| Lecturas |
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Los intentos por fomentar la amnesia colectiva están condenados al
fracaso. Olvidar no es un ejercicio democrático, sino todo lo
contrario. El perdón cristiano es una burla a la inteligencia. No
merece la pena perdonar, no se gana nada. En la falsa sensación de ser
condescendiente se esconde la cobardía de aceptar el pisotón de los
cínicos.
Yo
no pienso olvidar a quien durante tanto tiempo se ha instalado en la
obscenidad política pidiendo, por ejemplo, una moción de censura contra
el gobierno por el atentado en la T4. No hay que olvidar para que la
historia juzgue a sus intérpretes. En la más reciente, el Partido
Popular ha sufrido dos heridas que aun sangran. Por un lado el
incomprensible apoyo a la invasión de Irak y, por otro, la desleal
negativa de dar soporte al gobierno durante el proceso de paz. La
primera buscaba la canonización de Aznar y la segunda perseguía
acorralar a Zapatero ante cualquier gesto que pudiera desencallar el
diálogo. Por eso yo no voy a olvidar que el atentado dejó en evidencia
que el Pp mentía porque el Gobierno no hizo ninguna concesión a los
violentos. Sin embargo, por desgracia, para alcanzar la paz algún día,
la unión de todos los demócratas será imprescindible, inclusive los que
durante todo este tiempo han vivido instalados en la falacia cotidiana.
Cuando Eta entienda que ha perdido, que debe aceptar la apertura de un
proceso real de paz, el presidente que asuma su dirección deberá de
abstraerse de los que, presumiblemente, intentarán sacar ventaja de
cualquier mal paso.
Y no se perderá en mi memoria que hoy, cuando miles de personas de
buena voluntad griten “Por la paz, la vida, la libertad y contra el
terrorismo” los dirigentes del Pp continuarán retorciendo hasta el
extremo su estrategia infecta de sembrar votos entre cadáveres, la AVT
interpretará que este, al contrario de sus convocatorias, es un acto
partidista y finalmente los responsables de las ondas cristianas verán
en el lema un apoyo a la negociación con los terroristas de cara a un
futuro inmediato". No puedo asegurar detrás de que palabra exactamente
se esconde el jeroglífico que denota eso. ¿Puede ser en “Por”?, ¿en
“Paz” o en “vida”?, ¿en “libertad” o en “contra”?
Pero es imprescindible, no olvidar el error de Zapatero. Confundir
sus anhelos con la realidad crea preocupación y lo que pudiera ser una
ventaja se convierte en un defecto. La imprudencia del día previo al
atentado trasladó a la opinión pública la duda de si el proyecto del
actual presidente es sólido en todos los ámbitos, o es la versión
optimista del desconocimiento. En sus manos está aclararlo, y es
urgente que lo haga en los próximos meses. www.marcvidal.cat
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