| El fin del amor |
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Aparte de preferir las tradiciones más de la casa, lo cierto es que San Valentín siempre me ha dado bastante repelús. Los corazoncitos, las flores, las tarjetas con lemas cursilísimos... toda esa parafernalia resulta tan vacía de contenido que al final, en el romanticismo no hay amor, sino una idealización de éste. Bridget Jones, el icono literario de las solteronas, se desespera porque no recibe la ansiada tarjeta de San Valentín. No importa quién se la de, lo preocupante es que sin tarjeta se convierte en una paria social con la palabra “indeseada” escrita en su semblante.
El romanticismo es una sutil invención patriarcal destinada a convencer a las mujeres para que acepten el yugo del matrimonio- todas las historias de amor tienen un final feliz que, invariablemente, pasa por el altar, como si la vida terminara ahí. Como si no hubiera nada más allá del matrimonio- y para que se conviertan en castas doncellas a la espera del príncipe azul- no hay sexo sin amor, sobretodo, no hay sexo sin el verdadero y único amor.
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| Escrito por Mireia Ortega | |
| jueves, 08 de febrero de 2007 | |
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Se acerca San Valentín, fecha de
los enamorados por excelencia (aunque en casa somos más de
Sant Jordi), y las tiendas han empezado ya la campaña. Todo
sea por demostrar tu amor a esa persona tan especial.






