| Y ellos se olvidaron de CiU |
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Ha costado muchos años para que las élites catalanas descubrieran que lo mejor para Cataluña y España, es lo mismo. Un gobierno progresista y no referido únicamente al progresismo social, sino el progresismo histórico y estructural de España es bueno para ambos. La necesidad de articular el estado de forma ágil, moderna, competitiva y europea, pasaba ineludiblemente por cambiar el concepto cerrado y centralizado de antaño. La visión de los populares representaba la ruina y la castración del futuro. Así pues, las élite catalanas en un principio construyeron CIU y vieron en ella la garante de sus intereses particulares en Madrid, pero en unos tiempos cambiantes y globalizados han optado por otras vías. La experiencia les ha llevado a ampliar sus miras y concebir que el progreso de Cataluña y España pasa, como se ha dicho con anterioridad, ineludiblemente por Madrid. Y Madrid tiene que ser la llave de apertura hacia una modernidad y una nueva estructuración del estado. Sin este requisito difícilmente desde la sensibilidad o interés de las naciones que integran la nación española esto es posible. Los desastrosos gobiernos populares para Cataluña han provocado que las élites catalanas vean la necesidad del PSOE y del PSC para garantizar la lógica de la modernidad y cómo no de sus intereses. Aunque les pese a CIU, aunque obtengan buenos resultados electorales, aunque realicen titánicos esfuerzos económicos, sus mentores ya no los necesitan.
Puede parecer una argumentación ridícula e improbable. Pero la secuenciación de los hechos debe, al menos permitirnos un guiño a la imaginación. Un Rodríguez Zapatero, el perfil más abierto, federalista, más realista y constructivo llega a ser la cabeza visible del PSOE. Una victoria electoral, aunque los populares la justifiquen con el 11-M, que tarde o temprano iba a llegar con aires nuevos a la política española y a la visión del estado. Un primer gobierno catalanista y de izquierdas en Cataluña. Un nuevo estatuto, muchos nuevos estatutos, nuevas sensibilidades y una España federal, lanzada a una absoluta modernización. Un segundo tripartito, entesa, a pesar de las mil y unas dificultades y piedras en el camina. ¿casualidades o causalidades? Es posible que las élites ya no necesiten a CIU, o quizá todo ha sido una coincidencia. ¿Quién sabe?
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| Escrito por David Fornons | |
| lunes, 13 de noviembre de 2006 | |
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En un tiempo indisociables,
compañeros de viaje por avatares diversos de la vida y cómo
no por simple cálculo político, ellos se olvidaron de
CIU. Y no fue porque CIU pactara con el Partido Popular, o porque
Artur Mas sea menos que Jordi Pujol.





