| Hayek, oportunismo y la corriente dominante |
|
|
Desde Marzo del año
2004 venimos apreciando cómo la derecha política española se ha apropiado de
las formas típicas de la izquierda, tanto en las formas como, también e
inexplicablemente, de sus términos. Ya dijimos que parece que hoy sean ellos los rebeldes. Paradójicamente, en el
campo de la teoría económica es precisamente la corriente conservadora la que,
desde hace muchos años, domina absolutamente.
La consecuencia de esta aparente contradicción se refleja especialmente en aquellos sectores del ámbito económico neoliberal o austriaco que mantienen relaciones con la derecha política, dado que se encuentran en una situación lógicamente inexplicable. Tal vez sea por cuestiones estratégicas o de simple oportunismo, pero es fácil encontrarse por la red con numerosos individuos, adscritos a estas corrientes económicas, que forman parte de las plantillas de publicaciones ultraderechistas y religiosas.
Y no es ya sólo que resulte verdaderamente difícil mantener la coherencia teórica en unos documentos que, obviamente, tienen que respetar un marco ideológico determinado (el de la ultraderecha), sino que, además, por el contexto político en el que nacen los textos (el de la presunta rebeldía política), el resultado resulta sorprendente. Argumentaciones forzadas y retorcidas, teorías ad hoc, y, en definitiva, muchas ganas de querer ser blanco y negro a la vez.
Decía Hayek que los estudiantes acabamos por descubrir “que lo que ustedes consideraban opiniones especialmente avanzadas son sólo las opiniones dominantes en su propia generación, y que se requiere una fortaleza y una independencia mental mucho mayores para adoptar una postura crítica acerca de lo que se nos ha enseñado que para aceptarlo simplemente, a fin de ser progresistas”[1].
El premio Nóbel, a quien le tocó “sufrir” (con respecto a su ideología) el absoluto dominio de las políticas y argumentaciones keynesianas, se declaraba así, ante futuros economistas, víctima orgullosa del “pensamiento único” dominante en la ciencia económica. La idea no era ni mucho menos nueva. Al fin y al cabo, ya Marx había escrito mucho antes la misma idea, pero con un alcance mucho más global, explicando que la “ideología dominante es la ideología de la clase dominante”.
Nadie puede, en su pretendida objetividad, sino aceptar que la heterodoxia de ayer es la ortodoxia de hoy, y que el pensamiento económico siempre tiene en cabeza un rey que va variando en color y forma. Pero tampoco podemos olvidarnos de que la misma heterodoxia puede constituir un conjunto de ideas cerradas que podrían bien ser consideradas, a nivel interno, como ortodoxas o dominantes.
La verdad es que hoy se me antoja graciosa la cita del gran autor austriaco, cuando tras una etapa dominante, el keynesianismo ha sucumbido en favor de los pensamientos clásicos. Estoy convencido, soy así, de que Hayek evitaría escribir lo mismo hoy día, cuando se encontraría en el otro lado de la balanza; junto con sus seguidores y los de cristo. [1] Discurso pronunciado en la Unión de Estudiantes de la London School of Economics, 23 febrero 1944.
|
Ningún comentario guardado
mXcomment 1.0.3 © 2007-2008 - visualclinic.fr
License Creative Commons - Some rights reserved
| Escrito por Alberto Garzón | |
| miércoles, 22 de noviembre de 2006 | |
| < Anterior | Siguiente > |
|---|
RSS


Desde Marzo del año
2004 venimos apreciando cómo la derecha política española se ha apropiado de
las formas típicas de la izquierda, tanto en las formas como, también e
inexplicablemente, de sus términos. Ya dijimos que parece que hoy sean ellos los rebeldes. Paradójicamente, en el
campo de la teoría económica es precisamente la corriente conservadora la que,
desde hace muchos años, domina absolutamente.





