Son dos políticos diferentes pero complementarios. Auque se intente deslegitimizar a uno o a otro mediante una burda comparación, lo cierto que su diferencia es el contexto y el tiempo histórico. En definitiva, ellos como nosotros, parafraseando al Romeo de Shakespeare, somos un juguete en manos del destino.
Tengo la intuición que la historia, como suele pasar recordará a Pascual como el creador del nuevo Estatut y motor de la Catalunya reconciliada consigo misma. Ahora, con el tiempo, ya nadie duda que fue un gran alcalde para Barcelona, pero cuando dejó la alcaldía las máquinas mediáticas de destrucción siguieron haciendo su labor maquillando una visión y gestión que el tiempo reconoce y reconocerá. Es curioso pero se produce una extraña paradoja con la figura de Maragall y de Pujol. Mientras, intuyo y opino fruto de mi subjetividad y del derecho a manifestarla, que Maragall tendrá un reconocimiento histórico muy positivo, esté lo será con el paso del tiempo y cuando él ya no esté. En cambio Pujol ha disfrutado de una distorsión histórica que con el tiempo se perderá y sólo quedará lo objetivable: el relato de unas ficciones, también realidades, creadas y recreadas.
Montilla puede ser el símbolo de una Cataluñya reconciliada con España. En un contexto propiciado por el gobierno tripartito, ahora Catalunya rige su historia propia y común, sin complejos, sin excusas: ocupa un sitio en el mundo real. Es la Catalunya del futuro, de lo tangible. De los que están y de los que estarán, sin particularidades. Lejos queda ya ser victimas como por desgracia han sufrido los catalanes durante largos periodos de la historia (la destrucción y el sometimiento que fue real en toda su brutalidad) y ejercer como tales, del victimismo como seña de identidad. El tiempo ha pasado y el otro hermano e igual, antaño construido como extraño, peligroso y dominador deviene ahora, como la Oda del poeta catalán Maragall (abuelo de Pascual Maragall) hermano de una España que no tan solo habla y siente en castellano sino en diversas lenguas como el catalán, el vasco, el gallego y sobre todo, de diferentes formas y con diferentes sensibilidades. Catalunya y España son, no una alianza de civilizaciones o de conceptos, sino un urdimbre de significantes y significados entrelazados, proyectados a un futuro. Este futuro fruto del mejor tiempo histórico vivido (esplendores de sables y conquistas a parte) por la península ibérica, esa basta extensión e terreno situada en el occidente de Europa. Iberia un pequeño continente, una pequeña Europa comprimida entre el estrecho de Gilbraltar y los Pirineos.
Pascual ha representado la reconciliación, la tabula rasa entre el pasado y el futuro. Montilla puede ser el escritor de esta historia en tanto que catalana, española, y europea. Ahora, ya todo es posible.
Esa es la teoría de la opción cero. Parece que Carles es uno de esos hombres-termómetro que se suma al vuelo a las corrientes de opinión predominantes en la sociedad.
El punto de vista...
VERDAD BASTA DECIR LO QUE ES Y NO MAS , PUES MUCHAS VECES LOS POLITICOS DICEN COSAS QUE NO SON , BASTA CON DECIR LO QUE ES.EL QUE ESTE LIBRE DE PECADO QUE...