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“El neoliberalismo ha generado que la economía sea independiente de la sociedad"
Director
de la Escuela Superior de Altos Estudios de París, Alain
Touraine (Hermanville, Francia, 1925) es uno de los intelectuales
franceses más reputados. Su trayectoria intelectual y su
producción científica han impactado de manera notable
las ciencias sociales en Europa, Estados Unidos y América
Latina. Realizó estudios en diferentes disciplinas en las
universidades de Columbia, Chicago y Harvard. Se desempeñó
como investigador en el Consejo Nacional de Investigación de
la Universidad de Chile, país donde en 1956 comenzó con
varias investigaciones en el ámbito de la sociología y
en el que también fundó el Centro de Investigaciones en
Sociología del Trabajo. Posteriormente se trasladó a
París para crear el Laboratorio de Sociología
Industrial de Francia, el cual, en 1979 se convirtió en el
Centro de Estudios de los Movimientos Sociales. A partir de 1960 es
director de estudios en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias
Sociales de Paris, y en 1981 fundó el Centro de Análisis
e Intervención Sociológicos, del que fue director
hasta 1993.
Su libro La sociedad posindustrial, escrito
hace 40 años, obtuvo una gran aceptación por sus
postulados visionarios sobre el futuro de la humanidad. Otros libros
suyos son: “Postsocialismo”, “Sociología en acción”,
“América Latina, política y sociedad” y “Crítica
de la modernidad”.
La obra de Touraine se ha enfocado a reflexionar en
torno de la relación individuo-sociedad. Considera que en
América Latina han nacido pequeños grupos que
reorientarán la democracia. Explica que mientras hace un siglo
el escenario histórico estaba tomado por actores políticos,
ideológicos e intelectuales, en la actualidad éstos
comienzan a escasear. Las fuerzas de transformación,
considerando el declive de los Estados de movilización y
voluntaristas, son hoy esencialmente de carácter económico.
Por ello, de una forma u otra, dominan en todo el mundo las políticas
de ajuste de corte liberal ortodoxo. Para analizar estos temas
invitamos a conversar al sociólogo francés para
WWW.SOCIALDEMOCRACIA.ORG.
Según Touraine, el auge del liberalismo que
ha logrado acabar con el Estado de movilización, no prefigura
la construcción de un modelo alternativo de sociedad. Se trata
más bien de una fase de barrido y eliminación. “Es
decir, no es un modelo, porque el liberalismo no tiene un modelo de
sociedad. Todos los controles que el mundo de la política
ejercía sobre la economía están siendo
eliminados, ya sea por razones políticas o ideológicas,
o como respuesta a los intereses de influyentes grupos de presión
y de nomenclaturas”.
GLOBALIZACIÓN O FORMA EXTREMA DE CAPITALISMO
Este proceso de desaparición es mucho más
antiguo. Soberano significa que tiene una legitimidad, que viene
desde arriba. La noción de soberano prácticamente
desapareció con la Revolución Francesa y la Revolución
Norteamericana. La idea de soberanía ha perdido su fuerza en
la medida en que el capitalismo ha tomado mayor autonomía y
ha logrado predominio sobre el poder político. La
globalización, que yo defino como la forma extrema del
capitalismo, obviamente ha tenido un papel importante en esto porque
se constituye como una serie de redes financieras y económicas
que no tienen un centro de operaciones. La lógica interna del
mercado es que no existe ningún control, ninguna regulación.
En que sus elementos se reparten en todos los niveles, del
más global al más local, y la tecnología, más
aún que la organización económica, escapa al
control del Estado. La economía administrada, que había
dominado el mundo de la posguerra, ha desaparecido casi
completamente y es considerada, en los antiguos países
comunistas e incluso en algunos países occidentales, como un
obstáculo al desarrollo económico. El crecimiento
económico viene en parte gracias a la tecnología y en
parte a la motivación, por lo tanto lo económico hay
que revincularlo con factores sociales de creatividad.
No sé si el capitalismo es salvaje; el capitalismo en
su definición es autónomo y precisamente busca su
autonomía frente a todos los sistemas de regulación y
control. El problema no es estar a favor o en contra del
capitalismo, sino que el problema que hay que solucionar es que haya
un sistema de control de la economía porque ésta no
puede seguir siendo independiente de la sociedad, por cuanto termina
destruyéndola y un ejemplo de ello es la desigualdad y la
exclusión social, lo que desemboca en violencia como lo
estamos viendo en varias partes del mundo.
Obviamente que sí, sobre todo en los últimos
años. Pero hay un fenómeno curioso que se ha venido
dando en Estados Unidos después del 11 de septiembre de 2001
y es que se puede observar que hay una fuerte preponderancia de lo
político. Desde entonces, los temas económicos han
perdido importancia y Bush logró su reelección dando
prioridad en temas políticos, mientras sus adversarios en el
mundo dan más importancia a los asuntos religiosos.
Desgraciadamente lo político viene teniendo audiencia por los
aspectos más negativos y no al revés como debería
suceder, pues lo político es la capacidad de organizar
intereses y proyectos sociales.
La globalización se ha olvidado del
individuo, de sus diferencias y de su identidad, imponiendo una
dinámica en las sociedades modernas que afecta a las
minorías, a las pequeñas etnias y a las sociedades
pequeñas. El triunfo del sistema capitalista, sobre todo del
capital financiero, se ha olvidado de los patrones culturales, de
las tradiciones y nos ha impuesto un ritmo de vida diferente al que
estábamos acostumbrados en otra época. Sin embargo,
la globalización económica no implica homogeneización
política.
Por definición. La política es el resultado de
una voluntad, de una demanda, de una reivindicación social.
Es la manera de poner en el mismo plano la demanda social con la
oferta, si se puede hablar así. Creo que hemos vivido un
periodo de vacío a partir de la caída de la Unión
Soviética, porque los modelos políticos eran del
pasado. Desde entonces se ha desarrollado una ideología de la
imposibilidad de actuar, por eso se hace necesario pensar de nuevo y
eso no se logra en forma rápida. Yo aspiraría a que el
mundo académico se interesara más sobre temas muy
presentes como la vejez, las enfermedades mentales y de transmisión
sexual, la actitud frente a la vida humana en materias como aborto,
fecundación y eutanasia, la dependencia económica, en
fin. La meta urgente de los intelectuales tiene que ser ayudar a
definir las alternativas de las demandas sociales que los sistemas
políticos están en el deber de desarrollar. Considero
que la prioridad de ahora es defender, fomentar y re-crear la
democracia, es decir, más importante que todo es ser un
ciudadano, que todos tengamos como meta principal crear ciudadanos,
gente con más capacidad de intervenir en la vida pública.
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