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El derecho a la existencia y la reforma constitucional |
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Uno de los argumentos más poderosos que el movimiento de reivindicación
de la vivienda digna está esgrimiendo en estos momentos fundacionales
en el Reino de España es el de que el derecho a una vivienda digna es
un derecho reconocido por la Constitución española. Es evidente que
este recordatorio no constituye por si mismo un elemento de presión
especialmente importante sobre la clase política del Reino de España,
que en estos momentos prefiere hacer ver que el problema de la vivienda
no existe. Lo que si que constituye este argumento es una fuente de
autoridad moral suficiente como para aparecer ante los ojos de la
opinión pública, no como un grupo de alborotadores y radicales
nihilistas, sino como los más fieles guardianes de la letra y el
espíritu de la Constitución con respecto a la problemática de la
vivienda. Supone una indiscutible bofetada en el rostro de los
políticos: “no estamos haciendo nada más que reclamaros que cumplais la
Carta Magna de dónde se supone que emana vuestra legitimidad para
gobernarnos”.
Los y las defensoras de la Renta Básica no tenemos, a estas alturas,
algo similar a donde agarrarnos cuando planteamos nuestras
reivindicaciones. Obviamente, no es el más grande de nuestros
problemas, y sea cómo sea traemos a las espaldas años y años de trabajo
teórico, suficientes como por poner sobre la mesa multitud de buenas
razones en favor de nuestra propuesta, razones que van mucho más allá
de lo que pueda decir o dejar de decir la Constitución. El caso es, no
obstante, que más tarde o más temprano se abrirá un proceso de reforma
constitucional que los grandes partidos mayoritarios españoles ya están
incubando. Es de imaginar que, cuando el proceso se abra, multitud de
grupos intentarán aprovechar cualquier rendija abierta para
constitucionalizar sus aspiraciones. No estaría de más, pues, que las
cabezas pensantes y dirigentes del movimiento pro-Renta Básica fueran
planteándose si no sería una buena idea indicar a los partidos de
izquierdas la necesidad de constitucionalizar el derecho a la
existencia como derecho de ciudadanía. Seguramente no es la aspiración
más importante a la cual podemos dedicar nuestros esfuerzos, y
seguramente que no faltarán razones que lo desaconsejen. Antes, no
obstante, de descartar la idea, haría falta una reflexión serena sobre
los beneficios que podría aportar. Entre ellos, por ejemplo, el de que
a la práctica obligaría moralmente el Estado a implantar la Renta
Básica o algo similar (como por ejemplo un impuesto negativo sobre la
renta), puesto que difícilmente se puede garantizar el derecho a la
existencia de la ciudadanía, de toda la ciudadanía, mediante la
complicada telaraña de subsidios condicionados que conforman el actual
Estado del Bienestar español. Es como para pensar, cuanto menos.
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Escrito por Lluís Pérez
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domingo, 14 de enero de 2007 |
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