| El error del PP y la AVT al no sumarse a la convocatoria del 13 de enero |
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No me gusta criticar en temas de terrorismo a ningún demócrata. Odiaba esa manía que había hace unos años de satanizar a los que desde sensibilidades nacionalistas mostraban una opinión favorable a la negociación o contraria a la ilegalización de HB; tampoco me gusta igualar a los que hoy buscan, algunas veces de la peor forma, utilizar el terrorismo campo de confrontación política.
Siempre expresé que aunque mi opinión discrepaba de lleno con la de algunos exdirigentes del PSE como Rosa Díaz o Nicolás Redondo, o la de Fernando Savater o la de algunos portavoces del PP a nivel estatal, mi visión era desde la cómoda vida de alguien que no ha vivido bajo la presión que sí han vivido. Ellos, por defender sus ideas, debían llevar escolta, vigilar antes de coger un coche, evitar las papeleras, cambiar las rutas diarias de vez en cuando, no seguir rutinas facilmente predecibles, no sentarse de espaldas a la puerta en un lugar público, tener un ojo en quien se cruzan por la calle, vivir con contravigilancia y no abrir los paquetes postales sin antes verificar de donde venían. Y eso no hace que sus ideas sean más válidas, pero sí que mi respeto a sus opiniones respecto al terrorismo se eleven en cierto grado ya que es una realidad que no me ha tocado vivir. Cuando un Eduardo Madina o un Ernest Lluch hablaban de diálogo o de perdón y de no satanizar la izquierda abertzale me alegraba, porqué ellos coincidían más con mis ideas, pero no por ello dejaba de respetar y mantener una cierta distancia de criticar a aquellos con los que no coincidía.
También me he abstenido durante tiempo de criticar la AVT. La cuestión es obvia, no me he sentido morálmente legitiamdo a criticar a la organización de los heridos por las bombas, de los familiares de los asesinados. Detrás de sus argumentaciones, que en general no compartía, habían experiencias traumáticas que merecían y merecen ser tenidas en cuenta. Aún así, siempre defendí que las víctimas no podían secuestrar la política antiterrorista, que eran un actor más, a escuchar y sobretodo una organización para intentar garantizar los derechos de las víctimas y que estas no se olviden, pero que su voz no podía ser la acción del gobierno.
Pero llega un punto que la prudencia queda superada por la estrategia del PP y la actitud de la AVT ha tenido y ha reiterado hasta el punto que ya no la puedo reconocer (al menos en sus actuales dirigentes) esa voz autorizada morálmente para hablar en nombre de las vícitimas sobre los intereses de estas.
Sobre el PP es sobre quien haré menos crítica. Entre otras porqué considero que es absurdo cargarle el mochuelo del fracaso del proceso de paz como algunos pretenden: quien lo ha reventado ha sido ETA, el resto ha puesto granitos bastante marginales. Y también porqué es legítimo que un partido defienda políticas diferentes que otro y aún cuando hay un pacto antiterrorista eso no exime que si el PP cree que el gobierno está hacieno barbaridades lo diga.
Ahora bien, el PP se equivoca en satanizar y en intentar aprovechar cualquier ocasión para debilitar al gobierno en el tema terrorista.
Primero porqué no puede alegar que el gobierno haya roto ningún pacto, el primero en romperlo ha sido el PP, en el primer punto en que “El gobierno hace la política antiterrorista y la oposición la apoya”. Punto que a mi parecer es draconiano, pero que está firmado. Y por tanto los primeros en romper los pactos son ellos. No entraré en que el PP ya quiso dialogar con ETA y todo lo que hizo entonces y que es lo mismo que ahora critica, esas cosas tienen nombre y por suerte existen hemerotecas. El tercero por hacer creer a la población que la acción policial había cesado. El PP ha promovido la idea, apoyado por un par de medios de comunicación, que el gobierno había abandonado la actividad policial antiterrorista, o que se estuviera dejando de encarcelar terroristas. Cosa que no era cierta.
Esa actividad del PP no de criticar el proceso de paz, sinó de intentar generar la idea de que el gobierno había dado manga ancha a los terroristas y había enviado a los policías de vacaciones es lo que le deslegitima en la confrontación política. No sólo su hipocresía de que negociar cuando ellos estaban el gobierno estaba bien y cuando lo están otros no.
El PP tiene todo el derecho a hacer críticas que crea conveniente a la política antiterrorista del gobierno, pero no de generar estados de opinión falsaedos y de decir que el gobierno había dado prevendas a los terroristas. Prevendas que tal vez fueran legítimas y legales, como el acercamiento de presos a Euskadi (cosa que hizo Aznar).
Tan sólo comparar la actitud de la oposición durante el gobierno de Aznar a la actual y se ven las diferencias. Pero no sólo es el intento de deslegitimar al gobierno mediante falacias, que en el fondo iban dirigidas para hacer que el gobierno se rajara y fuera más bien timorato durante la negociación, sinó que esa postura en el fondo debilita la unidad de los demócratas ante el terrorismo.
Pensaba que con una bomba en la mesa y con el objetivo finalista político del PP, que dejara de haber negociación, que ese era al menos el objetivo que ellos decían que pretendían conseguir, el PP se pondría al lado del gobierno en la oposición al terrorismo, pero su actitud no ha cambiado. Lo cuál indica que el tema del terrorismo escondía algo más que una reivindicación legítima (una visión distinta de la política antiterrorista) sinó un puro electoralismo. Es tan fácil como el día 30 después de la comparecencia del Presidente (no antes) salir y decir que como oposición responsable van a estar al lado de las víctimas, de las fuerzas armadas, de los demócratas y del gobierno en contra del terrorismo aunque creemos que el gobierno debería dejar la estrategia del diálogo aún cuando ETA volviera a dejar de atentar. En cambio lo han transformado en una cuestión de desgaste político constante. Hasta el punto que el día 13 de enero los sindicatos madrileños por un lado, el gobierno de Euskadi por otro (otra institución a la que el PP ha acostumbrado a ser bastante desleal y ha despreciado aún cuando estaban en el gobierno), en contra del terrorismo la primera, y a favor del diálogo la segunda se han negado a secundarla.
El gobierno de Aznar el 12 de marzo del 2004 nos convocó a los españoles bajo el lema “Por la Constitución” en su conjura de intento de engaño sobre la autoría de los atentados del 11-M y los demócratas decidimos sumarnos a su convocatoria con una pinza en la nariz pero fuimos. Igual que hará el PSE en la convocatoria de Euskadi, por lealtad al gobierno vasco en el tema del terrorismo. Pero, ¿porqué el PP tiene problemas para sumarse a la manifestación del 13 de enero cuando es “Contra el terrorismo”?. El problema no es de contenido, sinó que no quiere que se le vea junto al gobierno o junto a la izquierda que ha apoyado el proceso de diálogo, si crees que con ETA no acabarás sólo mediante estrategia policial te conviertes en un apestado.
Por otro lado la AVT ha terminado de mostrarme que su postura legitimada no lo es tal. La AVT hace tiempo que había escorado a un extraño partidismo filo-PP, podría creer que es porqué la AVT en defensa de los legítimos intereses de las víctimas del terrorismo crea que la estrategia del diálogo sea negativa. No lo sabría explicar, ni entender, pero puedo aceptarlo. Ahora bien, todos sus movimientos han ido debilitando esa expliación. Desde la ausencia de la AVT en el juicio de Madina (como si Eduardo fuera una víctima de segunda), el desprecio a las víctimas del 11 de marzo, la monopolización del discurso de las víctimas cuando la AVT es una entre tantas asociaciones de víctimas del terrorismo, la excisión del 2003, o sus declaraciones insinuando que el PSOE había tramado con ETA el fín del proceso de paz (mediante la acción de un atentado) de cara a las municipales, o que se estaba regalando Navarra.
Alcaraz, y la dirección de la AVT, me merece poca credibilidad después de estas acciones. El interés de las víctimas pasa por ir al juicio del Madina. Puedo entender que Alcaraz salude a Ynestrillas porqué este (por muy mal que nos pueda caer) ha sido víctima del terrorismo, como AVT no puede darle la espalda, pero eso no cuela al darle la espalda a Madina. Puedo entender que el interés de la AVT sea que se le respete a sus miembros pero me parece que es un craso error que la página de inicio de la web de la AVT (www.avt.org) la monopolice una protesta contra unas declaraciones de dirigentes del PSOE a una persona con discapacidad y no lo capitalice la postura de la AVT de solidaridad con los dos últimos asesinados.
En cierta manera la AVT se ha transformado en una punta de lanza de presión de un sector de la derecha española que no cree que el diálogo sea necesario para acabar con ETA, posición legítima y democrática, no seré yo quién les quite el carnet de demócratas. Pero ahora bien, es una desvirtuación de la finalidad de la organización de la voz de las víctimas. Se han convertido en la punta de lanza de una parte del PP en contra del gobierno de España, del gobierno de Euskadi y de todo lo que apeste a pro-diálogo. ¿Porqué no va a tener tanto peso la opinión de Madina o de las hijas de Lluch, que han sido víctimas del terrorismo, tanto o más que el propio Alcaraz?. Su actitud lleva incluso a mentir, lanzando una campaña de recaudación diciendo que el gobierno le había negado las subvenciones, cuando lo que las tenían concedidas pero en espera de que justificaran las del año anterior (como tiene que hacer cualquier asociación que reciba subvenciones públicas), ¿cuál era el interés si cuesta más recaudar de fondos privados los € que necesitan para funcionar que justificar una subvención?, símplemente ejercer de punta de lanza.
Este hecho se me reafirma cuando busco algunas de las otras asociaciones de víctimas del terrorismo que tienen también una representación en su conjunto casi tan amplia como la de la AVT, pero que por su propio comportamiento no tienen tanta repercusión mediática. Si me dirigo a la web de la ACVOT (www.acvot.org), Associació Catalana de Víctimes d'Organitzacions Terroristes, una de las federaciones de la AVT que en el 2003 marchó, junto a la andaluza, la extremeña, la valenciana, la gallega y la canaria, de la AVT, fundando la Federación de Asociaciones Autonómicas de Víctimas del Terrorismo, encuentro como primera noticia la concentración que realizó la ACVOT en contra del atentado del 30 de diciembre. Es decir, al menos ellos tienen la escala de prioridades un poco más cercana a lo que creo que debería ser los intereses de una AVT.
La ACVOT mantiene una postura que no es ni pro- ni anti- ningún partido ni gobierno. Su postura es de que “se respeten las leyes”, es decir, ellos ni se meten en lo que ha de hacer el gobierno, con la excepción de conseguir que se garanticen los derechos de las víctimas, mientras se mantenga el respeto a la legislación y al estado de derecho. Ellos quieren que los terroristas sean sometidos a la justicia, no negarse al acercamiento de presos dentro de lo que las propias leyes está contemplado, ni negarse a que la organización terrorista y los gobiernos vascos y españoles hablen y negocien la entrega de armas y la realización de gestos (como podría ser el acercamiento de presos, o buscar la forma de conseguire que los votantes de HB tengan una opción legal que votar). No se mojan ni con el gobierno actual ni con el anterior y mantienen una postura no partidista. Hoy en día mientras Alcaraz y la AVT se desgañitan cargando contra el gobierno, la ACVOT y el resto de asociaciones de la Federación piden que los partidos mayoritarios se dejen de trifulcas políticas como indican en su comunicado de prensa: http://www.acvot.org/v2/enews3.php. Lo peor de todo es que la AVT se está deslegitimando a ojos vista y pierde una credibilidad importante para poder defender los intereses legítimos de las víctimas del terrorismo. La propia anteposición de los intereses creados de la dirección de la AVT repercuten al medio y largo plazo en contra de los que se suponen que han de poder representar y defender.
Por ello si el 13 de enero no hay unidad en la convocatoria la responsabilidad recae esta vez en el PP y en una AVT que ha decidido deslegitimarse. El PP por anteponer los objetivos mediáticos (conseguir el gobierno) tanto a los objetivos políticos en política antiterrorista como a la necesidad de una unidad en contra de los terroristas (y no hablo de que el PP secunde la política terrorista del gobierno, sinó que se sume a una manifestación donde se titula “Madrid por la paz, por el fín del terrorismo”), y la AVT por haber dejado de banda su objetivo de defender los legítimos intereses y visiones de las víctimas del terrorismo por ser una punta de lanza partidista.
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| Escrito por Jose Rodriguez | |
| martes, 09 de enero de 2007 | |
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Mi ilusión sería que hoy
por hoy fuera posible la unión de los demócratas contra
el terrorismo, la posibilidad de que todos los que consideramos que
en una democracia como la actual no hay justificación para
defender ninguna idea en base de la fuerza de las armas pudiéramos
mostrar un frente común. Pero el que creo grave afán de
partidismo de un sector sociológico de la derecha lo está
impidiendo.






