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En honor a la verdad no sé si realmente vivimos en una Democracia. Aquellos eslóganes lanzados en 1789 de libertad, igualdad, solidaridad, o en el gobierno socialista que dominó brevemente en París desde el 18 de marzo de 1871 hasta el 28 de mayo del mismo año son hoy en día una pura caricatura.
Porque en honor a la verdad estos antecesores ilustrados no hubieran sospechado que la perversión de la Democracia estribaría en el dominio del aparato judicial. El Poder judicial con sus tentáculos anula en algunos casos e interfiere en otros el ejercicio de las libertades básicas y comunes, en definitiva el ejercicio de la igualdad y la libertad. Los hijos de la ilustración tras aprender que la tolerancia y el pacto son la vía pacifica a seguir para lograr los objetivos democráticos, descubren que el poder judicial es hoy en día el garante del inmovilismo y el enemigo declarado del cambio.
Demasiados ejemplos, la vía judicial puede pisotear la voluntad popular expresada dentro del marco constitucional. Es en definitiva el yugo absolutista disfrazado con una toga. Pero este aspecto, lleno de tintes e intereses políticos no es el más grave para la democracia, aunque últimamente el más comentado. Que la justicia no es igual para todos es una obviedad. Las leyes si que son iguales para todo el mundo, pero el ejercicio igual de la defensa ante la ley no lo es y esto es la máxima perversión de la democracia. Todos sospechamos (y algunos pueden demostrar) que las garantías judiciales van en relación a la posesión de recursos materiales y económicos. Nadie se atreve a hacer un estudio comparativo entre las sentencias dictadas con el turno de oficio o con abogados de pago, ante la misma topología delictiva. Se intuye su resultado. Así pues la igualdad ante la ley no queda garantizada y cada sentencia promulgada por el turno de oficio que difiere diametralmente de la misma sentencia con la defensa de la abogacía privada es una violación de la Constitución.
En su libro Teoría General del Derecho, Norberto Bobbio afirma que "El problema de la justicia da lugar a todas aquéllas investigaciones que tratan de precisar los valores supremos hacia los cuales tiende el derecho; en otras palabras, los fines sociales cuyo instrumento de realización más adecuado son los ordenamientos jurídicos, con su complejo de reglas y de instituciones” y en honor a la verdad esos valores supremos son la igualdad y la libertad en y por la justicia.
david.fornons@hotmail.com
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Escrito por David Fornons
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lunes, 12 de febrero de 2007 |
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