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Es el
símbolo del mal. Preguntando a gente de derechas, a gente de
izquierdas, a gente que no quiere saber nada de política todos
te dirán lo mismo: era un monstruo, uno de los más
grandes que ha producido la Humanidad. Este enemigo común de
todos pudo ser capturado y puesto a merced de los aliados. Hubo
conjuras al final de la Segunda Guerra Mundial entre los mandos
alemanes, planteándose de un modo muy serio que Hitler era un
problema para la conducción del Reich. Se llegó a
atentar contra su vida; no es una fatuidad pensar que bien pudieron
secuestrarle. Y entregárselo a los Aliados.
Este
post trata sobre esta posibilidad, no sobre el hecho de lo que los
Aliados hubiesen hecho (hay que recordar que en Núremberg se
ejecutaron a varios altos jerarcas nazis, es probable que hubiese
seguido esta suerte), sino sobre lo que se hubiese tenido que hacer
con Hitler. ¿Porqué plantearse esto? Porque si creemos
que Hitler, responsable de asesinatos en masa y torturas masivas como
pocos en la Historia, tenía derecho a un juicio y tenía
derecho a no ser ejecutado, difícilmente podremos sostener las
teorías (por desgracia en boga) que apoyan la ejecución
de asesinos menores a él, teorías que apoyan el ojo por
ojo, teorías que apoyan políticas que no permiten a
determinadas personas acceder a un juicio justo.
Lo primero
que cabe decir es que hizo sufrir y matar a millones. Es normal que
más de una voz dijera: "Es justo que el asesino de tanta
gente sea ejecutado". La justicia es siempre proporcional o no
puede ser justicia. Es imposible que ejecutando a Hitler se alcance
tal justicia. Hitler mató a millones, ¿podemos
resucitarles? No. Entonces para establecer un equilibrio deberíamos
matarle a él millones de veces. Y sólo podríamos
ejecutarle una única vez. Desde un punto de vista de la
proporcionalidad, no podría ser justo.
Aún
pudiendo matarle y ejecutarle millones de veces gracias a tecnologías
que no tenemos, ¿sería justo? Da igual que le matemos
una y otra vez: su muerte repetida e infinita le causaría
dolor a él quizás, a sus familiares, a sus amigos... no
puede compararse al dolor provocado a millones de personas, sus
familiares y sus amigos. Además, la aplicación de esta
técnica conllevaría buscar su sufrimiento, su dolor,
igualar su dolor y el de sus allegados al de sus victimas. Intentar
igualar el dolor o el nivel de putrefacción no debe ser un
objetivo de la Justicia, pues si admitimos que podemos ejecutar a
alguien muchas veces, entonces admitimos que la administración
pública puede usar el dolor como instrumento de actuación.
Admitir
este principio en nuestros sistemas jurídicos nos llevaría
a admitir la tortura (que es el uso del dolor), nos llevaría a
admitir por derivación que podemos encarcelar, torturar, matar
y saltarnos los procedimientos habituales con los culpables de
delitos que en cada momento parezcan más censurables. Nos
llevaría en último término a la falta de límites
a la hora de aplicar castigos y a la idea más grave: si
atentas contra la ley, y tu delito es poco popular en ese momento,
dejas de ser un humano, y se puede hacer contigo lo que queramos. Es
algo profundamente antiliberal en el plano político: la
apropiación total, sin límites, por parte del estado de
seres humanos.
También se podría decir que
puede que sólo se le pueda ejecutar una sola vez, pero que así
podrán las víctimas y sus familias descansar en
paz. Las familias, muriese Hitler o le ejecutaran o le metieran en
la cárcel, siempre serán familias de víctimas.
Eso es inevitable. El descanso psicológico de las familias de
las víctimas, ese "descansar en paz" sólo
llega cuando se ha integrado la experiencia de la muerte del ser
querido en la vida psicológica normal de la persona, cuando se
admite que ha muerto, cuando ha pasado el suficiente tiempo y se ha
pensado lo suficiente como para encontrar un sentido su muerte. Una
muerte por causas naturales es más fácil de integrar
que una violenta. Es necesario que los familiares perciban que el
asesino de su familiar paga por sus crímenes, que algo tan
terrible no queda impune. Que el mundo es un sitio con reglas, que no
es injusto, básicamente. Para el "descanso" de los
familiares no hay que pasar necesariamente por la pena de muerte: si
perciben que el juicio es justo, que se le castiga, que el poder
judicial (la ley) reconoce que la muerte de su familiar es un crimen,
algo que no tuvo que suceder, y se le castiga de modo proporcionado,
esa persona puede integrarlo perfectamente en su experiencia vital y
superar el acontecimiento.
Pueden
"descansar en paz".
Una demanda de sangre del
asesino en nombre de la sangre familiar derramada puede comprenderse,
ya que estamos exigiendo una compensación inmediata por el
gran agravio que nos hacen. Pero lavar la sangre con sangre no ayuda
a superar la muerte de un familiar: la ejecución del asesino
solo deja vacío, sin sentido, desesperanza. Las energías
puestas en desear la muerte del asesino tapan la necesidad de buscar
un sentido a su muerte. La ejecución de Hitler no llevaría
a millones de judíos con familiares y conocidos victimas a
sentirse mejor. Las pesadillas, los flash-backs, las depresiones
seguirían...matar a Hitler solo daría un momentáneo
y ficticio momento de alivio, pero pasaría rápido y se
tendría que volver a empezar el proceso de integrar el suceso
en la vida psíquica de los familiares.
De
nada sirve pues, sólo para retrasar el proceso natural de
duelo
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