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Los partidos políticos actuales tienen sus propias características que
difieren en algo de los partidos políticos existentes hace diez años,
alguna de esas características podría ser la existencia de primarias en
muchos de ellos, la profesionalización, la máxima visibilidad del
candidato y el uso de las nuevas tecnologías como el móvil e Internet.
Sin embargo, en esta última característica, y pese
a que tímidamente los partidos hacen esfuerzos para aprovechar al
máximo Internet y las nuevas tecnologías, aun no hay un pleno
desarrollo del potencial que la red puede dar a la política y a la
manera en que los partidos pueden comunicar con sus simpatizantes o
futuros electores.
Si
bien la parte de la comunicación y de la campaña constante, así como la
capacidad del partido de reclutar militantes y voluntarios desde la web
está en funcionamiento en la mayoría de partidos de las democracias
occidentales, hay un valor que se está olvidando por ahora, y que es el
máximo valor que realmente Internet proporciona a la política, y que no
es otra cosa que la interactividad entre el partido político y la
ciudadanía, sabiendo lo que piensan los ciudadanos y aumentando su
participación en la política. Hasta que ese último paso no se dé, no se
podrá hablar de ciber-partidos, quedándonos en un paso intermedio entre
un partido tradicional (con campañas tradicionales, apoyándose en la
red como un mero medio de comunicación emisor-receptor) y ese nuevo
partido (que aprovecha Internet para comunicarse y para que se
comuniquen con él, medio emisor-emisor).
Los partidos deben dar
prioridad (o almenos más importancia) a la interacción con los
ciudadanos, que solo así se sentirán partícipes del proceso político,
exprimiendo las posibilidades de la comunicación que ofrece la red. Tan
solo de este modo, y en un futuro ahora mismo bastante lejano, podrá
ser que la política cambie y que la crisis de deslegitimación de la
política desaparezca. De momento, el problema para la e-democratización
en España es que Internet se usa unidireccionalmente, como la
televisión o la radio, hay que aumentar la interactividad. Tal como
indicaba Dader (2002), “es indudable que el electorado motivado y
responsable –por minoritario que éste pueda ser-, tendrá una
posibilidad de análisis, reflexión, contraste y hasta réplica, en la
consulta directa de una página de los candidatos”.
Ese
es el reto que les queda a los partidos políticos actuales y en
especial a los españoles, cuyo uso de Internet es aun casi nulo en la
mayoría de casos, y solo en campaña disponen sus candidatos de blogs
(que luego, como si ya estuviera previsto, se abandonan para no volver
hasta cuatro años después –en las siguientes elecciones-) o maneras de
interactuar con el partido o para que la ciudadanía aporte ideas o
reflexiones.
Ese es el reto más importante que nos puede esperar
en el futuro (versión optimista) o ese es el reto al que se debería
aspirar, aunque tenga nulas posibilidades de llevarse a cabo (versión
pesimista).
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