| Algunas razones por las que la educación ya no es tan eficaz como ascensor social |
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Pero hoy en dia, esto no es así, tener un título de secundaria es algo muy común y que no abre casi ninguna puerta (mas que para acceder a otra formación como la profesional de grado superior o la universitaria) y tener un título universitario algo que es bastante frecuente y que no te garantiza ningún puesto directivo, ni de mando, y casi ni siquiera un puesto técnico o cualificado.
Hay algunos motivos de tipo general que explican ello, tal y como Lluís Pérez plantea en su artículo, y otros de carácter político.
Pero aún hay un par de aspectos mas sociológicos en la óptica de Bourdieu y de capitales en juego en los campos sociales.
En la época en la que nuestros padres se educaron ellos eran enclasados de jóvenes por el tipo de formación, entre otras cosas, que recibían, los mas afortunados de las clases trabajadoras iban a las academias de secundaria y a las escuelas de oficios donde podrían aspirar a llegar a peritos en el mejor de los casos en una carrera meritoria pero también de enclasamiento de las propias clases trabajadoras (era mas fácil llegar a ser perito su los padres eran oficiales de primera o encargados de unas oficinas que si eran peones). En cambio los hijos de las clases altas estudiaban en la “universidad” donde se estudiaban las carreras “serias” como el derecho, la filosofía, la economía, la física, las filologías, etc... Era el enclasamiento de estudiar una carrera con una utilidad profesional inmediata menor (como los “grandes” corpus doctrinales académicos) o unos estudios de aplicación inmediata, por muy cualificados que fueran.
Actualmente, y gracias a una extensión del sistema universitario, el acceso a estos estudios se ha generalizado de tal manera que yo mismo, hijo de un mecánico, oficial de primera, he podido sacarme una licenciatura en Física, un DEA en sociología y voy a por el doctorado. Pero eso no es indicativo de mi estatus social ni me sirve, ni a mí, ni a nadie, para acceder a un puesto de dirección. Y es que las clases populares han accedido al llamado “capital cultural” o mejor dicho “capital educativo”, gracias al Estado del Bienestar.
Pero el valor social del título universitario se ha hundido. No solo porque hoy en día hay mas oferta de licenciados que antes, que también, tal y como indica Lluís Pérez, los puestos de directivos no han crecido tanto como el número de licenciados que potenciálmente estan formados para poder acceder. Es un desajuste entre la oferta y la demanda. También hay que incluir los efectos del “capital social” de un título. El capital social de un título es proporcional al “valor social” de los individuos que lo poseen y a su exclusividad. Los títulos de “lord” son preciados porque quienes lo poseen son personas de gran relevancia pública y son unos pocos escogidos quienes lo tienen. Los títulos de Licenciado de Derecho, son poco cotizados sociálmente, los tiene el hijo de un paleta y el hijo del directivo del banco, pero este último no puede compensar la “vulgarización” de ese título. Hace unos años el título universitario no solo servía para certificar unos estudios sino el acceso a un club selecto que enclasaba dentro de la clase dirigente.
Si nos fijamos, hoy en día los títulos universitarios ya no son el garante de estos puestos de dirección, ¿cuales son?, las escuelas de negocio de gran prestigio como IESE o ESADE. Estas son las puertas mas evidentes, de hoy en día, al acceso a cargos directivos. Carísimas escuelas de negocios que disuaden a la inmensa mayoría de personas que no se encuentran de partida en la clase dirigente y con el capital económico para pagárselas, y que algunas de ellas requieren “recomendaciones de ex-alumnos” al mas puro estilo de las “Elite School” anglosajonas. Son estas instituciones donde se reproducen las relaciones de poder, donde se “heredera” y se transmite ese capital social de forma ritualizada. Porque estas escuelas de negocios a parte de ofrecer una buena formación (buena formación que tambien dan las facultades en postgrados o se puede aprender en la gestión de la empresa privada o en la gestión pública, y ya que estamos intentando tirar para adelante un proyecto de autoempleo), ofrecen algo mas.
Es la red de contactos sociales, el capital social necesario para poder acceder a los puestos directivos, el enclasamiento necesario que rompe la cadena de escala social. Porque ya sabemos que el mejor predictor para la prosperidad de una persona es la clase social de los padres. Este capital social al que las clases altas acceden y ritualizan su transmisión via las escuelas de negocios, es la forma de justificar que se ayudan entre ellos. Ni siquiera son conscientes, y si lo son, no lo reconocerían, pero las clases altas se ayudan entre ellas, refuerzan su posición y convierten la escalera social en algo bastante desigual y donde influye mas la posición paterna que los méritos y esfuerzos personales. Pero sociálmente no es aceptable que se contrate a alguien por ser hijo de, queda mas aceptable contratar a un directivo por tener un ESADE en lugar de a otro que “tan solo” tiene 3 postgrados de dirección de empresa de la UB, de la UAB y de la UPF y además ha montado su propio proyecto de microempresa con éxito.
El papel que ejercían las universidades y por tanto la alta educación académica como mecanismo de escala social para acceder a los puestos mas altos se ha roto, de hecho nunca fue tal, era una falacia simbólica para justificar la reproducción de las relaciones de poder a la que servía la universidad. Hoy en día las clases populares compartimos el mismo capital cultural, o al menos tenemos mayores posibilidades de acceder a ese capital cultural, pero sigue existiendo el bloqueo para acceder a ese capital social. Tenemos títulos culturalmente igual de válidos que antes, lo que en términos de capital social se han devaluado. No es que hoy en dia los licenciados seamos mas tontos que hace 30 años, es que hay nuevos mecanismos para justificar simbólicamente las relaciones de poder.
Curiosamente, por ejemplo, Catalunya, tiene un gran número de empresarios, directivos y mandos sin titulación universitaria, en un número que supera con creces la media europea de directivos y mandos sin titulación. En cambio tiene unos grandes índices de subocupación, o sea gente que trabaja en puestos para los que está sobretitulado. Aunque tener un papel universitario no garantiza que el que lo tiene sea una persona válida (hay personas sin títulos universitarios que son mas brillantes que la mayoria de titulados y al reves, hay titulados que son unos analfabetos que solo saben resolver exámenes) al menos fuerza a la reflexión.
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| Escrito por Jose Rodriguez | |
| martes, 24 de octubre de 2006 | |
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Una de las principales razones por las que los padres de los que nacimos después del 1970 nos decían “chaval estudia” es porque ellos querían para nosotros un futuro mejor que el que ellos tenían, consideraban, y con razón para su época, que la posesión de un título de secundaria y mucho mejor si era universitario era una buena llave para acceder a un buen puesto de trabajo, bien remunerado y con altas responsabilidad.






