Hasta ayer
pensábamos que los que conducen en estos momentos las riendas de ETA no
eran como estos. Los expertos en terrorismo vasco determinaron que el
fin estaba más cerca que nunca, porque, entre otras cosas, sus
activistas comenzaron a parecer monaguillos con mocasines comparados
con sus colegas islamistas. Me vienen calambres al pensar que hombres
demócratas y de buena voluntad deban sentarse cara a cara con los que
han ordenado el atentado de ayer. Que entre los representantes de ETA
estén los psicópatas que derribaron las ilusiones de millones de
personas demoliendo el aparcamiento de la T4 en Barajas o segando la
vida, probablemente de dos hombres, da, como mínimo, un asco de no
moverse. Pero si nuestras convicciones son claras, debemos de
permanecer firmes por que en el mismo instante que aceptamos, como
posible salida al conflicto enquistado durante cuarenta años, la
negociación nos obligamos a creer que entre esa pandilla debe haber
quienes piensan. Deberemos de aceptar que en su manera de ver esta
partida ellos solo tienen una herramienta y es la presionar con el
terror. Estoy seguro que entre ellos debe haber alguien que utilice la
lógica y la razón y que sea capaz de reprimir el afán homicida de los
Txapote y compañía. Lo creo porque lo han logrado durante los últimos
tres años. Ahora bien, lo que me anima a pensar que el proceso solo ha
quedado suspendido temporalmente es la reacción furibunda del partido
que dirigen Losantos y Acebes a fin de entorpecer, si cabe, en las
próximas horas cualquier opción de recolocación de fichas. Su
preocupación por demoler velozmente cualquier salida de emergencia
supone un gesto más, de tantos, por cerrar este capítulo que tanto les
preocupa electoralmente.
Mi hijo nació hace menos de dos años. Eta hacia tiempo que no
mataba. Durante este tiempo tampoco lo había hecho. Mi mayor ilusión
política era que, cuando mi pequeño me preguntara en un futuro que era
eso de ETa, para enseñarle sus atrocidades tuviera que buscar en
periódicos editados mucho antes de que él naciera. Todo parece indicar,
continúe el proceso o no, que los diarios que utilice para informar a
mi niño podrán ser los que están a punto de llegar a los quioscos hoy
mismo.
Perdonadme pero necesito desahogarme repartiendo adjetivos
www.marcvidal.cat