mantener sus ventajas coloniales, fueron mas fuertes que la solidaridad de clase.

Por ello el nacionalismo ha sido objeto de numerosos ataques y ofensivas. Es tal vez la ideología que es mas fácil de ser utilizada para manipular a los ciudadanos y la que permite justificar privilegios de clase, de etnia o de grupo. Tanto liberales como socialdemócratas se han visto arrastrados en esa relación de amor y odio hacia el nacionalismo, mientras los comunistas intentaban sustituirlo por otro sentimiento de pertenencia y de proyecto de revolución (nacional, por supuesto), y los conservadores han abrazado con pasión esa ideología.

Sobre los problemas del nacionalismo, sus efectos negativos se han escritos numerosos artículos en esta web (tan solo hay que poner el término nación en el buscador y saldrán decenas de entradas). Pero esta vez quiero hablar de los efectos positivos de la “construcción social” que denominamos nación.

Ante todo aclarar que no soy nacionalista. Me defino como catalán, español y europeo, sin que tenga que ser una cosa mas importante que otra, y sin creer que es maravilloso tener uno de estos sentimientos de pertenencia y no tener otros. Son los que azarósamente tengo por mi entorno social, cultural y por supuesto nacional. Es cuestión de aclararlo porqué para alguien que se define como nacionalista el debate entra en sus convicciones morales personales y se mueve por un filo mas complicado. Yo en cambio no tengo ese apego emocional, o no lo tengo tanto como alguien que se sienta nacionalista.

Pero como no nacionalista no abomino del nacionalismo, ni de la nación. Y es raro, porqué para un catalán y español no nacionalista, lo natural debería ser lo contrario. Como español sufro los ataques inexorables y asfixiantes de unas formas de nacionalismo español que me obligan a definirme en contra de como me siento, y como catalán sufro la presión de algunas formas de nacionalismo catalán que me obligan a escoger entre “papá y mamá”. Para ambos extremos soy un traidor.

Pero independientemente de la existencias de estas formas de nacionalismo, no todo nacionalismo es excluyente ni, como dice Maaluf, son identidades asesinas. Y además tienen efectos positivos.

En la sociedad ultramoderna, postmoderna o moderna, (según que líneas de la sociología estamos en un escenario u otro), para mí la sociedad moderna, las viejas formas de construir la identidad: familia, religión, comunidad, se han visto trastocadas. La seguridad física ha aumentado pero la seguridad subjetiva no. Hay miedos al futuro y a catástrofes globales que son nuevas. La industrialización ha alejado al hombre de los productos que consume. Ya no vé quien produce patatas y sabe como las cultiva (incluso puede ser él), prácticamente todo lo que consume y necesita no sabe ni quien lo produce, ni como, ni como le llega. Ha de seguir mecanismos de confianza y de “trust” (utilizo las definiciones de Giddens extraídas de “Las consecuencias de la sociedad moderna”), de depositar confianza en unos mecanismos institucionales que le indican que los alimentos que come estan en condiciones, que el tendero no le podrá estafar porqué tiene que publicar sus precios, que los aviones no caeran porqué los ingenieros saben hacer su trabajo, que las guerras no estallarán porqué los políticos trabajaran para ello.

Pero este tipo de confianza es débil. No es como el presencial, donde conoces a quien te proporciona las patatas, conoces a todos los miembros de tu comunidad, tus posibilidades vitales estaban muy prefijadas. Eso genera inseguridades.

Ademas la necesidad del “otro” para definir nuestra identidad es esencial y en un entorno donde la familia es mas pequeña, la comunidad ha perdido su sentido, donde al salir a la calle solo vemos caras nuevas y anónimas, donde los rituales de socialización se han alterado hasta el punto que han llegado incluso a institucionalizarse (como la escuela, el hospital, etc..) tal y como han ido definiendo los antropólogos como Foucault o los sociólogos urbanos como Castells o los lingüistas como Chomsky. La construcción de nuestra identidad tiene pilares directos mas débiles que en las sociedades premodernas.

Por tanto los mecanismos que permiten dotar de identidad a los individuos, de definirse como miembros de una comunidad son no solo positivos sino necesarios para la coherencia y la maduración del propio individuo. Y los nacionalismos lo proporcionan con una enorme eficacia. De hecho es casi imposible que un individuo no tenga esos sentimientos, de una forma u otra. El que no vibra con la bandera lo hace con la selección de baloncesto y el que no con Fernando Alonso y el que no con la senyera o la selección de korfball. No hace falta ser un nacionalista para simplemente sentir cierto orgullo de pertenecer a la misma comunidad nacional que la que tuvo Cervantes o a la que perteneció Pau Casals. Es algo bastante presente en todas las sociedades modernas. Y este nacionalismo “light” que ayuda a identificarte con el vecino forma parte de muchas de estas formas de socialización “light”. El ser de un club de futbol, el sentirte identificado con el grupo de trabajadores de tu empresa, el pertenecer a la misma red de internet. No son socializaciones “hard” como las del mundo premoderno, pero ayudan a configurar las identidades de los individuos.

Además ayuda a que la solidaridad, sea privada o pública, en esto no entraré ahora, sea proporcionada con mas alegría y con menos oposición. Los sistemas impositivos redistributivos hacen que las personas con mas rentas den parte de sus ingresos a proporcionar servicios para todos pero que consumen mas las personas con menos rentas. Las donaciones a fundaciones y a proyectos de solidaridad (mucho menos cuantiosas y por tanto con menores resultados dentro de los países) la hacen personas que deciden desprenderse de un capital para ayudar a otros que creen mas necesitados o en una situación mas desvalida. El nacionalismo ayuda a que alguien de la clase alta que tiene un estilo de vida totalmente distinto, que no compartiría ningun sentido de pertenencia con un indigente, que incluso no llegará a ver en su vida ni a saber de su existencia, done dinero o no ponga demasiados reparos en pagar sus impuestos por colaborar con un “nacional”. Aquí se mezclan otros sentimientos como el egoismo, la solidaridad con el semejante, la caridad, la ideología, la percepción que puedan tener los individuos de la utilidad de los servicios públicos, etc... Pero el nacionalismo ayuda a cohesionar los ciudadanos de un territorio en buscar el provecho mútuo. Incluso en el caso mas extremo de que ese grupo de ciudadanos vea amenazada su forma de vida y su modelo social por un agresor externo, hace que esa defensa sea mas eficaz. No entraré en ejemplos concretos, pero los ejércitos nacionales son superiores y lo han sido históricamente a los ejércitos mercenarios, ya que la motivación de los segundos es solo la pecunaria (y tal vez la del orgullo), y a la que las tornas se ponen malas son los primeros en huir acelerando la derrota.

De hecho incluso partidos nacionalistas de izquierdas son capaces de vertebrar proyectos sociales que superen el concepto de etnia, idioma o incluso nación y sean actores que ayuden a la cohesión social que es necesaria tanto para el funcionamiento de la economía como para la paz social. Ejemplos, de hecho muy cercanos a los barceloneses, que hemos gozado de la coalición de los partidos de izquierda catalanes en el ayuntamiento haciendo un modelo de ciudad socialdemócrata que ha permitido una mejora de calidad de vida de sus ciudadanos en un entorno sociológico muy complejo y donde el partido independentista también ha jugado un papel positivo y esencial junto al partido socialista y al ecosocialista. La única capital importante que en democracia no ha sido gobernada por la derecha es de hecho la ciudad que ha mantenido en su gobierno permanentemente a regidores independentistas de ERC y con unos partidos de izquierda como el PSC y ICV que se definen como catalanistas y que ha mantenido un modelo de ciudad densa, europea y con unos altos niveles de convivencia, cuando partía de una ciudad de extremos, segregadora, marginadora y excluyente.

Es decir, el nacionalismo no puede ser satanizado sin mas. Hay algo aún mas importante para alguien no nacionalista como yo. El nacionalismo “light” lo sienten la mayoría de mis conciudadanos, con la paradoja de compartir ese sentimiento con otras formas de nacionalismo “light”. Sería absurdo satanizar algo que ayuda a que los ciudadanos de la sociedad en la que vivo se sientan mas agusto entre ellos. Lo que hay que evitar son los efectos de los nacionalismos excluyentes, los gérmenes de la xenofobia, del racismo, de la insolidaridad con el extranjero, los efectos que llevan a imponer un nacionalismo sobre otro, que pretenden imponer una única forma de entender la convivencia colectiva. Los efectos que anulan al individuo y rompen el pacto social tácito y el respeto por los sentimientos individuales. Ante ello, sí que debemos ser tajantes, no dar ninguna oportunidad para que el nacionalismo “light”, degenere en mecanismos de coherción ideológica, de sometimiento del individuo, de anulación de la persona y de su individualidad.
Palabras claves : nacionalismos, nacion, estado nacion, sentimientos

Comentarios de los usuarios (7) RSS feed comment
Escrito por lluisperez, on 13-09-2006 23:29,
1. Lluís P.L
Excelente artículo, José. No obstante, te tengo que poner una pega que es la misma pega que le pongo a casi todos los artículos que leo sobre el "nacionalismo": la ausencia de algún tipo de definición para este término. 
 
Y es que con nacionalismo nos pasa como con "terrorismo": que cada cual lo define mas o menos como le apetece. Dentro del saco del nacionalismo se pone por igual a Hitler y a Carod-Rovira, y con no poca frecuencia se deja incomprensiblemente fuera a Gandhi o a Jiménez Losantos. Según quién hable del "nacionalismo", esta palabra significa una cosa u otra y tiene unos representantes políticos u otros. 
 
Por ejemplo, yo estoy seguro de que tu "nacionalismo light" catalán no es excesivamente diferente de mi nacionalismo catalán salvo por un hecho: que tu crees que puedes desarrollar ese "nacionalismo light" catalán dentro del Estado español y yo creo que no. Por eso, antes de ponernos a hablar del "nacionalismo" deberíamos especificar siempre a qué nos estamos refiriendo, porque si uno define el nacionalismo como "los mios, solo por el hecho de ser los mios, merecen mas consideración que los demás" (y esa definición la he leído por ahí a algún que otro intelectual por lo demás muy solvente) es evidente que es incompatible con un ideario de izquierdas. Si uno, en cambio, define nacionalismo como "defensa de una nación que uno considera propia", entonces uno puede establecer grados de esa defensa, y criterios para decidir cuando un nacionalismo es legítimo y cuando "se pasa", etc. 
 
Pues eso, que la cuestión de la definición es muy importante y muy poco tratada. 
 
Por lo demás, ya digo, un artículo excelente.
 
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Escrito por admin, on 14-09-2006 01:06,
2. Jose R.
Hola Lluís: 
 
Hablaba nacionalismo como puro sentimiento identitario que te hace sentir algo que te une a otros miembros de la misma comunidad nacional. Que este nacionalismo busque una forma de organización política o estatal distinta, nueva o quiera la actual es otra cosa. 
 
En este caso valoro el nacionalismo en su sentido púramente sociológico que podría definir como: 
 
"Sentido de la pertenencia a una comunidad de individuos cuya coherencia es territorial más o menos amplia, que llamo comunidad nacional". 
 
Eso no tiene porqué ser "una defensa de la nación". Te intetaré explicar. Este mismo sentimiento de pertenencia se puede dar en otra dimensión de la persona en el ámbito deportivo, uno puede sentirse identificado con el Barça, pero le da lo mismo si este pierde o gana, o si hay un merengue que se mete con el Barça. 
 
Puede concevirse un nacionalismo como sentido identitario a una comunidad que tranquílamente acepte una invasión por parte de un estado a este trozo de territorio al que pertenece ese grupo sin que le tiemble un milímetro el corazón, mientras lo que hace que esa identidad comunitaria no sea trastocada o amenazada para el individuo. 
 
Por ponerte un ejemplo, hay personas que el sentido identitario le permite aceptar como algo positivo que en el acto de la Diada se canten saetas españolas sin que eso les haga temer nada, aceptan ese nuevo elemento de identidad cultural y lo apropian. No necesitan defender "una nación" ya que para ellos la identidad nacional como pertenencia a una comunidad territorial amplia (mas allá de la comunidad inmediata) les permite aceptar un estado ajeno a esta comunidad, o la transformación de los valores y la introducción de nuevos miembros sin problemas. 
 
Otros en cambio pueden querer "defender la nación" y ver amenazas. 
 
Se trata de ver cual es la percepción de amenaza, para responder en el ámbito de "defensa a la nación". Y por ejemplo que reconozco ese sentimiento de pertenencia a Catalunya, lo comparto con el sentimiento de pertenencia a España sin ningún problema, y no veo una necesidad de defender a España porque alguien queme una bandera rojigualda. No tengo ese "leif motiv" de defensa de la nación en los grados que otros si lo tienen por la simple cuestión que mi identidad de pertenencia no se ve amenazada por ello, y por tanto mi individualización no sufre, no hay renuncias en mi construcción del YO. 
 
La "defensa de la nación" es algo mas ambiguo que "el sentimiento de pertenencia" que es el tipo de nacionalismo "light" que intento definir el artículo.
 
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Escrito por Invitado, on 14-09-2006 02:58,
3. Trimegisto
Me ha gustado el articulo. Debe ser por que estoy de acuerdo en casi todo ;) 
 
Las identidades son elementos basicos de la formacion de la persona. La persona es lo que se identifica y todos, queramos o no, nos gusta relacionarnos con nuestros semejantes, culturales, ideologicos, de orientacion, esteticos o correligionarios.  
 
El nacionalismo, como cualquier identidad, existe para cubrir una necesidad, una necesidad de cercania y comprension, una necesidad de proteccion de lo tuyo y de fomento de la autoestima de uno mismo. Solo en los sitios donde la autoestima no existe (castilla, por ejemplo) y la identidad y la diferencia son miradas con recelo, no hay nacionalismo o, cuanto menos, regionalismo
 
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Escrito por Invitado, on 14-09-2006 10:35,
4. Miguel
Interesante artículo aunque considero que equivocado. El problema también desde mi punto de vista se debe a una definición ambigua de "nacionalismo". No es lo mismo nacionalismo en un sentido político que nacionalismo tenido por seña de identidad; desde el segundo se puede generar el primero, pero mientras que el segundo nos sirve para muchas cosas, desde el primero sólo se nos trae exclusión, nos aleja de la virtud cívica y crea continuos ghettos mentales, independientemente de su intensiad. No existe nacionalismo político que no incluya cierto mesianismo. De todas formas no quiero aquí escribir un larguísmo comentario al respecto. Escribiré en breve un post al hilo de tu artículo. Soy de red progresista, así que supongo que lo verás allí, pero en cualquier caso avisaré aquí cuando lo haya publicado. Un saludo.
 
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Escrito por lluisperez, on 14-09-2006 13:54,
5. Lluís P.L
El problema con esa definición, José, es que es un poco contraintuitiva. Parece extraño hablar de que a un colaboracionista francés de los nazis (por ejemplo) se puede considerar un nacionalista francés solo porque se sentia francés. Como también sería un poco extraño calificar de nacionalistas hindues a los maharajás de la colonia británica de la India. 
 
Por otro lado, también resulta un tanto extraño calificar de nacionalista alguien que se siente muy identificado con un club de futbol, o con un partido político, o con una clase social. 
 
No. Yo creo que la identidad es una cosa y la identidad nacional es otra. Es, en concreto, un tipo particular de identidad, diferente de (por ejemplo) la identidad de clase. Que elementos definen a la identidad nacional seria objeto de debate, pero me parece razonable asumir que una identidad nacional no es igual que una identidad de clase o de confesión religiosa. 
 
Pero aun en el caso de que supusiésemos que cualquier identidad colectiva es de algun modo "nacional", eso seguiria sin constituir una definición de "nacionalismo". Como digo, alguien que se sienta muy francés y a priori se quede indiferente ante una invasión... pues hombre, resulta algo chocante definirlo como nacionalista.
 
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Escrito por Invitado, on 17-09-2006 13:10,
6. catam
Ultimamente , cuando leo u oigo de nacionalismo, recuerdo una conversacion de hace decadas. Tres decadas. 
 
Hablaba con un navarro y comentabamos sobre la "" presunta"" entrada /asimilacion de Navarra en Euskadi y yo infantil y llanamente comente que no me pareceria mala idea. El navarro salto, con un : ¡ ¡ encima de mi cadaver ¡ ¡ 
 
Y dijo que el era navarro y no vasco y que el tenia derecho a elegir que era y con quien debia juntarse, o no. 
 
Aplaudi su opinion, pero .... le pregunte : 
 
Tu eres libre de elegir democraticamente que quieres ser, pero... aceptarias que tu comunidad eligiera ser parte de Euskadi ?¿ 
 
Aceptarias que euskadi, catalunya o Galiza, decidieran un dia ser independientes ?¿ 
 
O la democracia solo sirve para uno mismo?¿ 
 
Obviare su respuesta. 
 
Prefiero plantear preguntas que dar soluciones. :D 
 
Salut. 
 
II*IInull
 
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Escrito por Invitado, on 18-09-2006 08:19,
7. Miguel
Lo prometido es deuda. Mis objeciones, aqui: Unidimensional
 
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