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Socialdemocracia de derechas |
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“Derecha e izquierda” son dos expresiones antitéticas que, desde hace más de doscientos años, se utilizan para asignar el contraste del pensamiento político y de los movimientos en que está dividido el espectro ideológico del pensamiento y de las acciones humanas. Es el desenlace de un trayecto histórico que nace con la Revolución francesa y que llega a nuestros días.
Pero esta definición volumétrica de la política está totalmente arraigada y sigue siendo empleada para localizarse en el espectro político. Sin embargo, en ese universo de as ideas se observa una perdida de la importancia de las ideologías, el eje “izquierda- derecha” continúa siendo la principal dimensión del conflicto político pero ya no con la carga que tuviera en otros momentos de la historia contemporánea.
Por un lado, el centro derecha europeo ha iniciado la ofensiva para conquistar los espacios de centro que son propiedad de la izquierda. El método consiste en moderar su discurso democratacristiano y centrarse en otro de menor carga liberal. Extremar el cuidado al hablar de políticas no permisivas y abandonar el carril de los intolerantes para simular una comprensión innata a los cambios sociales y culturales es el siguiente paso. Los excesos de la extrema derecha les ayudan a poder establecerse en un espectro ideológico cargado de tintes de modernidad y crecimiento económico tan de vanguardia para las generaciones más jóvenes de nuestra Europa de hoy.
Po otro lado, el hecho de que se cuestionen los planteamientos de la vieja socialdemocracia para afrontar retos políticos modernos y la aparición de una nueva socialdemocracia que sobrevive sin demasiados problemas en los territorios que hacen frontera con el centro político son la única opción que le queda a la izquierda europea para no perder el tren del futuro. Los excesos, ahora de la extrema izquierda, ha de servir para centrar el discurso político. La socialdemocracia debe representar el espectro ideológico que cohabita desde el centro radical hasta la izquierda social más moderada. Su papel es fundamental en la representación más clara de la izquierda moderna. Esta opción está representada por algunos miembros de la socialdemocracia sueca, el nuevo laborismo británico, el SPD alemán y Ségolène Royal en Francia. Algunos miembros del PSC encajarían perfectamente en esa dinámica más actual y fresca.
Algunos responsables del socialismo europeo más moderno con responsabilidades en materia presupuestaria y económica, como Solbes o Castells, animan a la socialdemocracia a moverse en la frontera de las ideas sociales y a ser capaz de transitar por el mismo camino de la modernización en consonancia con las mutaciones que los medios de producción, comercio e internacionalización del capital están sufriendo.
Creo que este modelo para la izquierda europea no debe ser producto del agotamiento de las viejas ideas o de una crisis profunda de la izquierda, sino que debe nacer de una nueva e imprescindible reflexión de hacia donde dirigirse. El interés por las políticas sociales, no puede alejarse de la defensa de la familia y de sus principios menos estáticos. La protección de las clases trabajadoras no puede ser antagónica con el libre mercado. Conjugar estos aspectos tan aparentemente opuestos es el reto que tanto el centro derecha como el centro izquierda tienen ante si. Quien llegue antes gana. La izquierda es mucho más ágil y creativa por lo que su camino puede ser mucho más rápido. Los paradigmas ideologizantes solo son piedras en un sendero a recorrer urgentemente.
www.marcvidal.cat
Comentarios de los usuarios (7)
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Escrito por Marc Vidal
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martes, 17 de octubre de 2006 |
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