La coincidencia de cuatro mentes bombardeadas por el Estatut de Cataluña
Lecturas
1411
Reflexiones acerca de la preponderancia mediática del Estatut de Catalunya durante mucho, mucho tiempo.
Mariano vive en un pueblo que no es de Cataluña. Es un hombre mayor, agricultor de toda la vida, dedicado a la recogida de la aceituna y ahora jubilado. Ve desde hace muchos años como su provincia se va vaciando de gente joven, al no haber trabajo por ningún lado en los límites provinciales, quedando solo la recogida de aceituna, de la cual huyen todos. Ve cómo el colegio del pueblo se va vaciando año tras año y como el ayuntamiento tiene que dar charlas a los jóvenes de la ciudad para convencerles de que se queden en el pueblo porque hacen falta funcionarios y nadie se presenta a las pruebas.
Eva vive en una ciudad que no es de Cataluña. Es una mujer joven, con su titulo universitario que le permitió pasar por empresas de servicios varias hasta acabar en una multinacional, en la que trabajaba por un sueldo medio, según las estadísticas. Tiene cerca de 30 años y sigue en casa de sus padres, pues juntando lo que ganan ella y su novio (que gana mas o menos como ella) no da para lo que los bancos consideran lo mínimo para poder acceder a una hipoteca a 40 años por un piso de algo menos de 100 metros cuadrados.
Luis vive en una ciudad que no es de Cataluña. Es un hombre de cerca de 50 años, con apenas el graduado escolar, que ha trabajado toda la vida en la construcción, ganando hace años un buen sueldo que le permitió pagar casa, coche y mantener a su mujer e hija. Desde hace unos pocos años llegaron mas inmigrantes de lo habitual a la ciudad, y su jefe, aprovechando la circunstancia de que aceptan trabajar por menos, ha ido ofreciéndole a Luis sucesivos contratos por cada vez menos sueldo, hasta llegar a firmar contratos por apenas 600 euros a sus cincuenta y pocos años. Se lleva bien con sus compañeros inmigrantes, pero las facturas llegan y llegan, y esto ha sido lo que ha hecho toda su vida. Busca otro trabajo en periódicos y en Internet (con ayuda de su hija) pero parece que hay pocas salidas para un obrero de la construcción de 50 años.
Maria José vive en una ciudad que no es de Cataluña. Es una mujer de treinta y tantos años, separada y con una hija. La custodia es suya, pero al vivir sola con su hija tiene que trabajar en dos sitios para poder pagar el alquiler de la casa y poder vivir además de ello, ya que con la pensión (ridícula) que le pasa su marido no le llega. No ve prácticamente nada a su hija y llega agotada a casa ya por la noche. Allí está su hija, que se queja de que no tiene ese último modelo de móvil que tienen sus amigas, mientras ella le dice que no pueden permitírselo, y su hija está enfadada con ella los breves momentos en que pueden verse en los siguientes días. La ve poco, apenas unos minutos por la noche. No puede educarla porque no tiene tiempo para ello por sus dos trabajos, su hija le parece cada día más una extraña en casa.
Estas cuatro personas llevan casi dos años oyendo por la radio y viendo por televisión como el tema prioritario de los políticos de uno y otro signo es algo llamado "Estatut de Cataluña". Los periodistas, además, dedican portadas y aperturas de telediarios a lo último que opina el político de turno sobre el famoso Estatut. De estos cuatro, alguno piensa que es inaceptable lo que quieren hacer los catalanes, alguno piensa que puede ser bueno que las cosas cambien en el sentido que aprobó el parlamento catalán.
Pero las cuatro personas piensan que, aún siendo importante lo del Estatut, los problemas económicos de su entorno y suyos apenas reciben la mitad de atención y urgencia que sí parece recibir el Estatut de Cataluña. Es más: son conscientes de que estos problemas económicos no son precisamente raros, pero ni Gobierno ni oposición parecen interesados en centrarse mucho en ello. Parece que aquello del Estatut es lo más importante que ha pasado en estos dos años.
En un mismo momento los cuatro, con diferentes orientaciones políticas y visiones de la vida, están pensando que los políticos y periodistas del Gobierno y de la Oposición llevan dos años centrados en algo que les es muy lejano (por importante que pueda parecer), mientras sus problemas cercanos (que tienen muy seguro que sí son muy importantes, al menos para ellos) no son casi abordados y apenas debatidos. Prácticamente casi todo en este tiempo ha sido el Estatut.
En un segundo dado de una noche de noviembre, los cuatro piensan a la vez la misma frase, cada uno refiriéndose a su partido político afín: "En las próximas elecciones les va a votar su ¡@#%= madre".
En ese segundo exacto de esa noche de noviembre, tanto Mariano Rajoy como Jose Luis Rodríguez Zapatero empiezan a notar un pitido en el oído. Ambos estaban pensando como es posible que según las encuestas las perspectivas electorales estén estancadas, manteniéndose la diferencia más o menos estable en el tiempo. Ambos están confiados que mejorarán sus resultados de las anteriores elecciones. Ambos no saben que tendrán que convencer a cuatro personas menos.
Quizás si lo supiesen se les quitaría el preocupante pitido del oído que cada noche, a la misma hora, minuto y segundo, aparece con precisión suiza desde hace año y pico...
.... Incluso en análisis ultraliberales como los de Heritage que analizan puramente las libertades económicas (y que ideologicamente consideran "menos...
.... ... lo que diga un historiador de los exploradores del polo (Huntford) y lo que digan dos completos desconocidos que no tienen nada publicado ni en...