| El terrorista desde la Psicología (I): ni psicópatas ni locos |
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El horror que provocan tales actos lleva a no pocos periodistas y políticos a opinar sobre las motivaciones o posibles patologías de los terroristas, atribuyendo características psicológicas a los terroristas que no se corresponden con la acumulación de investigación psicológica al respecto. Convencido
de que exagerar o falsear la realidad no hace que condenemos con
mayor fuerza al terrorismo sino que contribuye a confundir y
complicar la solución del problema, me dispongo a hablar de
algunas cosas que desde la Psicología pueden decirse sobre la
mente del terrorista, no todas coincidentes con los tópicos
acostumbrados. Dicha
afirmación (que los terroristas tienen que tener un trastorno
mental para serlo) no tiene verificación empírica, como
ha sido demostrado en estudios sobre el Frente de Liberación
Nacional de Argelia (Crenshaw,1981), el Ejercito Secreto Armado para
la Liberación de Armenia (Tololyan, 2001), el IRA (Heskin,
1980), Unionistas Irlandenses (Taylor y Quayle, 1994), terroristas
italianos de extrema izquierda y derecha (Ferracury y Bruno, 1993),
suicidas palestinos (Merari, 1998; Asan, 2003; Attran, 2003) y
militantes de Al-Qaida (Sageman, 2004). En suma, puede decirse en
base a estas investigaciones a tan diversos grupos terroristas que la
mayoría de los terroristas conocidos no han tenido nunca un
trastorno psicopatológico serio. A
pesar de esta acumulación de datos hay al menos dos patologías
graves que suelen ser asociadas (equivocadamente) al hecho de que una
persona sea terrorista: 1) "Son Psicópatas": La Psicopatía se caracteriza por la incapacidad para la empatía, para ponerse en el lugar del otro, por una dureza emocional extrema. Las personas con psicopatía son así capaces de cometer crímenes horrendos y tremendamente espectaculares, al no ser capaces de sentir ni minimamente lo que puedan estar experimentando sus víctimas. Los psicópatas son por ello todo ego, el egocentrismo por excelencia, incapaces de sentir compasión, piedad, complicidad, amor, amistad o compromiso auténtico con algo que no sean ellos mismos. Hay estudios que demuestran que los psicópatas pueden aprender los funcionamientos y gestos faciales e inflexiones de voz características de relaciones positivas, como el amor o la amistad. No aprenden a sentirse "como el otro": aprenden a fingir los aspectos exteriores típicos de estar enamorado o de estar frente a alguien que cae bien, normalmente para poder usar tales expresiones para engañar a sus víctimas y que le crean "enamorado" o "amistoso", pero sin estarlo de verdad nunca. Hay terroristas que pueden perfectamente ser psicópatas, claro está: la crueldad de la que son poseedores les haría candidatos idóneos para ejecutar matanzas, torturar o provocar daño sin pensar. Pero si atendemos a la característica principal del psicópata nos daremos cuenta de porqué es difícil que el terrorista medio sea psicópata: estar en un grupo terrorista requiere coordinación, subordinación a un fin superior, obedecer órdenes, tener relaciones sociales prolongadas y positivas con otros miembros de la banda... Todos estos tipos de tareas son difícilmente asumibles por una persona que es puro ego y no puede ponerse en el lugar del otro...lo cual implica que un psicópata no se implicará en una tarea que no le reporte un beneficio personal directo, son las personas menos empáticas que pueda haber, lo cual lleva a no sacrificarse por causas superiores a su propia y personal satisfacción. El egocentrismo extremo hace muy difícil las relaciones con los demás miembros de la organización, al carecer de compañerismo o sentimientos de cariño o aprecio. Esto les convierte en sujetos muy difíciles de manejar al no sentirse motivados por otra cosa que no sea su propio beneficio...ya no digamos defender una religión o un pueblo supuestamente oprimido... Por
otro lado es relativamente normal que los terroristas manifiesten un
odio intenso hacia sus objetivos, lo cual es imposible para un
psicópata, el cual se caracteriza por la frialdad emocional
generalizada (lo cual incluye al "odio", que es otra
emoción más). Por último, el terrorista medio
siente compasión o compañerismo con sus aliados
terroristas, incluso ama o se apiada de otras personas que no sean
sus objetivos, actos todos ellos impensables en un psicópata,
el cual no se apiadaría ni sentiría compañerismo
ni amaría a nadie. Esta degeneración progresiva también es cerebral, imposibilitando una vida normal si la persona ha sufrido varios brotes (cuando la persona tiene suficiente "estado residual" o "locura acumulada"), llamando demasiado la atención de la gente, que les percibiría como "raritos" o como "locos", al actuar de modo extraño e incomprensible para la mayoría. Esto les incapacita para una vida de clandestinidad efectiva como es la del terrorista, al llamar en exceso la atención su fama de "raros" entre la gente de su entorno. Los terroristas no son tan fáciles de identificar de los no terroristas, siendo sintomático el caso de los terroristas que organizaron los atentados de Londres, los cuales "parecían gente normal" según sus conocidos. Esto no pasaría con "locos". También
para ser efectivos en su actividad criminal, teniendo en cuenta que
las probabilidades de sufrir un "ataque" (que incapacita
para cualquier cosa: imaginen ver arañas gigantes por el techo
y si podrían hacer otra cosa que no sea gritar o intentar
matarlas) aumentan si el sujeto pasa por un momento de gran
activación cerebral (como la provoca la preparación de
un atentado). Sería realmente difícil preparar acciones
terroristas ya no por la policía, sino por la probabilidad de
que la tensión del momento incapacite (en forma de "ataque
de locura") al destinado a poner la bomba o asesinar. Por otro lado, el porcentaje de esquizofrénicos que cometen asesinatos no es mayor que el porcentaje de asesinatos cometidos por la población no esquizofrénica. El problema es que, al padecer alucinaciones, si sus actos son violentos son tremendamente espectaculares (como sucedió en el caso de la doctora del Jiménez Díaz), al reaccionar ante lo que ellos creen como invasiones alienígenas o asedio de monstruos horribles, a los que ven y perciben como absolutamente reales. A pesar de esto no están más predispuestos al asesinato que la población no esquizofrénica, lo cual no les convierte en sujetos más adecuados para actividades violentas planificadas que la gente "normal". Una parte importante del post viene de los siguientes (y muy recomendables) libros: 1)
"La
lógica del Terrorismo"de
Luis de la Corte Ibáñez, en Alianza Editorial (ha
salido hace poco).
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| Escrito por Raúl Sánchez (Lüzbel) | |
| jueves, 16 de noviembre de 2006 | |
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