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El autor
aborda en este artículo su parecer sobre la necesidad de crear
en España una alternativa política de centro que sea
moderada, creíble y homologable en relación a los
diferentes partidos de centro-derecha que existen en nuestro entorno
político europeo. A su parecer el Partido Popular debería
de renovar tanto sus programas y discursos como a gran parte de sus
cuadros dirigentes si de verdad quiere volver a alcanzar el poder
frente al actualmente detentado por un sólido PSOE.
He tenido ocasión
de indicar, en tantas oportunidades como he podido, que en la
dirección de un partido de gobierno deben mezclarse lo menos
posible las creencias, o dogmatismos de toda clase, con los programas
políticos. El fanatismo en todos los órdenes de la
vida, y sobre todo en política, puede conducir al nepotismo y
al desastre. Tenemos claros ejemplos de ellos en Irán, Arabia,
Paquistán, Israel y los EEUU de George Bush. Desde los últimos
años del Gobierno Aznar hasta nuestros días se han
podido observar en el Partido Popular actitudes lo más
parecidas a un fanatismo que le aleja del sentir mayoritario de la
ciudadanía española. El Partido Popular debe de
regresar a ofrecer, tal vez, mensajes más centrados y menos
radicales si quiere volver a poder ocupar el Gobierno de la nación
(recuérdese a este respecto la llamada “teoría del
centro” de Manuel Fraga). Precisamente por ese radicalismo, los
populares no cuentan actualmente con aliados políticos que, en
un futuro, puedan ayudarle a conseguir mayorías. Que nadie
piense que se va a alcanzar el poder sin apoyos de otros partidos.
Estamos lejos de aquellas mayorías absolutas que se
conformaron en el pasado. Sin embargo, según mi criterio el
Partido Popular puede llegar a volver a ser alternativa posible y
real de gobierno pero sobre estas bases:
1º.- Reconocimiento
sin ambages de la España plurinacional.
2º.-Pacto de largo
alcance -a la Navarra y/o a la Baviera- entre el Partido Popular y
Convergencia i Unió de tal manera que ambas fuerzas políticas
no se superpongan en las elecciones generales, autonómicas
catalanas y locales. Se ha de tener en cuenta también que la
coalición nacionalista va a tener que plantearse decididamente
por la fusión en un solo partido político, tal y como
sugirió en su día el ex President Pujol.
3º.- Formular pactos
de estado con el PSOE en las siguientes materias.
Pacto
territorial: hay que cerrar definitivamente la distribución
territorial del poder, tanto a nivel autonómico como local.
No se puede seguir cuestionando la configuración territorial
diseñada por la Constitución.
Pacto por la paz
en Euskadi: sin ninguna duda creo que el PP debe de apoyar el
dialogo por la paz iniciado por el Presidente Rodríguez
Zapatero. A la reciproca creo también que si ese dialogo lo
iniciara Rajoy, también el PSOE debería de apoyarlo.
Pacto en política
internacional: El PP y el PSOE -como partidos de gobierno-
deben de acordar una sola línea en política
internacional. No puede ser que cada vez que acceda al poder uno de
los dos partidos se cambie de política de alianzas o se
busquen amigos diferentes. Si hay una política que debe de
estar especialmente alejada de la lucha partidista esa es
precisamente la política internacional. Se basa esta
principalmente en el juego de intereses y alianzas pero pertenecemos
a la Unión Europea, a la Comunidad Iberoamericana y a la
OTAN. No puede volver a ocurrir el bochornoso espectáculo del
nefasto envío de tropas a Irak y luego su posterior retirada.
A Irak no deberíamos de haber ido y la famosa foto de las
Azores no se debería de haber producido. En el problema de
Oriente Medio no puede ser que en España se visualice la idea
de que el PSOE está a favor del pueblo palestino, y el PP a
favor del israelí. España debe de estar siempre a
favor de la paz y para ello debe de buscar puntos de encuentro en
todos los conflictos que se desaten en la comunidad internacional.
Nuestras Fuerzas Armadas deben de ir siempre en misiones de
pacificación.
Pacto
medioambiental e hidrológico: Este tema tampoco es dable
a la confrontación política. Es mucho lo que nos
estamos jugando con el llamado efecto invernadero y con la escasez
del agua. Merece un tratamiento responsable entre ambos partidos del
arco parlamentario. Apoyar, sin ambages, el cumplimiento del
Protocolo de Kyoto y consensuar un Plan Hidrológico Nacional.
Asimismo resulta necesario activar un mapa nacional de servicios
contra incendios que permita disponer de medios rápidos y
eficientes para poder sofocarlos en sus comienzos y evitar su
propagación, empleando si preciso fuera unidades
especializadas del ejército de tierra.
Pacto por la
vivienda digna: El PSOE y el PP deben de abordar de consuno un
gran pacto por una vivienda digna para todos. Además de un
mandato constitucional es la necesidad, por ejemplo, de muchos
jóvenes que no pueden acceder por vez primera a ella. Se
trata de que los ciudadanos tengan una vivienda, pero ¡Ojo!,
que sea digna. Alquileres con rentas asequibles y viviendas a precio
tasado o de protección oficial serían algunas de las
vías de solución.
Pacto por la
educación: No puede ser que, desde la transición,
cada gobierno haya hecho a su medida y conveniencia una ley de
educación. Es un disparate entrometer a la educación
en el debate político, además de suponer un grave
perjuicio a toda la comunidad educativa. Debe de rescatarse la
dignidad, y aún la autoridad, del profesor/a y maestro/a.
Aquí está en juego la formación y la educación
de las generaciones futuras.
Pacto por la
justicia: para dotarla de más medios humanos y materiales
al objeto de conseguir eficacia y rapidez en sus actuaciones.
Asimismo es preciso mantener a la justicia como un tercer pilar
independiente en nuestro estado de derecho.
Pacto contra la
corrupción política: Nos va en ello la
credibilidad de las instituciones. Deben de resolverse dos problemas
de capital importancia: la financiación de los partidos
políticos y una nueva ley de urbanismo que, por ejemplo,
limite y restrinja las recalificaciones de los terrenos susceptibles
de urbanización.
Pacto por el
respeto a la memoria histórica: Nuestra democracia
constitucional es en parte heredera de la II República. El
Rey ha sabido conducir la reconciliación entre los españoles,
pero aquellos que murieron por defender las libertades merecen
nuestro reconocimiento. Creo que aquí no se han de regatear
esfuerzos.
4º.-Renovación
generacional de algunos de los actuales cuadros dirigentes. No voy a
citar a nadie en concreto por que están en boca de todos. No
se trata tanto de prescindir de alguien como de reacomodar a nuevos
dirigentes en esta nueva propuesta política centrista.
Este aggiornamiento
que propongo al Partido Popular son ideas para crear una alternativa
creíble y aceptable. Pero son mis ideas. Cuando se gobierna,
se hace pensando en todo el país, no en unos pocos por
ilustres que estos puedan ser. Gobernar es -entre otras cosas-
dirigir, proponer, escuchar, convencer, persuadir y coordinar. Por
tanto, lejos de imponer, mandar y hacer oídos sordos. En la
era de las comunicaciones, las formas son muy importantes y, muchas
veces, decisivas. Un político, antes de ser de izquierdas o
derechas, ha de ser demócrata y respetar las instituciones.
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