| Efecto llamada: no se enteran, o no quieren enterarse. |
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Algunos países europeos, secundando las tesis que el PP lanza al aire de forma repetitiva, como un mantra que se hará realidad si se repite suficientes veces al tipo apropiado de gente que cree esas cosas, dicen que la política Española causó un efecto llamada. Se lavan las manos y dicen que los países del sur nos apañemos solos. Porque esto no es un problema de España, sino de todos los países cuyas fronteras limitan con África. Es un problema que, como siempre, parece afectar sólo a aquellos que lo sufren directamente, y cualquier excusa es buena para lavarse las manos y cargarse la tan cacareada política europea. Porque a los países más ricos, léase Finlandia, Luxemburgo, Suecia, Alemania, Francia, lo que les interesa no es solucionar un problema que a ellos no les afecta directamente en la actualidad, sino que prefieren que cada uno se apañe como pueda. Se agarran a lo que sea con tal de no tener que poner millones de euros para solucionar una avalancha de seres humano que no está llamando a sus puertas. Y es que de eso se trata precisamente. De una avalancha de seres humanos que han tenido que dejar su tierra para buscar un medio de vida para ellos y sus familias. Problemas que no desaparecen, como algunos creen, con muros y verjas. Muchos nos preguntamos si realmente es posible que algunos líderes políticos europeos (españoles incluidos) aboguen por expulsar a todo “sin papeles”, por levantar verjas, por cerrar fronteras, por tolerar la inmigración ilegal, tratarla como si no existiese, mientras sean una mano de obra barata y callada. Algunos nos preguntamos si realmente su intención es solucionar el problema o limitar la pobreza, encerrarla, en sus países de origen. Porque es cierto que las repatriaciones deben ser parte de la política exterior de una nación, pero éstas deben encuadrarse en una política integrada que trate de solucionar, en lo posible, el drama humano en su origen. El Gobierno de España incrementa la ayuda al desarrollo al tiempo que anuncia repatriaciones más severas, es un paso que pretende ayudar en origen, y solucionar el problema también aquí. Pero un paso que no debemos dar solos aunque en la peor tradición europea, los países “amigos” nos dejan solos como ha sucedido innumerables veces en la historia. El líder del PP rechaza un pacto por la inmigración si no es bajo unas draconianas condiciones impuestas por él, lógico, no le conviene solucionar un problema que causa pobreza, mido en los ciudadanos, y del que sabe que puede aprovecharse para sacar réditos políticos. Aunque quienes sufren sean seres humanos. Muchos países europeos (curiosamente ricos o gobernados por la derecha) se acogen a lo que llaman efecto llamada para dejarnos solos. Efecto llamada. Efecto llamada lo causa la muerte de miles de niños cada hora, de hambre o enfermedad. Efecto llamada lo causan las guerras que se libran con las armas que las compañías belgas, británicas, francesas, etc. les venden. Efecto llamada lo causa el que gente con carrera y varios idiomas, pase hambre en sus países de origen. El que aquí, quien más quien menos encuentre trabajo, y gane suficiente como para mantener a sus familias. Efecto llamada lo causan los conflictos causados por recursos naturales como el petróleo, los diamante, el platino, y otros minerales muy raros y muy valiosos, como el agua. Me imagino que sí, en España hay efecto llamada, pero no por una ley que lo que hizo fue poner orden en el berenjenal que había causado el gobierno de José María Aznar, sino porque el mundo cada vez está más unido. La globalización sin límite por la que abogan los neoconservadores de boquilla (esos mismos que luego protegen su agricultura y alzan fronteras y muros) ha puesto al alcance de los ojos de todos los hambrientos y desesperados del mundo el paraíso que hemos construido en Occidente. Lo ven, y no piensan que no nos lo merecemos, sólo piensan que aquí podrán conseguir lo que toda persona quiere. Vivir con dignidad, o simplemente vivir. Y mientras, algunos desayunan con quienes se lavan las manos, y utilizan los muertos en patera como arma arrojadiza contra la izquierda. Me preguntaba al principio si es que no se enteran de cómo se produce el efecto llamada o no quieren enterarse. Yo tengo la respuesta, me la ha dado hoy una anécdota que voy a contarles. Me hablaban hoy de una cena familiar de hace dos semanas. En mi familia siempre hemos intentado eliminar en los niños el ansia consumista que la televisión intenta implantarles en sus pequeños pero maravillosos cerebros. Aunque no siempre lo conseguimos. Hablando de que ellos querían un coche grande cuando fuese mayor con aire acondicionado, una niña de siete años, un familiar mío le dijo que mejor uno pequeño, y sin aire, porque en los países de África no tenían nada de eso, y así ellos podrían tenerlo algún día. La conversación derivó hacia el terreno de las cosas de las que carecían en esos países, y de cómo teníamos que trabajar para que las tuviesen. Como ya he dicho, los cerebros de los niños son impresionantes. Su respuesta fue de una lógica apabullante - “¿Y por qué no se vienen ellos aquí?” - dijo. Aplastante. Ya tengo la respuesta, si hasta un niño da con ella, ¿es posible que nuestros políticos no? Ni siquiera yo me atrevería a situar su nivel de raciocinio por debajo de los siete años, así que creo que simplemente no quieren enterarse de lo que causa el efecto llamada.
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| Escrito por Francisco Agenjo | |
| martes, 10 de octubre de 2006 | |
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