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Todo el
mundo está en contra de las redes P2P de intercambio, bueno, todo el
mundo al que esas redes les han quitado el monopolio de la distribución
de contenidos.
Cada día más, de la misma forma, Internet está minando el monopolio de creación de contenidos. Creación y distribución puestas en jaque por las nuevas tecnologías (no entraré en si es legal o no porque no soy abogado). Así
mismo, Goggle, Youtube, Wikipedia y otras muchas webs han ampliado los
horizontes de los usuarios, creando una capacidad de acceso a la
información y a otras personas como no habíamos soñado hace diez años.
Comienza a hablarse de
realizar ese mismo proceso con tecnologías que ahora están en fase de
estudio, y para otros procesos de la vida (biotecnología y
nanotecnología), de tal forma que cada uno pueda disponer en casa de
una fábrica de materiales y de biotecnología con las que crear, acceder
y descargarse plantillas para crear cualquier objeto o ser vivo. Pero
me suena todavía demasiado a ciencia ficción, así que me centraré en
algo muy real, que puede estar a la vuelta de la esquina, quizás una
década o pocos años, dependiendo del impulso que le demos. Hablo de la energía. Las
nuevas tecnologías de generación solar y eólica permiten ya que una
familia pueda producir su energía de forma autónoma, llegando en
períodos de poca producción a comprarla de la red, y pudiendo de la
misma forma, vender la energía sobrante cuando tenga más de la que
necesite. Sin
embargo, en la actualidad, y por falta de inversiones y de las
presiones de la industria del petróleo y automovilística, es un proceso
caro, costoso de instalar y de mantener. Pero es de esperar que en los próximos años se produzcan dos hechos que cambien esta situación. La
primera, la aparición de toda una serie de innovaciones que ahora están
en fase de diseño (si no se paran) nos ofrecerán la posibilidad
abaratar enormemente el coste de la producción de energía solar y
eólica. De esta forma, una revolución nos espera a la vuelta de la esquina en materia de generación y distribución de energía. Esta
revolución permitirá crear el equivalente energético de las rede P2P,
por el que cada uno pueda generar en su casa su propia energía, y tomar
o vender lo que necesite o le sobre a unos precios que hoy nos
parecerían tirados. Más
que eso, las iniciativas de ayuntamientos y regiones deben ir
encaminadas a crear sus propias fuentes de autogeneración y redes de
distribución. Plantas de biomasa que aprovechen los residuos generados
por los bosques (lo que además redundaría en la reducción de incendios)
permitirá a las aldeas y pueblos aislados disponer de energía propia, y
los vehículos de biodiesel (o de hidrógeno de desarrollarse)
convertirán a España y los países más agrícolas en auténticas potencias
en materia energética. ¿Se
aprovechará esta oportunidad? ¿O las grandes empresas distribuidoras y
generadoras, como Repsol, Endesa, Gas Natural lo intentarán
impedir? ¿Podrá el sector público sobreponerse a las presiones de estas
empresas que pretenderán retrasar, e incluso impedir estos cambios, o
velará por el interés de todos? Sinceramente,
me temo que a pesar del alentador panorama en este sentido que
podríamos tener esta posibilidad no se va a materializar. El
petróleo sigue dominando el mundo, como se ha visto en los últimos
años, y la alternativa energética nuclear no es si no más de lo mismo
en cuanto a dependencia energética de las grandes empresas. Pero
nos corresponde a los ciudadanos decidir si queremos mantener este
sistema o sustituirlo por uno mejor para nosotros, así que confío en
que, al igual que las redes P2P, sean los ciudadanos, apoyados por el
desarrollo tecnológico, quienes den el paso a pesar de la oposición de
las empresas.
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