| Demasiado bueno para ser verdad |
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No hace tanto que se ponían las manos a la cabeza ante el intento de la Comunidad de Madrid de limitar el acceso de las modelos excesivamente delgadas a la pasarela Cibeles, y ahora valoran positivamente los datos que aportarán el estudio antropométrico que piensa llevarse a cabo para unificar las tallas. Claro que ese estudio no lo pagan ellos... y por contra les aportará una valiosa información sobre cómo está el mercado.
Aún así, estoy como en una nube. Podremos comparar dos pantalones de una misma marca sin tener que preguntarnos si nos irán bien – misma talla, modelos parecidos, mismo fabricante, pero oh cielos, este me queda ancho de cintura y este no me sube del muslo-; podremos buscar prendas de la talla 46 sin tener que sufrir la vergüenza pública de tener que visitar la sección de tallas grandes; podremos, en fin, comprobar de un vistazo, gracias a la información adicional de la etiqueta, si esa 42 que no nos entra ni con polea es realmente una 42 o una 38 con la etiqueta cambiada. Podremos, en definitiva, volver a disfrutar de las compras- para desesperación de los empleados encargados de la sección de probadores, pero no podemos ganar todos.
Alborozada por la gran noticia, mi ojo capta la columna de anuncios adyacente a la noticia: “Pierda una talla en un mes”. Ah, ya decía yo.
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| Escrito por Mireia Ortega | |
| miércoles, 24 de enero de 2007 | |
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Leo en la edición digital de un
diario que el Ministerio de Sanidad ha llegado por fin a un acuerdo
con los empresarios de la moda para fijar una talla mínima
para las modelos y trabajar en una estandarización de las
tallas, y aún no me lo creo.





