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De unos años a esta parte, un sector de la derecha busca apropiarse de valores típicamente asociados a la izquierda. Especialmente el de la libertad. Los llamados "liberales" pretenden que no existe libertad más allá de su visión del mundo. Visión que podría resumirse en los siguientes postulados:
• El intervencionismo del estado es una negación de la libertad. Porque restringe la libertad de las personas y de las empresas para invertir allí donde quieran hacerlo. Entiendase bien, imagínese un pobre empresario que desea comprarse un jet privado último modelo. Y calcula que justo el dinero que necesita es el que sus empresas gastan en medidas de seguridad. Así que decide "pues ya está" y hace uso de su legítima libertad para poder oprimir al prójimo eliminando los cascos de sus obreros. Además, a los muertos no hay que pagarles indemnización por despido "¡una jugada redonda!" piensa él. Pero entonces llega el temible y malvado Estado y va y le dice que lo que quiere hacer es ilegal, que la vida de los obreros vale algo y que no puede eliminar los cascos. Al final, nuestro pobre empresario no puede hacer uso de su libertad, es obligado a comprar los dichosos cascos y tiene que hacer frente al horrible destino de tener que conformarse con un jet privado penúltimo modelo. Aquí tenemos un claro ejemplo de como el intervencionismo atenta a la libertad de las personas. • La izquierda es sinónimo de intervencionismo, e intervención es sinónimo de izquierda. Con la globalización, las élites económicas han realizado una alianza transnacional. Las distintas élites han dejado de promover nacionalismos económicos o prácticas proteccionistas y se abrazan como hermanos en un inmenso mercado global. Los millonarios de cualquier credo o raza pueden inventir su dinero sin ninguna limitación legal ni moral. El dinero manda. Eliminado el nacionalismo económico, no hay ningún motivo para defender ninguna medida intervencionista desde la derecha. Por lo tanto, todas las fuerzas políticas que lo defienden son de izquierdas. Hoy en día, el intervencionismo es, con algunas excepciones, sinónimo de izquierdas. Estos "liberales" van más allá y pretenden llevar este planteamiento al pasado. De esta forma, todos los regímenes que en el pasado han defendido el intervencionismo, son de izquierdas. Así llegan a la conclusión de que gobiernos tradicionalmente considerados de derechas, como el de la Alemania Nazi o la Italia Fascista son de izquierdas. • La derecha defiende la libertad. La izquierda la niega. Tenemos que el intervencionismo va contra la libertad, y que la izquierda es sinónimo de intervencionismo. Por lo tanto, lógicamente, la izquierda es necesariamente la negación de la libertad. Evidente ¿no? Pues no. Toda esta argumentación parte de una falacia básica. La de que la "libertad" así sin más es siempre un valor positivo. Es una herencia del platonismo, que tanto le cuesta a Occidente enterrar de una vez. Libertad, vale pero ¿libertad para qué? ¿es buena la libertad del libre asesinato? ¿es buena la libertad del abuso? en un estado de "libertad" absoluta, el más fuerte sería el que impusiera su voluntad, por injusta que fuera esta. Y eso es exactamente lo que sucedería en un mundo de libertad económica absoluta, el más rico haría lo que se le antojara y el resto seríamos sus esclavos. Los primeros liberales hicieron las revoluciones inglesa, estadounidense y francesa. Pero ellos mismos dejaron claro que “La libertad del ciudadano concluye donde empieza la libertad de otro ciudadano.” (Constitución francesa del Año 2). Nuestro derecho y nuestra libertad para poder tener unas condiciones dignas de trabajo está por encima del derecho y la libertad de nadie a imponernos un trabajo miserable. No debemos permitir que nos arrebaten nuestras libertades, y menos en nombre de la Libertad.
http://vidasinsentido.wordpress.com
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