| De matanzas, delfines y seres humanos |
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Ahora, sin embargo, todo se ha complicado mucho más. Es evidente que algunos medios siguen pudiendo comprarse, y que hay gente que se vende incluso para traicionar a su propia especie, defendiendo la inocuidad de las emisiones de CO2, por ejemplo.
Sin embargo, la llegada de los blogs, los canales de noticias, las webs independientes, los móviles, etc. han conseguido complicarles mucho la vida a todos aquellos que usurpan la verdad en su beneficio, y quieren ocultárselo al pueblo.
A todos se nos viene el ejemplo del PP mintiendo durante la jornada preelectoral del 14M, pero a mí me gustaría poner otro ejemplo. La matanza de ballenas y cetáceos.
Circula por la red un video, sobre la matanza de estos animales en Japón.
http://www.glumbert.com/media/dolphin
En un principio me resistí a verlo. He visto ya tantos que me hacía muy bien una idea de lo que me encontraría en él, pero después pensé que no podía escribir sobre algo que no había visto.
No sería ético.
Así que lo vi.
Jamás me había imaginado que podía llegar a hacerse algo tan cruel con unos animales a los que considero sumamente inteligentes.
La mayoría de los hombres caemos en el homo centrismo, lo que nos lleva a considerarnos el centro de la creación. Los animales superiores dotados de inteligencia, elegidos por Dios o por la evolución para ser los reyes del mambo.
Algunos otros, quizás dotados de una mayor educación, inteligencia o sensibilidad, comprenden que este mundo no es un mundo de blancos y negros, y que los grises, las sombras y los matices están presentes en nuestras vidas de la misma forma en que cuando te dicen que decidas a quien quieres más, si a tu padre o a tu madre te asaltan una complejidad increíble de sentimientos, razones y sensaciones que te hacen muy difícil decidir.
Algunas personas sienten que la inteligencia no es una barrera que hay que traspasar, sino un camino gradual en el que nosotros llevamos una cierta ventaja porque hemos tenido algunos golpes de suerte como nacer en tierra firme, poder valernos de nuestras manos y desarrollar emociones y sentimientos.
Pero esa ventaja no excluye la existencia de inteligencia en el resto de los animales. Quien haya convivido con un animal, un perro, un gato, un hámster, comprenderá a lo que me refiero.
Los animales son, en mayor o menor grado, inteligentes. Y los delfines, ballenas y demás cetáceos son los más inteligentes de los seres vivos junto con nosotros. Seguramente por encima de los chimpancés.
Me gustaría que cada uno de nosotros hiciese un ejercicio de introspección, y recordase los momentos de su infancia, o su juventud, cuando veía a los delfines saltar, jugar en parques oceanográficos, en el Zoo o ver las imágenes de estos animales en libertad. Disfrutando de sus juegos, de su vida, de la presencia del hombre y de otros delfines, corriendo delante de nuestros barcos, poniéndose detrás de nosotros. Que recordásemos las historias de delfines que guiaban náufragos, que ahuyentaban tiburones, que ayudaban a niños autistas en su terapia.
Imaginad a estos magníficos seres saltando fuera del agua, con el sol poniéndose tras ellos, perlando las olas, mientras escuchamos su llamada a compartir su alegría, tan semejantes a las risas de nuestros niños.
Y después ved el video otra vez.
http://www.glumbert.com/media/dolphin
Decía que la Red es el mayor polígrafo que hemos inventado porque ninguna mentira resiste en ella sin que alguien descubra la verdad. Alguien que quiera saber la verdad.
Y este es uno de esos casos. Un caso sangrante.
Japón ha comprado los votos de naciones pobres, a los que ni les va ni les viene la matanza de estos animales, con el fin de conseguir relajar la prohibición de matarles.
Mientras maniobra en las sombras, a golpe de talonario y presiones, se excusa en fines supuestamente científicos para seguir matando.
Pero sus mentiras no pueden evitar que desde la red surjan voces que digan la verdad. Voces que serán ignoradas, en Japón, Islandia o Noruega. En la ONU o donde haga falta, y mientras haya un interés económico que anteponer a la vida de estos seres tan inteligentes y majestuosos.
Mi voz, la tuya, la de todos, serán ignoradas mientras no consigamos alzarlas por encima del crujido de su dinero, mientras el olor de la sangre que se derrama durante la carnicería no se eleve por encima del olor de sus billetes. Mientras no seamos capaces de llegar a decirles a la cara que aunque haya mucho dinero en juego, y tradiciones, y las excusas que quieran poner, son infinitamente más importantes las vidas de esos delfines, de esas ballenas.
Porque la excusa de que sirven para comer no es válida, como no sería válido decir que las tribus que comían hombres lo hacían por hambre.
Existen suficientes alternativas de alimentación mucho menos terribles y crueles que podrían evitar estas matanzas, y unas prácticas tan terribles.
No podemos admitir que nos digan que no son inteligentes. Cualquier persona que comprenda que la inteligencia no es más que una cuestión de grado lo entendería.
Salvando las distancias, ¿es entonces comprensible que haya personas que puedan decidir libremente sobre la vida, el dolor y el sufrimiento de otras personas menos listas o poderosas? ¿es aceptable que nos digan que al ser menos listos que otros, debemos servir de alimento, de esclavos o de diversión para una élite que se autoerige en los amos del mundo?
Ved las imágenes. Decidimos…deciden, que el hombre es propietario del término inteligencia, sin importar que haya pruebas científicas que demuestren que los delfines comprenden el concepto del “yo”, tienen estructuras sociales y un lenguaje.
Deciden así mismo, que todos los demás seres vivos son comida para paliar su hambre, no de alimentos, sino de gula y excentricidades. Se ocultan en la tradición, en su derecho divino o natural y ponen sus planes en práctica con el fin de satisfacer sus ansias.
Les encierran con redes, acorralándoles, llevándoles hacia su lugar de exterminio, donde se les saca de su hogar, el mar, arponeados, atados por la cola, chillando, mientras su sangre macha las aguas tiñéndolas de rojo.
Se les apalea, se les sube en camiones, mientras se retuercen, y se debaten intentando escapar al destino que saben les espera. Porque lo saben. Son plenamente concientes de que han caído en las manos de la especie más horrible, sádica y desagradecida del planeta, el hombre.
Se les tira al suelo sin contemplaciones, mientras les clavan cuchillos, se les descuartiza vivos o se les degüella, mientras la sangre se escapa a borbotones de sus gargantas, y mientras la vida va abandonando sus ojos.
No pude terminar de verlo. Lo pasé para adelante para ver el final y vi la escena de la carne de delfín vendida en supermercados y ultramarinos de Japón.
No me valen las excusas de fines científicos, ni las que dicen que algo hay que comer, ni las de quienes defienden las tradiciones por encima del sufrimiento extremo al que se somete a estos (y otros) animales.
Repito, la inteligencia es cuestión de grado, de escalas, y ser un poco más inteligente que otra especie no os da el derecho a tratarla con tanta crueldad, y que hay límites que no se pueden traspasar a ningún precio, por ningún beneficio.
Unos límites que cada uno de nosotros puede traspasar fácilmente, sobre todo cada grupo de personas, pues sólo somos valientes cuando actuamos protegidos por la masa. Traspasar esa línea es fácil, está en nuestra naturaleza, y es más fácil cuanto más superiores nos creemos, y cuantas más veces lo hacemos.
Volvamos a ver el vídeo, una y otra vez, hasta que nos insensibilicemos, como hacemos con todo.
Demos de lado, o mejor, la espalda, al sufrimiento, al terror, al miedo. Escondamos la cabeza creyendo que nosotros somos superiores, que nosotros estamos a salvo, que no somos responsables.
Quizás, algún día, si no ponemos fin a todas estas injusticias, dejemos de oír sus voces en nuestros mares, y las de todos los demás seres vivos de este planeta, y nos encontremos por fin, muy solos.
Felices sueños. Que no se conviertan en una pesadilla.
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| Escrito por Francisco Agenjo | |
| viernes, 16 de febrero de 2007 | |
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