| Lecturas |
1983  |
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La prisión es la escuela del
crimen. Bien esta afirmación presente en el imaginario común
de la mayoría de la ciudadanía nos plantea un segundo
paso analítico: ¿Quién es el director de esta
escuela tan especial? ¿Y jefe de estudios? ¿El
coordinador pedagógico? ¿Los profesores y maestros?
Si la prisión es la escuela del
crimen, evidentemente el Secretario General de Prisiones es sin lugar
a dudas el director de esta escuela. No queda claro si entre sus
funciones está la del diseño curricular, el plan de
estudios y otros menesteres administrativos y docentes o solamente su
dirección. Caso de la última opción, se supone
que el responsable del diseño curricular y el plan de estudios
debe ser el Director General de prisiones. Y siguiendo la línea
jerárquica los directores de las prisiones, lo que antaño
denominábamos alcaides son los coordinadores de las unidades
docentes, es decir las cárceles.
Está claro ¿no? Estas
escuelas, de adultos, ¿cuentan con la debida representación
del alumnado en las juntas escolares? ¿los padres del alumnado
tienen voz y voto?
Tampoco queda bien definido si son
escuelas de tipo anglosajón o más bien de tradición
latina. La tradición anglosajona con la superación de
los estudios, dígase la graduación, se suele hacer una
ceremonia, birrete en la cabeza, maqueados todos, con discurso y
entrega de diploma por parte de la máxima autoridad, en este
caso cualquier grado jerárquico nombrado anteriormente sería
correcto. Pero por lo que se ve, impera la tradición latina,
puesto que cuando un preso cumple su condena, no pasa por ninguna
ceremonia de entrega de diploma ni ritual de paso que pueda
parecérsele.
Otra de las dudas que suscita esta
escuela son las convocatorias de exámenes. Al parecer y dada
la movilidad de los escolarizados, nunca acaban curso todos en el
mismo día y mes, impera la evaluación continua. El
suspenso, se supone que es el volver a esta escuela del crimen,
puesto que al no haber asimilado bien los conceptos el alumno se ve
obligado, nunca mejor dicho, a repetir su porceso
formativo-educativo.
El plan de estudios es confidencial y
sujeto a variaciones en el espacio y en el tiempo. Por lo visto hay
partes de esta escuela en la cual la formación va sobre
procesos micro-económicos, otros macro-económicos,
otros de botánica básica, los hay de botánica
avanzada, estudios sobre la violencia gratuita, básico y
avanzado, sobre la violación, idem, y un sinfín de
cursillos. Las convalidaciones son responsabilidad de cada centro, y
se reflejan en los procesos reeducativos por los que pasan estos
alumnos.
En
fin, ¿no les parece que han leído demasiadas
estupideces? La prisión no es una escuela del crimen, puesto
que su función es hacer cumplir una pena privativa de la
libertad al sujeto penado y utilizar este tiempo de reclusión
en su rehabilitación y reinserción social. La
responsabilidad y la custodia sobre el penado es del Estado, más
específicamente de la Administración penitenciaria. Si
realmente la prisión es una escuela del crimen, ¿podemos
afirmar que el sistema penitenciario actual ha fracasado?
david.fornons@hotmail.com
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