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lunes, 07 de julio de 2008
Principal arrow Igualdad arrow La educación no es la panacea (II): la “tábula rasa”
La educación no es la panacea (II): la “tábula rasa” Imprimir E-Mail
Lecturas 2589    

ImageHablábamos en el artículo anterior de uno de los mitos en los que se han sustentado las ideas pedagógicas de la Izquierda, a saber, el mito de la educación como aseguradora de la igualdad de oportunidades entre los ciudadanos. Hoy hablaremos de otro mito, mucho mas importante: el de la tábula rasa. Según este mito, extendidísimo entre la Izquierda, la naturaleza humana es algo totalmente dúctil y maleable. Las conductas humanas están únicamente determinadas por la educación recibida y por el entorno social en el que se mueven los sujetos, de manera que (por ejemplo) las diferencias de comportamiento entre individuos de uno y otro sexo tienen su raíz en la socialización diferenciada a que son sometidos los niños y las niñas. Para nada hay que buscar el fundamento de tales diferencias de comportamiento en hechos biológicos o psicológicos innatos.

De esta tesis de la tábula rasa se deriva la enorme importancia que la Izquierda ha concedido siempre a la educación. Se confiaba en la educación para eliminar el egoísmo humano, la discriminación sexual, las conductas agresivas. El lado mas simpático de esta tradición pedagógica lo constituyen los programas educativos destinados a fomentar el altruismo entre los jóvenes. El lado mas siniestro lo forman los campos de “reeducación” de las tiranías estalinistas del siglo XX.

Como en el caso de la igualdad de oportunidades, también aquí nos encontramos ante un mito. Y es que la investigación científica mas actual nos muestra que el comportamiento humano tiene unos fundamentos biológicos profundos. Para nada es esperable que un tipo determinado de sociedad pueda erradicar los impulsos egoistas o posesivos de los humanos. Sabemos, por el contrario, que estos impulsos forman parte innata de una arquitectura cognitiva, la humana, modelada por siglos de selección natural en el África donde la especie humana dió sus primeros pasos (1). Así, por ejemplo, sabemos que los cerebros de hombres y mujeres son diferentes y que, pese a tener las mismas capacidades cognitivas, las desarrollan de manera desigual (los hombres parecen ser mas competitivos y las mujeres mas cooperativas; lo hombres tienen una mayor facilidad que las mujeres para separar las distintas esferas de su propia vida –el trabajo en la empresa de las relaciones personales, por ejemplo-, en tanto que a las mujeres les resulta mas difícil; etc), y que por tanto de una educación idealmente igualitaria no cabe esperar comportamientos iguales, a nivel general, entre ambos sexos (2). También sabemos que el egoismo es una disposición innata en la naturaleza humana, disposición que no ha sido puesta ahí por el capitalismo sino que tiene profundos orígenes en el proceso de selección natural que configuró la naturaleza de nuestra especie. Por tanto, la educación no puede construir un “ser humano nuevo” carente de impulsos egoístas.

Esto no significa que la educación no pueda modificar en nada el comportamiento humano, sino simplemente que no puede eliminar los impulsos propios de la naturaleza humana: solamente puede reprimirlos o reconducirlos, y no siempre con éxito. Por ejemplo, una educación determinada puede hacer que, ante el impulso de comer debido a que tengo hambre, me abstenga de ingerir nada más que un plato de arroz al día. Aquí, la educación está reprimiendo un impulso, lo está controlando, pero no lo está eliminando. No estoy dejando de tener ganas de comer: estoy dejando de comer. La diferencia es notable porque en este último caso hay un margen de fracaso mayor que en el primero: si no podemos eliminar el impulso de comer ante el hambre, siempre habrá alguien que no pueda resistirlo y ceda al impulso. Con el egoísmo humano pasa algo parecido: podemos crear las condiciones sociales para que los seres humanos desarrollen la virtud cívica y la fraternidad con los demás miembros de la sociedad, podemos educarles para ello, pero no podemos eliminar sus vicios innatos, su egoísmo y sus miserias.

Sin embargo, tampoco podemos eliminar, ni aunque nos lo propongamos, los impulsos altruistas y cooperativos en el ser humano. El ayudar a los demás es algo que está tan firmemente instalado en el cerebro humano como el aprovecharse de ellos. La via para la construcción de una sociedad mas fraternal no pasa, pues, por “cambiar” la naturaleza humana (cosa que por lo demás queda muy por encima de las posibilidades de la intervención humana), sino por el aprovechamiento de lo mejor que hay en ella y por la penalización o la reconducción positiva de sus peores aspectos, como el egoísmo.

Si queremos una sociedad formada por buenos ciudadanos, entonces deberemos conseguir primero una sociedad que penalice a los malos ciudadanos y premie a los buenos. Ahí la educación es importante, sin duda, pero lo es mucho más el diseño institucional de la sociedad. Una sociedad como la catalana (por ejemplo), donde el clientelismo y la corrupción son la norma, donde el nepotismo y el compadreo llevan mas lejos que la preparación y los méritos, donde los ricos defraudan hasta a la Banca del Monopoly, donde el ciudadano comprometido es tomado por gilipollas y el ciudadano que defrauda a Hacienda es casi un heroe social; una sociedad así, digo, es un mal humus para el desarrollo de la virtud cívica innata en el ser humano. Lo que nos lleva al problema capital, a la verdadera almendra dura de todo este asunto: la propiedad. Una sociedad como la catalana, donde unos cuantos poderes privados tienen un capital varias veces superior al de todo el resto del país, es una sociedad donde esos mismos poderes privados son demasiado grandes como para someterse al escrutinio democrático, cosa que abre la puerta al nepotismo, al fraude fiscal de los ricos y en definitiva al “sálvese quien pueda” que tanto gusta a los liberales. Nos lo advertía Maquiavelo hace seis siglos: donde la propiedad está muy desigualmente distribuida no hay lugar para instituir república alguna. Y es que la igualdad material es una precondición necesaria (aunque no suficiente) para la virtud cívica, entre otras cosas porque también lo es para la libertad individual.

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(1) Véase Pinker, Steven; Como funciona la mente, Ed. Destino, Barcelona (2001).

(2) Véase Fisher, Helen; El primer sexo, Ed. Taurus, Madrid (2000).

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Este artículo pertenece al Dominio Público por expresa devolución del autor al mismo.

Comentarios de los usuarios (5) RSS feed comment
Escrito por Invitado, on 30-10-2006 10:09,
1. Luzbel
Los cerebros del hombre y la mujer no son diferentes: son estructuralmente y funcionalmente iguales. La teoría de que eran diferentes fue desechada hace mucho junto a otras parecidas, tales como que la forma del craneo revelaba la criminalidad de las personas. 
Lo que dices es que "se desarrollan" de modo diferentes...pero un desarrollo diferente no quiere decir que haya unas bases biológicas/ fisiológicas cualitativamente diferentes. No tiene porqué, a menos que pensemos que toda diferencia en la conducta es innata...con lo que eso conlleva. 
 
El desarrollo de las conductas y tipos de afrontamiento (que es de lo que hablas) tiene un componente "no aprendido", sí...pero las diferencias entre sexos en cuanto a comportamiento no tienen tanto que ver con "diferencias en el cerebro" (me gustaría que me hablaras de que parte: ¿es un surco cerebral?, ¿es la amígdala?, ¿el lobulo prefrontal?, ¿es la cantidad de sustancia negra? Datos, por favor) como con modelos educativos diferenciados...hay estudios que demuestran que la mujer educada del mismo modo que el hombre puede llegar a comportarse exactamente igual de agresiva y competitiva que éste en tareas muy exigentes en recursos cognitivos... 
 
Las auténticas diferencias que pueden encontrarse son de tipo hormonal y en pequeñas diferencias no demasiado relevantes de tipo cerebral (algo más de capacidad espacial para los hombres, algo más de capacidad para el lenguaje para las mujeres...pero no son diferencias espectaculares), pero eso es todo. 
 
El modelo educativo es esencial:¿son igual de competitivas/ agresivas en el mundo laboral nuestras madres que nuestras novias? ¿y las generaciones que vienen? Por supuestísimo que no. La mujer hoy es mucho más activa, menos pasiva y tiene más confianza en sí misma en temas laborales o sexuales. Y su cerebro no ha cambiado en apenas 30 años, te lo aseguro. El cambio ha sido educativo fundamentalmente...h e ahí los cambios de conducta. 
 
 
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Escrito por Invitado, on 30-10-2006 12:33,
2. Luzbel
Releyendo lo expuesto quiero aclarar que las diferencias encontradas entre el "cerebro masculino" y el "femenino" son de los de dos tipos que he aclarado (capacidad espacial, lenguaje), y que siendo ciertas no son diferencias grandes. 
 
Ahora, el hecho de que haya diferencias sistemáticas entre dos grupos no implica que esa diferencia sea biológica sí o sí...para eso habría que hablar de aspectos neurológicos y biológicos, para aclarar que tal diferencia depende del sexo y no de la educación.  
No vale simplemente con indicar las diferencias: hay que demostrar que tienen que ver con las diferencias genéticas hombre-mujer.
 
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Escrito por lluisperez, on 30-10-2006 21:56,
3. Lluís P.L
Luzbel: 
 
Yo no he dicho que la educación no tenga nada que ver con las diferencias de comportamiento entre individuos de sexos diferentes. Digo que esa no es la única variable explicativa, y que existe una buena parte de disposiciones innatas. 
 
Por ejemplo, un monumental estudio de David Buss hecho sobre diez mil personas de treinta y siete culturas distintas demostró que las preferencias de las mujeres a la hora de buscar pareja son casi idénticas independientemente del grado de patriarcalismo de la sociedad (en particular, parece ser que las mujeres, incluso las lesbianas, dan mucha mas importancia que los hombres a la posición social y material de la pareja). Y lo mismo con los hombres. Como también parece ser que la abrumadora mayoría de los crimenes violentos de todo el mundo los cometen hombres. 
 
Esto NO quiere decir que los hombres tomados uno a uno sean siempre mas agresivos que las mujeres tomadas una a una. Quiere decir que por término medio tiende a ser así, y con un grado de universalidad tal que una explicación basada en la variación socializadora es poco plausible 
 
Por otro lado, los cerebros de hombres y mujeres SI que son estructuralmente diferentes. Las conexiones entre los dos lóbulos son mucho mayores en el caso femenino que en el caso masculino, cosa que está detrás del hecho de que las mujeres tengan mayor facilidad que los hombres para ejecutar varias tareas a la vez. Cosa que, por cierto, influye notablemente en las diferencias de comportamiento entre uno y otro sexo. Y lo mismo pasa con las diferencias en habilidades verbales y comunicativas, que también tienen su origen en diferencias cerebrales.
 
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Escrito por Invitado, on 31-10-2006 00:34,
4. Luzbel
La teoría de las conexiones diferentes entre lóbulos son de hace 20 años...y están ampliamente superadas (aunque, como todo, habrá quien siga con ello, pero el consenso científico no es ese). En los datos que se tienen más recientemente (en torno a 5 años atrás) la única diferencia que hay probada es la antes citada. Y no es muy significativa. 
 
Por lo demás, es de suponer que te refieres a los estudios que expuso David Buss en su libro "La Evolución del Deseo".  
La metodología del señor Buss es controvertida: en ese mismo libro que sostiene la famosa hipótesis que comentas podrás ver que hace ese tipo de afirmaciones con unos grados de significación y varianza ridículos. Sus "aportaciones" científicas son más que sospechosas por su metodología. 
 
¿Hay diferencias no aprendidas entre sexos? Claro. Ahora, ¿son "buena parte" de ellas o son bastantes? No. En las diferencias de comportamiento entre sexos hay más de educación que de otra cosa...mientras no se encuentre la combinación genética para la competitividad o la agresividad y se demuestre que se da más en un sexo que en otro. 
 
Y repito, diferencias sistemáticas entre grupos no indica necesariamente diferencia genética/innata. Un patrón educativo puede ser común a muchísimas culturas, ciertas constantes sociológicas o económicas pueden ser comunes... 
 
P.D.: Lo siento si me he puesto un poco "farruco", pero es que los temas psicológicos son mi "temita". Quitando este asunto en el que yo tengo razón y tú no ;) normalmente me gustan tus post. Un saludo.
 
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Escrito por Invitado, on 05-12-2006 13:32,
5. Sin genero
Hola, acabo de leer el tema porque vengo de debatir con un amigo acerca de las diferencias entre el cerebro masculino y femenino. Y buscando encontré este reciente artículo, de los primeros que encontré: 
http://www.aepc.es/ ijchp/articulos_pdf/ ijchp-76.pdf 
Parece que, aunque el tema es complejo y hay muchos factores de diferencia entre géneros, la diferencia cerebral entre hombres y mujeres es un hecho aceptado, que influya más o menos es otra cuestión.  
 
En cualquier caso creo que a veces hay un poco de miedo a decir que estas diferencias existan por lo políticamente correcto. No es que uno sea mejor que otro, simplemente son algo diferentes y no sólo por cuestiones culturales.  
 
En cualquier caso, Luzbel, parece que sabes del tema, me gustaría que pudieras dejar algún link o alguna referencia para defender tu posición y que yo pueda comparar.  
 
Que conste que mi intención no es polemizar, realmente me gustaría conocer más sobre el tema.  
 
Un saludo
 
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