| Identidad |
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El discurso de las identidades es una incorporación nueva a la socialdemocracia y a la izquierda en general. Proveniente de los movimientos sociales de liberación y específicamente del movimiento feminista y Lésbico Gay, el concepto de identidad nos permite comprender mejor este mundo complejo.
¿Qué es una identidad? Básicamente, una identidad es un constructo social, más o menos delimitado, al que los individuos se adhieren por convicción e identificación con el mismo. Una identidad es quien eres por que tú así lo sientes. Una identidad te permite sentirte parte de un grupo que comparte tus aspiraciones, problemas y necesidades más capitales y te da unas coordenadas de actuación como individuo, una guía moral respecto a diversos temas. En definitiva, tu identidad es lo que eres. Las identidades son siempre asumidas. Si no lo son, si compartes una parte de una identidad y no te identificas con ella, no eres, no perteneces a esa identidad. Sin identificación, no hay identidad. Así, cuando es la sociedad la que te clasifica a tu pesar, dicha clasificación, más que una identidad, es insulto y etiqueta. Otro elemento definitorio de las identidades es que pueden ser múltiples en la misma persona y no son excluyentes, aunque si es difícil que varias identidades puedan ser igual de importantes en la misma persona. Y normalmente, siempre hay una identidad principal, asumida, conscientemente o no, por el individuo. Ejemplos de identidades hay infinidad: Obrero, Inmigrante, Feminista, Gay, Catalán, Español, Hincha del Barça, Artista, Socialista, Sordo, Aeromodelista, Gitano, Empresario, Friki… ¿Que nos aporta la comprensión de este fenómeno social? Nos aporta profundidad. Nos permite entender que las personas no son “iguales” a la manera comunista. Nos permite celebrar la diversidad, comprender la necesidad de espacios para cada identidad, la necesidad de sus normas, sus peculiaridades, sus publicaciones, sus inquietudes, su cultura, sus avances y retrocesos dentro del conjunto de la sociedad. Y nos permite localizar las identidades mas perseguidas para intentar corregir la situación de injusticia. Por que es muy fácil afirmar que todos somos iguales, pero la realidad es que no lo somos. Y no puedo imaginar nada más terrible que todos fuésemos absolutamente iguales. Identidades e ideologías clásicas Uno de los más claros peligros que corren las diversas identidades es bajo un proceso liberal. Bajo un planteamiento liberal, su darwinismo inherente, social y económico, borra, persigue y anula las identidades diferentes de la mayoría, acaba a golpe de intolerancia y rentabilidad con cualquier disensión y diferencia o las reduce al papel de manifestaciones minoritarias no toleradas por la sociedad bien pensante, acorralándolas fuera de la sociedad, calificándolas como “estilos de vida” o “desviaciones” si no puede acabar con ellas. Incluso la izquierda no ha sido consciente de todo esto hasta hace bien poco. Mucha gente en la actualidad se pregunta que tiene que ver la izquierda con los nacionalismos, se preguntan por que sus líderes apoyan reivindicaciones de grupos que solo piden para unos pocos. ¿Es eso justicia? ¿No están pidiendo ventajas? ¿Cómo puede la izquierda apoyar eso? Fue con esos planteamientos, con los que durante mucho tiempo la mujer fue ignorada y castrada. Gays y lesbianas, pisoteados, perseguidos y asesinados o los nacionalismos demonizados, muchas otras identidades fueron minusvaloradas o tenidas en compasión y otras muchas, directamente negadas. Con unos planteamientos de justicia igual para todos, el terrible resultado era igualdad para las mayorías y aplastamiento de las identidades minoritarias. La pregunta no es ¿Por qué la izquierda apoya las reivindicaciones de las identidades? La pregunta es ¿Cómo es posible que no lo hiciera antes? La izquierda, con los más débiles La izquierda, que durante mucho tiempo se ha preciado de apoyar al más débil, durante mucho tiempo ha sido ciega ante una realidad: los criterios de debilidad se construyen en base a elementos identitarios más allá de la economía. En efecto, la igualdad económica es fuente de justicia e igualdad final, pero no siempre. A capacidades económicas similares, una persona que pertenezca a una identidad minoritaria, muchas veces necesita intervenciones especificas del estado, en forma de leyes que no discriminen o servicios ad hoc, para alcanzar la misma felicidad que la mayoría le niega. Y esto es algo que se ha despreciado, gravemente, durante mucho tiempo. No, no podemos quedaros ya en el eje económico como único eje de nuestras políticas. La sociedad nos esta demostrando ya que la motivación de nuestros ciudadanos esta ya mas en el ámbito de sus identidades que en reivindicaciones puramente económicas. El reconocimiento de la dignidad de catalanes, gitanos, gays, lesbianas, transexuales, inmigrantes, negros, vascos, discapacitados y muchas otras minorías identitarias depende claramente de que sepamos valorar y reconocer las identidades y su diversidad como un elemento enriquecedor de nuestra sociedad. La felicidad de nuestros ciudadanos depende del reconocimiento y tratamiento de sus identidades.
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| Escrito por Ignacio Paredero | |
| miércoles, 01 de marzo de 2006 | |
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El discurso de las identidades es una incorporación nueva a la socialdemocracia y a la izquierda en general. Proveniente de los movimientos sociales de liberación y específicamente del movimiento feminista y Lésbico Gay, el concepto de identidad nos permite comprender mejor este mundo complejo.







