| ¿Superávit? No gracias |
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Dado que para superar el envite parlamentario el Gobierno debió convencer a PNV para que votara a favor, junto al PSOE, Coalición Canaria, Bloque Gallego y algunos diputados del Grupo Mixto, y a CIU para que se abstuvieran junto a IU, algunos se han preguntado ¿cuánto nos va a costar? Sin embargo, no es esta la pregunta adecuada. La pregunta correcta es ¿Cuánto nos ha costado a los españoles el déficit cero de los últimos 10 años? Años en los que países de mucho más peso y solidez económica de la zona euro superaron el límite del 3% establecido por los Tratados de la Unión Europea. ¿Qué pensaríamos de un padre de familia que quitara a sus hijos de estudiar, no renovara vestuario de la familia ni reparara los desperfectos de su vivienda con la excusa de llegar holgadamente a final de mes; mal vendiera su vivienda y patrimonio para presumir ante los conocidos y regalara el dinero entre sus amigos? Desde luego nada bueno. Eso fue lo que hizo durante ocho años el gobierno del PP. El abandono y desprestigio de la enseñanza pública, que es la que da el nivel medio de desarrollo educativo de un país y que tiene efectos a medio y largo plazo, nos ha colocado en el último lugar de Europa, por detrás de países recién incorporados; la falta de inversión en informatización y difusión de las nuevas realidades que supone la sociedad del conocimiento nos ha colocado como país en el furgón de cola de la productividad; la falta de inversiones en carreteras, ferrocarriles y vías férreas, así como en el ejercito ha terminado provocando accidentes mortales y vergonzantes; la privatización de servicios esenciales y estratégicos para un país como son la energía y las telecomunicaciones, que no han hecho Alemania ni Francia a pesar de estar la derecha en el gobierno durante largos periodos de tiempo, nos ha dejado en situación de precariedad como demuestra la OPA de E.ON sobre ENDESA. ¿O es que alguien duda en qué país se producirá los apagones en el más que probable próximo escenario de escasez energética europea en caso de que la OPA salga adelante? Los argumentos que suelen darse para justificar la bondad del equilibrio presupuestario son que la demanda de crédito del Sector Público encarece el dinero al sector privado y que traspasamos la deuda a la siguiente generación. El primer argumento no tiene ningún sentido en unos años en que hemos dispuesto del dinero más barato con tasas de interés reales negativas y la existencia de excesiva liquidez en el sector financiero. En cuanto al segundo preguntarse si vuestros hijos os agradecerían o no el que os endeudarais para garantizarles un nivel de formación adecuado que les permitiera encontrar un trabajo digno en el futuro, en lugar de utilizar esos recursos para cancelar la hipoteca de la vivienda. ¿Cuáles son las prioridades? De la misma forma que no se hace rico el que ahorra sino el que sabe gastar, es decir, el que invierte correctamente; un país no mejora el bienestar de su ciudadanía ahorrando, teniendo superávit presupuestario, sino invirtiendo adecuadamente ante los desafíos de un mundo en permanente evolución. De los tres problemas fundamentales que tiene la economía española: baja productividad, excesivo déficit comercial y una tasa de inflación superior a la media europea, es la baja productividad el fundamental. Resolviendo ésta sanaran los otros dos. La base de la productividad en cualquier empresa, con o sin ánimo de lucro, depende del capital humano, tecnológico y organizativo. De la formación de las personas que la integran, de la tecnología utilizada y del trabajo en equipo con liderazgo y alineado coherentemente tras el objetivo estratégico y común marcado. La productividad de un país depende de la formación media de su ciudadanía, de la incorporación y difusión de las últimas herramientas tecnológicas y del establecimiento de un correcto sistema de investigación - innovación - desarrollo que coordine y haga cooperar a las universidades y centros de investigación con las Administraciones públicas y sector privado, en pos de los objetivos estratégicos que se hayan marcado conjuntamente, y en un contexto de cohesión y estabilidad institucional. Es decir, de su capital humano, su capital tecnológico y su capital social e institucional, como pone de manifiesto el estudio publicado recientemente "Productividad e internacionalización" (Fundación BBVA), del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas. Obviamente que haya consignación presupuestaria no es garantía de que se invierta bien, con la mayor eficacia y eficiencia, ni que el impacto en la sociedad sea el mejor. Para procurarlo y garantizarlo se está poniendo en marcha el Sistema Nacional de evaluación de políticas públicas. Partimos de un gran retraso, los desafíos de nuestro tiempo son enormes y el mundo no nos esperará. El tiempo perdido será irrecuperable. No nos podemos permitir el coste de una inestabilidad institucional como la italiana, el coste y despilfarro que supone la falta de cohesión social, ni el coste del retraso en difundir y liberar el potencial innovador de las nuevas tecnologías. Todos los recursos que se destinen a ello serán pocos y, desde luego, se multiplicaran en el futuro como mayores ingresos. ¿Superávit? No, gracias. Escrito por Fernando Moreno Bernal en http://www.economiacritica.net
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| Escrito por Red Economia Crítica | |
| lunes, 30 de octubre de 2006 | |
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