¿Alternativo o altercientífico? Entre el progresismo y la reacción
Lecturas
1892
Como zurdo conozco a un grupo bastante extenso de individuos que se denominan a sí mismos alternativos. La alternatividad supone rebelarse contra el mainstream, es decir, contra la corriente global en general y crear el propio modelo, el propio mundo que uno cree mas acertado. Yo mismo, he coqueteado en varias ocasiones con el alternativismo.
De hecho, diría que desde donde alcanza mi memoria he ido contra la corriente general, he sido antilaicista en asociaciones de estudiantes eurocomunistas, he sido el « rojo » en un colegio donde el 90% hoy vota PP, he sido jevorro en la época en que si no escuchabas la canción del verano eras un fracasado, he sido scout en una época en la que el servicio está en peligro de extinción. Si algo me define con éxito es la alternatividad, aunque yo prefiero llamarlo disidencia.
Sin embargo, el hecho de ser un disidente respecto de un movimiento como es la izquierda donde lo que prima es la alternatividad, creo que me convierte en un esbirro del sistema convencional. Al ser alternativo respecto de la alternativa, me parece que lo que mejor me definiría sería la palabra « reaccionario » puesto que es reaccionario aquél que reacciona al cambio. En cualquier caso, creo saber con bastante exactitud qué es la alternatividad, de modo que intentaré analizarla.
La alternatividad es un sentimiento que nace, inevitablemente del inconformismo, es decir, de no estar satisfecho con una determinada cuestión. Cuando algo no nos satisface, proponemos una alternativa con el fin de mejorarlo. Si yo fuera psicoanalista o sociólogo, podría dar una explicación científica a este impulso basada en un modelo a prueba de bomba, pero como no lo soy, tendré que intentar explicarme en función de mi observación. Se me ocurre que las razones para este inconformismo pueden ser dos: la primera, estar profundamente convencido de que la corriente dominante está equivocada, la segunda estar en desacuerdo con los horribles resultados a los que lleva la corriente dominante. En la mayoría de las ocasiones suele ser una mezcla de los dos, es decir, tener la intuición de que hay algo que falla y a la vez que los resultados nos repugnen.
De estos dos impulsos, hay uno que es racional y otro que no. Tener la convicción de que algo falla en el modelo es algo que se puede discutir y comprobar racionalmente de acuerdo con los métodos establecidos de prueba y refutación, sin embargo, hablar de lo poco satisfactorios que son los resultados es mas complicado. Esto supone cambiar de plano y pasar a hablar de estética, filosofía, teología o alguna otra disciplina no científica. Si algo define al progresismo es el amor a la racionalidad (dios mío, esas dos palabras no deberían ir nunca juntas), a lo explicable, a lo demostrable. La filosofía, la estética y la teología son disciplinas puramente deductivas que, como todas las ciencias deductivas, parten de un axioma, ergo de un dogma. Si compartimos el dogma, todo bien, si no lo compartimos, hay un problema: no es explicable. En este sentido, al menos en discusiones sobre temas políticos, sociales y demás, creo que hay una alternatividad « buena » (la racional) y una alternatividad « mala » (la instintiva).
Respecto a la alternatividad mala (la instintiva) se me ocurren varios motivos. El primero es que el razonamiento que existe para ese tema es demasiado complicado para entenderlo y por lo tanto lo rechazamos. Hemos cambiado lo racional por lo subjetivamente comprensible y cambiamos la racionalidad por el llamado « sentido común » (según Einstein, un conjunto de prejuicios acumulados a la edad de 18 años »). El segundo es que el resultado es demasiado decepcionante. A nosotros nos habían vendido que el mundo era de una determinada manera (por ejemplo justo), es absurdo pretender que es de otra distinta. Si lo es, es porque existen fuerzas malignas que lo controlan, que lo manipulan (de aquí surge la variante de la teoría de la conspiración).
En lo que concierne a la alternatividad buena (la racional), creo que es necesario relativizarlo. Tengo una relación amor-odio con la autoridad. Por un lado, no creo que la autoridad sea un grado per se, sin embargo, empíricamente, cada vez que le he llevado la contraria a alguien que sabía más que yo de un determinado tema he descubierto que él llevaba razón, es decir, he llegado tarde o temprano a estar de acuerdo con él. En general, la autoridad es una buena forma de identificar la coherencia de un determinado razonamiento, por eso, paradójicamente, es racional creer en el argumento de autoridad aún cuando se crea que falla racionalmente. Es decir, lo racional es dar poco valor a los argumentos racionales propios frente a los argumentos racionales de alguien con más autoridad.
Decía que normalmente la alternatividad es inicialmente intuitiva y posteriormente racional o al menos criptoracional. Esta criptorracionalidad supone construir un razonamiento alternativo con los arreglos suficientes para llegar al resultado anhelado instintivamente. Cuando hablamos del campo científico, esta racionalidad consiste en no cuestionar ya el razonamiento, sino cuestionar, nada más y nada menos, que la metodología del razonamiento. En otras palabras, se trata de cuestionar el todo, de cuestionar las premisas primeras del razonamiento, ese lugar en donde las opiniones en contra no están suficientemente formadas ni suficientemente estudiadas. La raíz misma del razonamiento. Suelen clamar contra « el pensamiento único » y presentar un proyecto distinto dotado de una aparente perfecta coherencia.
Como zurdo conozco bastante bien esta reacción. Este verano he leído (seré sincero, lo dejé a la mitad, era infumable) « Los conceptos fundamentales del materialismo histórico » de Marta Harnnecker. El libro no es interesante, ni agradable de leer, no se lo recomiendo a nadie que no tenga gusto por la tortura voluntaria. Desde la primera hoja intenta reivindicar de forma arrogante una disciplina con una metodología alternativa que ellos llaman « ciencia de la historia ». El marxismo, en efecto, en todos sus aspectos es el mejor ejemplo de alternatividad. Marx decía « Los filósofos hasta ahora solo han descrito el mundo, ahora se trata de cambiarlo ». El marxismo, en efecto, construye una teoría alternativa basada en una metodología alternativa basada en conceptos tales como la explotación, la alienación, la lucha de clases, el capital, el trabajo... Cada uno de los elementos del razonamiento enlaza con otro, y cada uno es producto del otro. Esto nos lleva a uno de los caractéres mas característicos de la alternatividad: la esfericidad del razonamiento. Cada conceptos realiza un reenvío a otro concepto, de forma que es imposible refutar individualmente uno de los conceptos. Si usted argumenta que la lucha de clases no se produce y que hay muchos obreros que son felices, a usted le argumentará que esto se produce en razón de la alienación, si usted argumenta que la alienación es absurda, le argumentarán que es el producto natural de la explotación, pero entonces usted argumentará que esa explotación no existe porque muchos obreros son felices, pero por supuesto eso es producto de la alienación y etc etc...
Existen cientos de metodologías « alternativas », de sistemas de pensamiento distintos basados en el cuestionamiento de la premisas fundamentales que configuran una determinada disciplina. Todas ellas son esféricas y por lo general entran en la dinámica « feed back » indicada mas arriba. El problema es que, a pesar de su aparente racionalidad, las pseudo-disciplinas esféricas no son racionales, es decir, no usan el método hipotético deductivo característico de las ciencias, en otras palabras no son científicas. Se trata de metodologías donde la racionalidad sólo es una apariencia pero que en la mayoría de las ocasiones resposan sobre algún tipo de dogma previo o sobre la alternatividad mala de la que hablaba mas arriba. Es en efecto mas bonito creer que existe un razonamiento racional que lleva a resultados lindos y bonitos a qué la realidad es cruda y malvada.
Paradójicamente me es muy díficil demostrar que esto es así. Diré que es fruto de mi experiencia y sobre todo de mi confianza en la comunidad científica en general. Estudio derecho, y de alguna forma, tengo bastante respeto por las teconologías del prestigio que existen dentro de la comunidad científica que suelen tender a la meritocracia perfecta. Sí, los catedráticos, al menos los de derecho, suelen ser gente brillante en su materia, los juristas que han pasado a la historia han hecho, todos, razonamientos brillantes, desde Santo Tomás de Aquino a Kelsen, desde Ulpiano a Hauriou, desde Hammurabi hasta Dworkin o García de Enterría. Leer sus obras (sin prejuicios) es quedar asombrado por la lógica de sus razonamientos, por lo innovador (para su época al menos) de sus planteamientos y por los admirables resultados que tuvieron sus ideas a posteriori. Esto nos enlaza en el matíz hecho antes a la alternatividad buena: la autoridad suele ser un grado. Y suele serlo no por razón de que existan hombres elegidos, sino porque alguien que pasa la mayor parte de su tiempo trabajando en un área determinada suele saber más sobre el asunto que alguien que se guía por su único sentido común.
Cuando estaba en la universidad de madrid, mis compañeros de militancia querían formar un « grupo de estudio del derecho penal » para estudiar las reformas penales del PP. A mi, que me encantaba el derecho penal, me apasionó la idea. Propuse pedir a algún profesor que nos apadrinara, es decir, nos diera orientaciones, nos avalara con su prestigio y nos recomendara algo de bibliografía. Mis compañeros se negaron. Dijeron que la facultad de derecho estaba llena de « fachas » y que nuestro enfoque iba a ser « alternativo » y distinto. Tengo delante uno de los documentos que redactamos y que yo, en aquél entonces avalaba en su plenitud. No puedo decir que, hoy, dos años de estudio mas tarde, esté de acuerdo con uno solo de los puntos. El documento efectivamente es esféricamente irracional, pero es absurdo y demagogo en cada uno de sus puntos.
En efecto, los enfoque alternativos, cuando no se alinean con la corriente dominante en la comunidad científica suelen ser « altercientíficos ». Suelen estar enfocado desde la esfericidad y la creencias ciega en algún mito, suelen ser eminentemente normativos en lugar de descriptivos, y por los general, suelen ser arrogantes hasta el límite, conspiranoicos a mas no poder y sobre todo, suelen ser absolutamente falsos.
La izquierda, mas que otras tendencias, tiene una tendencia innata a la alternatividad. Esta tendencia es buena cuando es racional, porque permite mejorar las cosas, cambiar las opiniones asentadas, etc... En ese sentido se trata de un espíritu progresista. Sin embargo, cuando la alternatividad deriva en el altercientifismo por estar exclusivamente guiada por prejuicios irracionales, estamos en presencia de una tendencia profundamente reaccionaria, porque lo que describe mejor al reaccionario es su fobia a la razón. Estoy seguro que pueden pensar en grupos alternativos, piensen en ellos. Les pondré un ejemplo, el libro de Hannecker del que hablaba mas arriba. Fue escrito en los años sesenta y expresa ideas que tenían cierta vigencia un siglo y medio antes. Para muchos « alter-sistema », es uno de sus libros de cabecera y pretenden aplicar sus ideas en el mundo de hoy. No hay una sola referencia a un autor moderno con un mínimo de prestigio en la comunidad científico. En efecto, tres de cada cuatro alter-sistema son reaccionarios.
Las consensos científicos existen por una buena razón, las objecciones que nosotros podamos hacer han sido pensadas probablemente por alguien antes que nosotros y no tuvieron éxito por un buen motivo. Es horriblemente arrogante querer cambiar el mundo desde la mesa de un café. Antes de ponerse a pensar, todos a leer.
¿? Bueno, no se porqué, pero yo entiendo perfectamente el razonamiento de porqué la izquierda española (y ya desde hace más de un siglo) defiende el...
CURRICULO, OTRA DIMENSION HISTORICA Emiro Vera Suarez
AVENTIS
La historia debe interpretarse en el marco conceptual de Simón Rodríguez, Simón Bolívar y Francisco de Miranda....
vaale Vaaale según tú el laborismo británico es socialdemócrata.... ya...
Por otro lado, lo que digan cualquier ONG (como Human Right Watch) no sirve,...