Se
ha desatado la alarma en los colegios. Los maestros se sienten
impotentes e inseguros ante el comportamiento agresivo de ciertos
alumnos poco controlables. Primero las medidas: más seguridad
ante la impunidad de estos nuevos gamberros. Segundo: una reflexión
profunda que nos encamine hacia la solución del problema. No
es por ponerme nostálgico pero en mis tiempos –oye! que no
hace tanto- la figura del maestro infundía respeto.
Cuando
llegabas a casa denunciando que el profe había sido
injusto o desmedido en el castigo, tus padres te soltaban aquello de
“algo habrás hecho tu”. Y más o menos ahí
acababa todo. La autoridad del docente quedaba indemne y en tú
pensado que, en el fondo, la culpa era tuya por no haber hecho los
deberes. Esta descripción naïf de las relaciones que se
producían en el triángulo maestro-alumno-padres,
encierra a mi modo de ver, una parte de la respuesta de lo que puede
estar pasando en las aulas. Pero la falta de tiempo para dedicar a
los hijos es la otra gran parte del problema.
La
desautorización de los maestros ante los alumnos se produce
con la cobertura doméstica de unos padres que no tienen el
tiempo ni la capacidad psicológica para aguantar las
exigencias de sus hijos. Es verdad que hoy en día, tras la
modificación de los roles en la familia, es necesario un
esfuerzo añadido de los padres en la educación de sus
hijos. La antigua división de papeles, a saber: el padre sale
a trabajar para traer dinero a casa y la madre que se encarga de la
administración del hogar y la crianza de los hijos, está
próxima a ser historia. Y como consecuencia los dos, con menos
tiempo y más cansancio, deben asumir el duro y complejo
trabajo de ofrecer a sus hijos orientación, ejemplo y
protección. Y nada de esto se puede sustituir por unas cuantas
horas de Play-station, de navegación internauta, televisión
o música. Nada.
Hoy
en día muchos padres carecen del tiempo necesario para atender
a los problemas cotidianos de sus hijos. La fatiga laboral les impide
ofrecerles atención de calidad. En definitiva, están
obligados a elegir entre la disponibilidad que se les exige en su
trabajo y la que necesitarían prestar a sus descendencia. Tal
es la presión del mundo laboral que en vez de negociar menos
horas de trabajo, apuntamos hacia la administración para
exigir que incremente las plazas de guarderías, amplíe
las horas lectivas y reduzca o reordene el periodo de vacaciones de
los escolares. Y no es que eso esté mal, seguro que no. Pero
estaría mejor si en paralelo el trabajo nos permitiera ampliar
nuestro espacio de relación doméstica con nuestros
hijos. Para evitar perder el control de la situación; para
evitar convertirnos en meros proveedores de bienestar material y ser
verdaderamente padres. Por eso, cuando se produce la llamada del cole
para poner en conocimiento de los progenitores que el comportamiento
escolar de su hijo no es precisamente modélico, los padres ni
se han enterado de lo que pasa. No han podido o no han sabido
entender el comportamiento de su hijo, no han sido capaces de
interpretar el problema de fondo en sus palabras o en sus silencios.
Es
necesario que en una sociedad cada vez más compleja, donde se
producen cambios a velocidad ADSL y, por definición, cualquier
autoridad está permanentemente cuestionada, sea necesario
crear las condiciones para que los padres puedan volver a ejercer con
eficacia su papel.
Pero
para eso necesitan tiempo. Tiempo para lo que ahora se llama
conciliar la vida laboral con la familiar. Bueno, algunos modernos
prefieren que en vez de familiar sea personal. Está bien. La
adopción de horarios intensivos, la reducción de la
jornada laboral incluso la mejora del transporte público, son
medidas que favorecerían esa conciliación. Porqué
la atención de calidad de los padres es estratégica. A
los hechos me remito.
Hola Citoyen Hola Citoyen encantado de charlar contigo.
Recojo tus comentarios e intentaré en el próximo artículo o en otro comentar las diferencias, según los...
Pregunta ¿Por que los que sacaron la bandera española el otro dia tienen que ser nacionalistas?, yo tambien sali a la calle a celebrarlo y no lo soy.
Los...
de acuerdo Yo no tengo una respuesta a la pregunta quién es el poder. De hecho, creo que no es un concepto operativo si lo que nos interesa es llegar a algún...