Días inciertos en Bolivia. Todo tan enrarecido. Desde las alcantarillas del pasado se vienen colando hace algún tiempo fantasmas y estigmas que, como un virus silencioso, amenazan cubrir con un manto de humo y ceniza nuestro país. Son los resquicios de viejas prácticas que aún no han terminado. Es la misma muerte de ayer, ayer octubre del 2003, ayer junio del 2005, la que nos está acechando. Diversos rostros tienen la muerte, pero sigue siendo la misma que trae consigo la sangre y la violencia. Quienes tenemos los pies en el presente y la mirada en el futuro, no las queremos, no las aceptamos; jamás las justificaremos.
“Hacer es la mejor manera de decir” José Martí
Desde Santa Cruz, los bolivianos comprometidos con la patria, con el futuro, con la democracia, la libertad y el respeto de los derecho humanos, sabemos lo que está pasando. Sabemos que existe una confrontación de la que no formamos parte y que sin embargo nos está cercando peligrosamente. Sabemos que el poder está siendo disputado lejos de nosotros, de la ciudadanía, y quienes están en ello, no dudan en amenazar la colectividad y el estado de derecho con tal de alcanzar sus objetivos. También sabemos que ante esta situación, tenemos una sola posición: Actuar en consecuencia con preservar la democracia, detestar la violencia y refirmar el futuro que hemos soñado y que estamos construyendo.
También estamos comprometidos con el proceso de cambio por el que está atravesando nuestro país. Sabemos que Bolivia precisa una refundación real, un nuevo comienzo, un nuevo horizonte, esta vez sobre bases sólidas, compartidas, inclusivas y con una visión clara de integración, apertura, paz y progreso. Y, obviamente, justicia social y equidad. Por eso creemos firmemente que la confrontación de ideas y el diálogo, son las herramientas que nos ayudarán a cimentar este proceso. Pero en base al respeto, la tolerancia y partiendo de principios mínimos de transparencia; “Hacer lo que se dice y hacer lo que se hace”, tantas veces dicho, hoy más válido y necesario que nunca.
El mañana depende de la mirada y la lectura que hoy hagamos del presente y sobre todo, del pasado. Sin rencores, sin revanchismos, sin absurdas pretensiones. Reconociendo que la historia no empezó -ni concluyó- el 18 de diciembre del 2005 y que no toda el camino que nos antecede debe ser desechado. Por algo hemos llegado a este momento, en lo positivo y en lo negativo, y debe ser reconocido en su justa medida para poder quitarnos esa pesada carga que nos arrastra a repetirnos y a retroceder, vaya parajoda, en un momento de supuesto avance. Un error repetido dos veces es una catástrofe. Y, es evidente, ya hemos tenido suficiente. Solo decidiendo caminar todos juntos, 9 millones de bolivianos, avanzaremos.
Se acabo el tiempo de las posiciones radicales, de las consignas y los slong´s vacíos y marketineros, de las amenazas sin sentido, de las respuestas desproporcionadas, de la falta de apertura. Se acabó el tiempo del dañino racismo, de la intolerancia necia, del infundado temor por el otro, del intentar construir la propia identidad a partir del desconocimiento de la del otro. Pasó la hora de pensar en pocos, de gobernar para pocos. Las malolientes prácticas políticas de antaño, deben de dejar de tener lugar en esta coyuntura. Los males que nos han arrastrado a estar hoy casi al borde del precipicio vienen, una vez más, desde el gobierno, desde la triste oposición y desde la mezquindad de obscuros intereses.
Y debemos ser concientes, hoy más que nunca, que como ciudadanos comprometidos con Bolivia y con la vida, tenemos la responsabilidad histórica de construir la esperanza, de levantar la cabeza y no dejar, no esta vez - las consecuencias serían nefastas - que los agoreros del desastre nos arrastren hacia donde no queremos, hacia donde no debemos.
Nuestro compromiso es con la verdad, con la justicia, con los principios elementales, universales e intrínsecos del ser humano. Es el compromiso también por los sueños de l@s niñ@s, por las aspiraciones de nosotros los jóvenes, por la seguridad de los adultos, por la alegría de l@s ancian@s. El compromiso es por cada uno de los bolivianos que se fueron del país, tristemente, ante la falta de oportunidades y la desesperanza en la que nos han querido sumir.
Nuestro compromiso es simple. Solo sabemos que este es el momento de la reafirmación en lo antes mencionado, de la consecuencia con los principios que como ciudadanos, sabemos que nos permitirán salir de esta vorágine que no hemos escogido. No nos dejemos arrastrar hacia la guerra. No permitamos que se rompa la democracia. No permitamos que se divida el país. Este no es el momento de las sentencias finales y las respuestas absolutas. Es el momento de levantar las banderas de la paz, de la vida, del progreso y del futuro. Es el momento de construir, de una buena vez, la Bolivia grande y completa que nos merecemos.
sigo naturalmente la perdida de valor de la moneda a quien mas beneficia sin duda alguna es al trabajador que tiene una nomina y unos pocos ahorros en esa...
sigo Como digo es mejor falsificar billetes (creo que a eso le llaman economia financiera, y dedican todo su ingenio a inventar argucias con las que...
ya. claro Supongamos que se me rompe la lavadora de mi casa. Ante eso tengo dos opciones, la primera, la logica y natural es que como hay que comprar una...