| Lecturas |
1744  |
|
El autor
propone en este artículo la reutilización del Monumento
Nacional El Valle de los Caídos como espacio de verdadera
reconciliación entre todos los españoles que lucharon y
murieron en los dos frentes de la Guerra Civil española. En
este sentido, nos revela el autor, la Basílica en donde se
albergan los restos mortales de Franco y José Antonio debe de
seguir siendo un lugar de culto religioso pero a la vez espacio de
encuentro entre todos los españoles que lucharon en aquella
confrontación. En definitiva, un posible Museo de la Guerra
Civil.
Hace unos cuantos años,
mis padres me llevaron a visitar “cuelgamuros” o el Valle de los
Caídos. Me quedé entonces prendado por la grandiosidad
exterior de la cruz así como de las estatuas de los cuatro
evangelistas que la servían de peana, obra del artista
extremeño Juan de Ávalos. Por cierto tuve ocasión
de hablar por teléfono con este escultor, meses antes de su
fatal fallecimiento, con la idea de si él podía hacer
algún boceto para un posible monumento a Manuel Azaña
a ubicar en la capital de España. Sobre el particular el
escultor me dijo que, como republicano, había sido amigo
personal del Presidente de la II República y que su criterio
debería de ser una estatua de un Azaña en posición
sentada, con un libro en la mano, y sobretodo con una imagen que
transmitiera tranquilidad; en definitiva, según me dijo, tal y
como era el político e intelectual. Al final no pudo ser
yéndose la propuesta de muchos al traste, al quedarnos solos
en la idea del monumento (se ha preferido por el Gobierno en cambio
reeditar sus obras completas), y por la prematura pérdida del
artista. Pero volviendo al Valle de los Caídos pienso que todo
su excesivo envoltorio y magnificencia debería de albergar
algo más que unos “cuantos caídos” y sobretodo lo
que respecta al fundador de Falange y a Franco. Es más, como
católico me produce una cierta sorpresa que una comunidad
religiosa -los benedictinos-, con la anuencia por cierto de la
jerarquía, celebren en aquel altar -presidido por José
Antonio y el Caudillo- la Eucaristía. Para mi, el Valle de los
Caídos debería de ir destinado a la reconciliación
entre todos los españoles y a la Memoria Histórica. La
comunidad benedictina debería de seguir siendo el custodio del
monumento, manteniendo para ello su condición de templo
religioso. Ahora bien, mi opinión es que los restos mortales
de José Antonio y Franco deberían de ser reubicados en
otro lugar menos sagrado de la Basílica. Asimismo no estaría
mal que en su seno se albergaran también los restos mortales
de todas las víctimas (y exiliados) de ambos bandos de la
Guerra Civil, incluidos los Azaña, Negrín, Portela
Valladares, Prieto, Lerroux, Chapaprieta, Largo Caballero, Antonio
Machado, Carrasco i Formiguera, García Lorca y un largo etc.
Esto si sería un monumento a la Memoria Histórica, a la
Guerra Civil y a la reconciliación entre españoles.
“Paz, Piedad, Perdón” dijo, en sus últimos días,
Manuel Azaña. El Valle de los Caídos debería de
ser de los caídos de ambos bandos. Todos ellos, en su buena
fe, querían lo mejor para nuestra patria, España.
Comentarios de los usuarios (0)
|
|
|