| Ojalá, ojalá los extremistas liberales obtuviesen lo que desean. |
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Me encantaría ver qué pasa cuando sus modelos teóricos fallen, y la dura realidad de quienes rechazan un modelo mixto Estado-Mercado, se imponga a sus teorías. Cuando las empresas a las que han dado todo el poder no tengan un Estado que las controle en lo más básico, y empiecen a saltarse las reglas del Mercado y a formar monopolios. Cuando una empresa domine el mercado del agua y posea las mayores reservas de agua potable del mundo (ya están empezando a acumularlas), y les triplique el precio alegando cuestiones de demanda (les echará las culpas a ellos, beben demasiado, y les gusta ir limpios). Verán cómo si caen enfermos, por diabetes, por ejemplo, les niegan la entrada en ningún seguro a sus hijos, o sus nietos, o les cobran primas que no podrán pagar. Me encantaría ver cómo si nos invade otro país el ejército privado decide salvar la ciudad vecina antes que a suya porque ellos pagan más, o la policía no acude en su auxilio porque le banco ha devuelto un recibo. Me da curiosidad ver si defienden la no necesidad de un Estado solidario cuando el vecino volase su casa en un suicidio ritual, y reventase los ahorros de toda su vida, y el seguro no lo cubriese por tratarse de un acto vandálico o intencionado. O que el dueño de la empresa de fondos de inversión se fugase con sus ahorros al otro lado del mundo, se cambiase la cara con su dinero y se crease una identidad nueva en la empresa dedicada a gestionar DNI y pasaportes. Y que el consejo del pool de seguros que cubría esto (fondo de garantía de depósitos), y el fondo de garantía salarial (privado), y esas cosas que todos pagamos tan a disgusto pero nos dan seguridad pública, haya decidido el año anterior que había que invertir en casas en Doñana, y se declaran en quiebra porque no había nadie vigilando (la empresa de vigilancia de inversiones había decidido que un incremento del 13% del beneficio anual no era suficiente y había reducido un 25% su plantilla de inspectores). O que tuviesen que sufrir una operación, y no tuviesen dinero porque trabajaban en la empresa del elemento éste, y ni FOGASA ni nada, a reclamarle al maestro armero. O que les encantase pasear por su pueblo en Picos de Europa, o de Ordesa, pero el terreno se subastó y la puja la ganó una empresa promotora que reunió más dinero que los ecologistas y ahora sólo hay hoteles de 10 estrellas, y un árbol en medio de cada rotonda. Ojalá pudiesen comprobar que sus modelos, tan bonitos en la teoría, son sólo papel mojado. Lo malo es que ellos han vendido su alma a sus amos, y por ello se encuentra más protegidos que los millones de personas desamparadas con cuyas vidas teorizan sin avenirse a razones humanas. Ellos se saben en mejor posición que los trabajadores de la industria, que los empleados de una fábrica, los jornaleros del campo o los peones de la construcción. Y desde esa posición, que se ganan defendiendo a los fuertes frente a los débiles, se saben más a salvo que los demás, y sonríen. Sonríen porque no les importa ver el medio ambiente de este mundo destrozado, pues saben que podrán pagarse el agua y el aire cuando consigan privatizarlo, y a los demás nos falte. Porque saben que tienen seguidores a los que han conseguido engañar para que den la cara por ellos, mientras ellos se limitan a esconderse detrás de un sillón o un ordenador. Sonríen porque no les importan ni derechas ni izquierdas, ni ideales ni pobreza, sólo su propia riqueza. Y ni eso, porque muchos ya no se venden por dinero, sino por un trabajo al servicio de los medios de sus amos. Me encantaría verles vivir el infierno que quieren crear (a sabiendas o no, a efectos prácticos sólo es la diferencia entre un vendido y un ignorante), lo malo, es que antes nos tocará sufrirlo a nosotros.
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| Escrito por Francisco Agenjo | |
| martes, 26 de diciembre de 2006 | |
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Me encantaría ver
cómo se desmoronan sus teorías que defienden con los
papeles en la mano, arguyendo sesudos estudios e informes de
empresas sobre lo bien que iría el mundo si se privatizasen
los mares, los animales salvaje, el aire que respiramos, la sanidad,
el ejército, la poesía y la justicia.






