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Y ellos se olvidaron de CiU |
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1781  |
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En un tiempo indisociables,
compañeros de viaje por avatares diversos de la vida y cómo
no por simple cálculo político, ellos se olvidaron de
CIU. Y no fue porque CIU pactara con el Partido Popular, o porque
Artur Mas sea menos que Jordi Pujol.
Cataluña
tuvo un serio problema con los gobiernos del Partido Popular, con los
representantes de una derecha española anclada en un pasado
glorioso incapaz de verla transformación de España como
su riqueza e incapaces de mirar hacia el futuro y Europa. Ha costado muchos años para que
las élites catalanas descubrieran que lo mejor para Cataluña
y España, es lo mismo. Un gobierno progresista y no referido
únicamente al progresismo social, sino el progresismo
histórico y estructural de España es bueno para ambos.
La necesidad de articular el estado de forma ágil, moderna,
competitiva y europea, pasaba ineludiblemente por cambiar el concepto
cerrado y centralizado de antaño. La visión de los
populares representaba la ruina y la castración del futuro.
Así pues, las élite catalanas en un principio
construyeron CIU y vieron en ella la garante de sus intereses
particulares en Madrid, pero en unos tiempos cambiantes y
globalizados han optado por otras vías.
La experiencia les ha llevado a
ampliar sus miras y concebir que el progreso de Cataluña y
España pasa, como se ha dicho con anterioridad,
ineludiblemente por Madrid. Y Madrid tiene que ser la llave de
apertura hacia una modernidad y una nueva estructuración del
estado. Sin este requisito difícilmente desde la sensibilidad
o interés de las naciones que integran la nación
española esto es posible.
Los desastrosos gobiernos populares
para Cataluña han provocado que las élites catalanas
vean la necesidad del PSOE y del PSC para garantizar la lógica
de la modernidad y cómo no de sus intereses. Aunque les pese a
CIU, aunque obtengan buenos resultados electorales, aunque realicen
titánicos esfuerzos económicos, sus mentores ya no los
necesitan.
Puede parecer una argumentación
ridícula e improbable. Pero la secuenciación de los
hechos debe, al menos permitirnos un guiño a la imaginación.
Un Rodríguez Zapatero, el perfil más abierto,
federalista, más realista y constructivo llega a ser la cabeza
visible del PSOE. Una victoria electoral, aunque los populares la
justifiquen con el 11-M, que tarde o temprano iba a llegar con aires
nuevos a la política española y a la visión del
estado. Un primer gobierno catalanista y de izquierdas en Cataluña.
Un nuevo estatuto, muchos nuevos estatutos, nuevas sensibilidades y
una España federal, lanzada a una absoluta modernización.
Un segundo tripartito, entesa, a pesar de las mil y unas dificultades
y piedras en el camina. ¿casualidades o causalidades? Es
posible que las élites ya no necesiten a CIU, o quizá
todo ha sido una coincidencia. ¿Quién sabe?
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Escrito por David Fornons
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lunes, 13 de noviembre de 2006 |
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