| La revolución de los medios de comunicación digitales |
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Pero el abaratamiento del papel y el aumento de la población capaz de leer propició la irrupción de algo absolutamente novedoso, el periódico. Un medio barato y rápido que cualquiera con ganas de escribir y un poco de dinero podía editar. El poder no se dio cuenta de lo que este cambio significaba y siguió confiando en la Iglesia hasta que la Revolución Francesa demostró lo peligroso que le resulta a una clase dominante perder el control de la opinión. Cuando empezaron los problemas, el gobierno de Luís XVI empezó a mover sus hilos y a realizar las maniobras habituales tal y como siempre se había hecho en circunstancias parecidas. Tenía a la Iglesia de su lado. Pero sus enemigos contaban con los periódicos, que resultaron mucho más eficace, al menos en París. El gobierno se vio desbordado, no pudo comprender lo que estaba sucediendo, todas sus herramientas fracasaron y su final fue catastrófico. El nuevo medio de comunicación era barato y fácil de realizar, por lo tanto, cualquiera podía utilizarlo... Hasta que dejó de ser así. El poder se adaptó a los nuevos tiempos. Hoy en día ya han quedado muy atrás los tiempos en los que cualquiera podía editar su propio periódico, no es posible competir contra los periódicos "serios". Un nuevo periódico requiere una increible cantidad de dinero, y ni si quiera este garantiza el éxito, el fracaso de la salida de Sol hace unas décadas lo demostró. Al fin y al cabo, un periódico de gran tirada atrae mucha publicidad. Los ingresos por publicidad permiten mantener unos precios bajísimos y realizar espectaculares promociones y regalos que a su vez atraigan más lectores que permitan aumentar la tirada. Es muy dificil entrar en este círculo desde fuera y, desde luego, es imposible hacerlo sin mucho dinero.
El nuevo poder descansó en el control de la prensa y ésta a su vez está
controlada por aquel que tenga un gran poder económico. Los grandes
periódicos, por muy mal que se lleven entre sí, tienen todos algo en común,
sus dirigentes son millonarios. Y podrán discrepar en muchas cuestiones, pero
harán causa común cuando algo amenace su economía personal.
Durante muchas décadas, las grandes batallas políticas se han venido luchando
en la prensa. Y cuando surgieron la radio y la televisión simplemente se
añadieron al modelo establecido. Al fin y al cabo, eran medios que también
necesitaban una fuertísima inversión, seguían en manos de las mismas personas
que ya controlaban los periódicos. Es cierto que durante un breve
periodo, durante los sesenta, nuevas tecnologías abarataron tanto las
instalaciones de radio que gran cantidad de estas amenazaron con romper el
monopolio de las radios principales. Pero no lo consiguieron.
Ahora nos hemos encontrado con un nuevo medio de comunicación del que se ha escrito ya mucho, naturalmente me refiero a Internet. Publicar en internet tiene, en la actualidad, un precio ridículo. Y esto nos permite a millones de personas mantener sitios sin ánimo de lucro como éste. La propia dinámica de la red hace muy dificil ganar dinero en ella, lo cual dificulta la profesionalización y, por lo tanto, favorece la libertad. Es posible que la crisis que viven los periódicos en todo el mundo occidental esté relacionada con la presión de los medios de comunicación alternativos de Internet. Pero tanta libertad no podía durar mucho tiempo. Al igual que nosotros, los grandes pensadores a sueldo del poder han reflexionado profundamente sobre lo que significa internet. Y así nos encontramos con grandes grupos que intentan implantar fórmulas ya probadas y exitosas que fueron útiles con los periódicos, invirtiendo mucho dinero para crear lugares como Libertad Digital. Se pretende exportar a la red figuras tradicionales de la prensa y creando así los primeros bloggeros profesionales, en el sentido de que son personas cuya profesión consiste en escribir en Internet. De esta manera, los que simplemente escribimos a ratos libres sufrimos una gran desventaja, pero aún así somos capaces de mantener la presión. Existen otras amenazas más serias, en China se ha conseguido lo que no hace mucho se consideraba imposible, implantar la censura en Internet por el procedimiento de presionar a google. En los países occidentales la censura debe ser más disimulada o la sociedad no la toleraría, pero ya empiezan a realizarse maniobras utilizando como disfraces la lucha contra la pornografía de carácter pedófilo y el terrorismo. Naturalmente a mi me parece estupendo que se luche contra la pedofilia y el terrorismo en internet. Pero empieza a preocuparme cuando los mecanismos creados con esta excusa son utilizados con otros fines. En España ya hemos vivido el cierre de la Friquipedia, cerrada por el grave delito de criticar a la todopoderosa SGAE. Existen otras amenazas, el poder podría utilizar cualquier pretexto para aumentar su presión fiscal sobre los servidores de Internet, con lo que la publicación de páginas webs podría dejar de tener un precio irrisorio como en la actualidad. Una maniobra de este tipo no sería fácilmente justificable, pero eso no es motivo para pensar que sea imposible. Tienen las herramientas suficientes, que nadie crea que internet es intocable. Mucho se habla sobre la libertad que significa Internet y poco sobre la fragilidad de esta. Un ejemplo sencillo, ¿cuanta gente sabe que todas las direcciones de Internet dependen de una sola empresa privada, ubicada en EEUU? China, Rusia, Japón y la Unión Europea han exigido que algo tan sensible dependa directamente de las Naciones Unidas pero los EEUU se niegan a discutir sobre el asunto. Los entusiastas defensores de la red suelen hablar de lo incontrolable que es, pero basta una ley del congreso norteamericano para expulsar a un país de internet, o para eliminar de golpe cualquier página se desee. El hecho de que nunca se haya hecho no quiere decir que no pueda hacerse. Hemos visto a la administración Bush realizar ataques mucho más graves a la libertad individual de las personas (no olvidemos Guantánamo). Es necesario que el organismo del que depende todo internet pase a control internacional. Es necesario que estemos preparados para reaccionar ante cualquier ley que sirva para cohartar el anonimato y la libertad actualmente existentes. Que no nos engañen con pretextos como el terrorismo o la pedofilia, la lucha contra ningún delito, por grave que sea, puede justificar la renuncia a nuestras libertades fundamentales.
Y sin embargo, lo más apasionante de la Historia es su capacidad de sorpresa. Mientras estamos todos discutiendo sobre internet y mientras las élites empiezan a realizar sus maniobras de cara a neutralizar la nueva amenaza, un nuevo medio de comunicación se ha ido desarrollando sin que nadie, que yo sepa, advirtiera su existencia ni su potencial. Uno mucho más original y más dificil de controlar que internet. Estoy hablando del SMS. Un medio tan poderoso como para estar modificando nuestro lenguaje no debería ser tan menospreciado.
El SMS en realidad no es más que la tecnificación del medio de comunicación
más antiguo existente, el boca a boca. El boca a boca ha tenido su importancia
histórica en momentos determinados, por poner un ejemplo sencillo, no debe
despreciarse su influencia sobre el denominado
Motín
de Esquilache. Por otra parte, y en la actualidad, a ningún productor de
cine o editor de libros se le escapa la importancia que puede llegar a tener
como forma de publicidad alternativa pero, en ocasiones, sumamente eficaz. Pero el boca a boca siempre ha tenido unas características que lo situaban en clara desventaja con respecto a los otros medios de comunicación. Su lentitud, su incapacidad para impedir la corrupción del mensaje original, su dificultad para llegar a más de unas pocas personas en cada ocasión... Todo ello dificultaba mucho la utilización de este medio para realizar labores de coordinación y organización. Sin embargo, todas estos defectos han desaparecido con la irrupción de los SMS. Su velocidad es instantánea, el mensaje es por escrito y puede ser copiado fácilmente, con lo que prácticamente es imposible que se modifique lo más mínimo. Las distancias dejan de ser un problema, puede coordinarse una acción a miles de kilómetros de distancia. Nunca ha existido nada tan eficaz. Los e-mails tienen el inconveniente de que el lector puede tardar horas o días en leerlo, las llamadas telefónicas requieren un cierto tiempo para explicarse con cada persona mientras que el SMS permite informar a decenas de personas en pocos minutos. ¿Exagero? aquí lo hemos vivido ya. Sinceramente creo que nuestras elecciones del 2004 pasarán a la historia no sólo de España, sino de los medios de comunicación como la primera vez que el SMS ha servido para derribar a un gobierno. Un gobierno que intentaba, desesperadamente, impedirlo mediante las prácticas habituales en este tipo de crisis (presión a los periodistas).
La principal función de los medios de comunicación en política es su
capacidad a la hora de crear opinión. Posiblemente la Cadena Ser tuvo mucha
influencia en lo sucedido durante aquellos tres días precisamente por ello.
Pero en los momentos más críticos, cuando no hay tiempo para convencer a
nadie, lo más importante es la capacidad organizativa y movilizadora de los ya
convencidos. En este sentido, el SMS mostró una eficacia muy superior a nada
que conocieramos anteriormente. Las manifestaciones espontáneas frente a las
sedes del PP habrían sido imposibles sin él. Nunca jamás un medio de
comunicación había servido para coordinar una movilización con miles de
desconocidos en unas pocas horas. Seguramente, el SMS no tendrá nunca, yo creo, una gran función a la hora de crear opinión. Pero eso no le restará importancia, hemos vivido muchos tiempos en los que un medio ha conseguido crear una opinión desfavorable al poder pero todo ha quedado sin efecto por su incapacidad para organizar actividades específicas. Ahora cualquier ciudadano anónimo puede desencadenar una avalancha de SMS que, en un terreno abonado, pueden llegar a poner entre las cuerdas a un gobierno. Es posible que el SMS necesite del apoyo de otros medios para ser eficaz, pero en conjunto con alguno de esos medios puede alcanzar una eficacia jamás sospechada. El gobierno del señor Aznar, al igual que el de Luís XVI, creyó poder asegurar su permanencia mediante el control de los medios tradicionales. Ante una situación de casi absoluto control de televisiones y radios por parte del PP, era impensable que la Cadena Ser prácticamente en solitario fuera capaz de hacer lo que hizo.
Y de hecho, no lo fue, la función de la Cadena Ser, sin duda importante, fue
equivalente a la de los clérigos que se opusieron a Luís XVI durante la
Revolución Francesa. Hemos asistido a la primera ocasión en la que los medios
de comunicación digitales han derrotado a los tradicionales, y no ha sido
Internet el que lo ha hecho. Ha sido el SMS.
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| Escrito por Jorge Coto Bautista | |
| domingo, 18 de febrero de 2007 | |
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El poder siempre se basa, entre otras cosas, en el control de los medios de
comunicación. Así era a finales del sXVIII, cuando la Iglesia y sus discursos
dominicales eran un muy eficaz medio de comunicación en aquella sociedad
analfabeta y profundamente católica.






