| "El animus jocandi" desde la izquierda |
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| Escrito por Cartman | ||||
| martes, 07 de febrero de 2006 | ||||
Página 1 de 2 Humor, parodia, ironía... es y continúa siendo una herramienta que el débil utiliza para defenderse del poderoso. Cuestionar el ánimus jocandi a través de sentencias, rasgaduras de vestiduras o una tolerancia multicultural mal entendida puede conducir a la izquierda a perder una de sus mejores herramientas.
Han habido tres recientes casos en que el principio del "ánimus jocandi" entra en cuestión: las famosas viñetas que parodian a los terroristas islámicos de un diario noruego, el cierre cautelar de la Frikipedia y la eliminación de e-bruticies. Los tres casos son bastante diferentes, pero comparten el cuestionamiento de la parodia como forma de reivindicación y crítica. El primero de ellos es el más sonado y el más conocido. La pieza clave de este caso recae en que no podemos dejar de reivindicar la parodia, incluso para hacer crítica de un tema tan grave como el terrorismo islámico. ¿Hasta que punto tiene más efectividad un chiste donde Mahoma a la puerta del paraíso pide que no vengan más suicidas, que ya se han acabado las vírgenes?, es una parodia bien lograda que remarca lo absurdo de esas muertes suicidas y sus nefastas consecuencias. Aunque discrepáramos sobre el buen o mal gusto de esa parodia, no se puede negar que la potencia del chiste es mucho mayor que el mejor de los artículos. Renunciar a un uso de la parodia para criticar algo tan grave como los terroristas suicidas es renunciar a poder ridiculizar cualquier dogmatismo por miedo a ofenderle. Si cedemos a la intransigencia de unos pocos, mañana no podremos publicar ningún artículo criticando al dogmático y pasado símplemente diferir del dogma podría estar penado. Es mejor una parodia bien lograda que un artículo insultante, y mucho más demoledora. El segundo caso es más sangrante, la SGAE ha denunciado la Frikypedia por hacer un artículo parodiándola. Lo alucinante es que un juez ha cerrado la Frikypedia cautelármente. La SGAE consigue lo inconseguible: que se censure una web de parodias. La SGAE tiene todo el derecho a defender su imagen pública, nadie lo cuestiona, ni tampoco se cuestiona la acción del juez. Pero las consecuencias de cerrar una web porqué se parodia a un poder fáctico tiene consecuencias nefastas a largo plazo: cualquier muestra de crítica irónica es censurable judiciálmente. Después de leer el artículo censurado en un "mirror" de la versión anglófona de la Frikipedia no se entiende del todo la decisión judicial, tan sólo se hace inciso al interés recaudatorio y a las prácticas de la SGAE sin entrar en descalificaciones graves. El último caso a tratar es el de e-bruticies, un blog alojado en BLOCAT que criticaba de forma muy caústica y con cierto mal gusto al diario digital e-noticies. Blocat tuvo que cerrarlo por la presión de e-noticies. |
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