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Desde
hace un par de años fundó en Bogotá la
Corporación Escenarios con el propósito de reunir a los
ex presidentes de los países latinoamericanos e intelectuales
de los principales centros académicos del mundo, con miras a
concretar una agenda conjunta que permita plantear un modelo
económico alternativo al neoliberalismo y al esquema
aperturista que han dado al traste con la economía de la
región.
“SI LOS
PAÍSES LATINOAMERICANOS NO SE UNEN, LOS ORDEÑARÁN
A CADA UNO POR SEPARADO”
A partir de que dejó la
Presidencia de Colombia en el año de 1998, ERNESTO SAMPER
PIZANO se ha dedicado a la labor académica para abrir
espacios de discusión que vislumbren una nueva agenda política
y económica para América Latina y en ese rol, la
Corporación Escenarios que dirige, realiza programas de
investigación y análisis de coyuntura en ese sentido.
Polémico, controvertido, pero
sobre todo analítico el ex mandatario colombiano Samper
Pizano dialogó con SOCIALDEMOCRACIA.ORG en su oficina
de Bogotá ampliamente sobre los alcances que tendrá
para Latinoamérica el proceso de libre comercio a través
de los TLC que busca imponer Estados Unidos.
América Latina necesita, según
usted, una “estrategia de compensación” dentro del marco
de la globalización. ¿Cómo lograrlo cuando
Estados Unidos mantiene políticas proteccionistas que hacen
imposible la competitividad de las exportaciones de materias primas
de nuestro continente?
El principal problema en este momento
en que se vislumbra la con los Tratados de Libre Comercio con Estados
Unidos que nos permitirá en teoría, integrar a los
latinoamericanos con los Estados Unidos, es lo que se denomina las
asimetrías que hacen referencia a las profundas diferencias
que existen entre los niveles de desarrollo de los países. Por
decirle algo, la diferencia que va de Chile a Haití es de
treinta y dos veces y la que puede ir de Haití a los Estados
Unidos pues es todavía superior. Si no establecemos mecanismos
internos dentro de los procesos de integración de las Américas
que ayuden a que los países que están muy atrás
puedan avanzar más rápidamente respecto de los que
están adelante no va hacer posible la integración. Como
dice el famoso dicho aquel de que nadie se enriquece trabajando con
pobres, no creo que los pobres van a salir bien librados de un
proceso de integración en el cual tienen que aportar al mismo
nivel de compromiso y responsabilidad que los grandes países,
por eso es que se requieren mecanismos de compensación como
los que existen, por ejemplo, a nivel de la Unión Europea para
acercar los sectores agrícolas, es decir necesitamos entender
que el Acuerdo de las Américas no es simplemente un acuerdo de
libre comercio para que vendamos más o compremos más
sino que tiene que haber un proceso de integración real o de
integración física.
¿Sin una compensación
económica para América Latina y teniendo en cuenta que
Estados Unidos subsidia amplios sectores de su economía cómo
se puede instrumentalizar tratados de libre comercio que tanto
interés tiene Washington en poner en práctica?
Políticamente tenemos que
integrarnos primero los suramericanos y a partir de esta integración
sí trabajar operativamente para que se pueda dar un acuerdo
que nos sea realmente beneficioso. De lo que si tengo una absoluta
convicción es que si nosotros no hacemos ese esfuerzo por
integrarnos y de esta forma negociar en conjunto, pues nos van a
ordeñar a cada uno por separado, nos van a sacar a cada cual
el mejor pedazo sin que tengamos posibilidades realmente de obtener
un provecho conjunto de lo que podría ser un mercado ampliado
como el de las Américas.
¿Pero en su concepto, los
tratados de libre comercio con Estados Unidos son una imposición
o surge del consenso de las Américas?
No, pueden ser una oportunidad siempre
y cuando que no lo reduzcamos a términos neoliberales y se
convierta en un acuerdo de libre comercio para que podamos vender más
o comprar más los latinoamericanos, sino que lo importante es
diseñar un proceso de integración que involucre
acuerdos sectoriales para la integración de las industrias,
restricciones a los comportamientos antiéticos de algunas
corporaciones trasnacionales, la posibilidad de que se hagan
inclusive acuerdos en materia de apoyo social. El interrogante que se
plantea es: ¿vamos hacer una integración epidérmica
o vamos hacer una integración realmente profunda? Ese es el
primer aspecto que tenemos que definir y que aún no está
definido, más aún cuando en los círculos de
Washington se tiene la percepción de que vamos a hacer un
acuerdo de libre comercio para que puedan los Estados Unidos, Canadá
y México extender lo que fue el NAFTA a todos los países
latinoamericanos.
En el encuentro de ex presidentes de la
región celebrada en Santiago de Chile en abril de 2002, usted
señaló que “sin gobernabilidad no habrá
globalización”, pero lo que estamos viendo en Latinoamérica
es que pese a todo, la globalización y las recetas del Fondo
Monetario Internacional se están imponiendo a costa de los
mínimos niveles de gobernabilidad que van quedando. ¿No
le parece?
Claro, eso confirma lo que yo señalo:
sin gobernabilidad no hay globalización y sin equidad no hay
gobernabilidad, este es un círculo virtuoso y sin
competitividad no hay equidad. Ahora qué es la globalización
porque aquí todo el mundo habla de globalización y no
tiene ni idea a que se está refiriendo. Para mí no es
nada más ni nada menos que un escenario en el cual están
pasando cosas, ni siquiera es un proceso, ni es la afirmación
de la modernidad como dice Guidens (1), ni tampoco como opinan los
técnicos del Banco Mundial en el sentido de que es la
terminación de todas las barreras del mercado, no. La
globalización es el escenario resultante de la finalización
de la Guerra Fría que al eliminar la confrontación
ideológica abrió las posibilidades de que haya una
cierta extensión de homologación de canales en el
mundo. Eso no quiere decir que la globalización sea per se
buena o mala, lo que es mala es la globalización sin reglas,
esa sí, y esa es la que se está dando lamentablemente
en América Latina, un escenario en el que las reglas las fijan
los países industrializados o las imponen a través del
Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional o la Organización
Mundial del Comercio, como lo señala Stiglitz (2) en su libro
El malestar de la globalización.
Pero esta realidad ha afectado el
escenario político...
Evidentemente, es un fenómeno de
doble vía. ¿Cómo afecta el escenario político
la globalización? En la medida en que se van desestructurando
sectores como el agrícola, se ven afectadas la pequeña
y mediana empresa, se van sobre endeudando los países, el
Fondo Monetario Internacional impone sus programas de ajuste fiscal
sin consideración alguna a los costos sociales pues eso está
creando un mayor nivel de conflicto social y ese conflicto social de
los sectores que se sienten golpeados o perdedores en el proceso de
globalización es el que está fundamentalmente creando
la pérdida en las condiciones de gobernabilidad.
Dentro de ese contexto del que usted
anota, América Latina está caminando hacia la
“africanización”. ¿Eso a quién está
beneficiando, de golpe a los Estados Unidos que continúa
consolidando su hegemonía sobre la región?
Yo creo que Estados Unidos está
consolidando su hegemonía no solamente sobre América
Latina sino también sobre África y Asia.
Lamentablemente el hecho de no tener sino una sola opción que
fue a lo que llegamos después del final de la Guerra Fría
nos está creando todas estas complicaciones que estamos viendo
en este momento con los efectos que produce la imposición de
un esquema de globalización sobre todo en los países en
vías de desarrollo.
¿Pero no cree que América
Latina está caminando hacia la “africanización”,
dada la circunstancia de que cada día su economía es
más frágil y la situación social es una
verdadera bomba de tiempo?
Sí, pero me parece que la
comparación no pasa de ser un juego inteligente de palabras.
América Latina tiene unos recursos institucionales, económicos
que todavía mantiene, que la hacen bastante distinta a lo que
podría ser la situación en África. Tenemos en
todos los países instituciones autónomas manejando la
economía, la región de todas maneras tiene resuelto sus
problemas básicos de infraestructura mínima, no creo
que nos podemos comparar, como no fuera en el aspecto social, en eso
sí, aunque no tenemos los niveles de pobreza absoluta de
África, sí tenemos los niveles de pobreza relativa más
acentuados del mundo.
En el libro ya clásico de
Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina,
se hace una completa reseña de la manera como España en
la colonia y las potencias de Occidente después esquilmaron a
esta región, dejando entrever que ahí estaría el
origen de nuestros problemas. ¿Sin embargo, no cree que a
Latinoamérica le ha faltado verdaderos líderes con la
suficiente capacidad para imponer un proyecto político
coherente? ¿Ahí no estará la falla principal de
la profunda crisis que estamos afrontando?
Especulemos un poco sobre la tesis de
cómo pudo haber impactado el Descubrimiento de América
en nuestra propia idiosincrasia y en nuestro desarrollo. Yo pienso
que ahí y sobre todo desde México hacia abajo lo que
hubo no fue un proceso de colonización sino un proceso de
evangelización. De cierta manera el hecho de que los que
llegaron a los Estados Unidos se trataba de familias que venían
a establecerse en calidad de colonos marca un contraste con los que
llegaron a América Latina que simplemente eran, pongámosles
una palabra un poquito despectiva, aventureros que venían
solamente en busca del oro y de las riquezas de esta región.
Si a eso se le agrega la ética calvinista y la ética
católica y lo que eso tiene respecto al desarrollo de unos
sistemas de producción, pues sin duda hubo dos esquemas
totalmente distintos que nos diferenciaron. Sin embargo también
hubo cosas positivas del que fue nuestro proceso de colonización
como la fusión étnica y el mestizaje respecto de lo que
hubo en Estados Unidos donde arrasaron con todas las tribus
aborígenes. Eso en cuanto a lo de Eduardo Galeano, en cuanto a
lo del proyecto político hay que señalar que parte de
los problemas que tiene América Latina es que desde la época
de Raúl Prebish (3) aquí no hay un proyecto político.
Cada dirigente de cada país está tratando de
sobrevivir, de sobreaguar, sin que hasta el momento tenga alguna
posibilidad de labrarse un proyecto político que es lo que
estamos trabajando los ex presidentes, quienes hemos lanzado el
proyecto de una agenda global.
Es evidente que los países
latinoamericanos requieren adoptar un nuevo modelo económico
tras el desastre de las fórmulas neoliberales. Sin embargo aún
no se ha planteado un modelo coherente y convincente que reemplace al
aperturista. ¿En su concepto, cuál sería la
fórmula ideal: la tercera vía, la social democracia,
volver al proteccionismo o una receta ecléctica...?
A ver, yo pienso que regresar al
proteccionismo no, sin embargo tenemos que ser justos con el esquema
proteccionista que de los años 50 a los años 90 le
permitió a este continente crecer, desarrollar su estructura
de exportación, tener relativamente resueltos sus problemas de
oferta social de bienes, desarrollar servicios públicos. Es
decir el esquema proteccionista dio sus frutos, es evidente que llegó
el momento de su agotamiento pero lo hemos sustituido por un esquema
que también ya fracasó porque la implantación
del modelo neoliberal como desarrollo del consenso de Washington está
demostrando resultados desastrosos en todos los países, lo
acabamos de decir, está afectando la gobernabilidad, la
equidad, la competitividad. A mí me seduce, aunque parezca un
modelo distante, lo que está sucediendo en la China. Ahí
se está construyendo un nuevo modelo para el siglo XXI que
logra combinar lo que es la solidaridad social con el mercado, que no
ha privatizado todos los activos estatales pero ha comprometido al
Estado en el desarrollo de nuevas empresas modernas, que está
protegiendo de cierta manera la agricultura a través de lo que
se llama la agricultura por contrato, que está creando unas
bases de exportación sin abrir totalmente los canales de
importaciones. Creo que ahí hay unas bases importantes.
El ex presidente ecuatoriano Rodrigo
Borja Cevallos propone un sistema de economía mixta
(conjunción de lo público con lo privado) como
alternativa al modelo neoliberal. ¿Usted qué opina?
Sí, lo que hay que buscar es un
nuevo escenario de concertación entre el sector público
y el sector privado. No podemos reducir este análisis a la
vieja confrontación entre el capital y el trabajo porque
dentro de las exigencias de una nueva competitividad, estos dos
elementos como dice Rodrigo, tienen que estar totalmente en llave
para poder producir una inserción competitiva en el mundo. Me
parece que el pacto social que hay que rediseñar en el esquema
de globalización es el de la conjunción del Estado y la
sociedad civil con el propósito, por ejemplo, de cooptar esa
sociedad que está creciendo como un fermento, la relación
entre las nuevas fuerzas democráticas y ese nuevo Estado, en
fin, yo creo que hay que crear un sistema mixto pero a partir de una
nueva dimensión de lo que debe ser el papel de la empresa, el
papel del empresario y el papel del Estado en el contexto de la
globalización. Yo resumiría en una frase muy
pragmática: hay que poner al Estado a pensar micro y hay que
poner a la empresa a pensar macro.
¿En su concepto las
privatizaciones que se han venido haciendo en América Latinas
qué impacto positivo han tenido? ¿O por el contrario
han contribuido a concentrar aún más la riqueza?
En algunos casos las privatizaciones
han permitido que ciertos sectores que no tenían la
posibilidad de capitalizarse ni expandirse encontraran una fuente de
financiación a través de la inversión extranjera
como es el caso de los sectores de servicios, particularmente el
sector eléctrico, lo cierto es que en muchos países las
privatizaciones para lo único que sirvieron fue para tapar
huecos fiscales, para cumplir con los programas de ajuste y
recuperar a los bancos. O sea, estos programas de privatización
se hicieron teniendo en mente a los acreedores y no a los deudores.
NOTAS
1.
Anthony Guidens, economista y sociólogo británico que
formuló la propuesta llamada de la Tercera Vía que
postula el capitalismo con justicia social, acogida por el primer
ministro inglés Tony Blair.
2.
Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía 2001, ex funcionario
del Banco Mundial y del FMI. Crítico del neoliberalismo,
actualmente es profesor de Stanford University.
3.
Raúl Prebish, economista argentino que dirigió en los
años 50 la Comisión Económica para América
Latina (CEPAL) desde la cual impulsó el esquema de sustitución
de importaciones, mediante un sistema económico proteccionista
como factor de desarrollo para los países de la región.
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