| A vueltas con las falacias negacionistas del cambio climático |
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Hoy me he vuelto a enfrentar a nuevas falacias que los think tanks del cambio climático utilizan para, en contra de toda lógica científica, negar el efecto antropogénico del cambio climático. Esta vez se trata de culpar a los rayos cósmicos de este cambio climático.
Esta falacia está mejor trabajada, ya que para rebatirla hace falta profundizar en el Geophysical Review Letters, vamos, a las revistas indexadas que tratan el tema de la geofísica, la parte de la geología y la física que tiene muchísimas cosas a decir en temas de climatología (por más que les pese a los geógrafos). La idea parte de diversos artículos publicados bajo peer-review, y que tienen visos de ser bastante acertados y lo que se diría “aceptados por la comunidad de geofísicos”, de que la lluvia de rayos cósmicos que nos somete el sol y sus cambios en su intensidad hace que se provoquen más o menos nubes brillantes bajas (los rayos cósmicos ionizarían las moléculas de aerosol y permitirían con mayor facilidad la creación de nubes bajas en la troposfera, nuves que enfriarían el planeta al rechazar parte de la radiación entrante (con mayor fuerza que la radiación que retendrían)). Este mecanismo, aunque no es del todo entendido parece ser que es bastante aceptado y por el momento no se le ha falseado. Es muy difícil determinar el nivel de rayos cósmicos en el pasado antes de la investigación en detección de estas partículas y de las cascadas que provocan al colisionar con la estratosfera (los datos que se han recogido son desde 1950), pero por medidas indirectas es posible encontrar una secuencia a nivel de millones de años de cambios en el nivel de rayos cósmicos recividos y por tanto encontrar formas de falsear la hipótesis de que los rayos cósmicos han contribuído a cambios climáticos en el pasado. Y es así cuando se contempla en épocas pasadas, del orden de millones de años. Parece ser que junto otros efectos como la deriva de los continentes, los gases invernadero, los ciclos orbitales y el nivel de vulcanismo los rayos cósmicos son unos grandes actores a la hora de provocar cambios en el clima terrestre. Sobre esto hay suficiente literatura publicada y es un debate de especialistas (sobretodo por la dificultad de las medidas indirectas de la intensidad de rayos cósmicos en el pasado), y podemos considerarlo con tranquilidad para los profanos como una “verdad científica”: los rayos cósmicos influyen en el clima. Ahora bien, el salto que lo transforma en falacia es utilizar esta causa para afirmar que el IPCC no acierta en su análisis al no considerarlo (cosa que también es falsa) en sus modelos de cambio climático. Se hace la siguiente secuencia lógica: Hay una causa que influye en el clima que no es antropogénica y que no aparece en los estudios del IPCC (cosa que no es cierta, pero seguimos para adelante). Esta causa influye en el clima pudiendo aumentar o disminuir la temperatura según varíe la intensidad de la fuente que la causa (en este caso los rayos cósmicos). Por tanto la causa antropogénica es falsa, ya que tenemos esta otra. La falacia es doble... o triple. Primera falacia: La existencia de una causa natural no descarta una antropogénica. La deriva continental también provoca cambios en el clima (al cambiar corrientes, distribución de masas de agua...), los ciclos orbitales también provocan cambios en el clima (en ciclos del orden de 10.000 años), el vulcanismo también provoca cambios en el clima (emitiendo partículas en suspensión que enfrían el clima), una caída de un meteorito gigante puede alterar el clima de forma radical (trayéndonos un invierno nuclear). Es decir hay causas naturales que provocan cambios en el clima y la historia paleoclimática está llena: desde el estado hipercálido del jurásico a las diversas fases de “bola de nieve” del eón proterozoico. Eso no evita que en la mayoría de estos efectos naturales estén implicados de forma directa o indirecta agentes que alteran el clima que estamos incrementando los seres humanos: aerosoles, gases invernadero, hollín, partículas en suspensión, etc... Alguien puede tener hemocromatosis hereditaria, y hacer trabajar a su hígado a piñón de forma que se degrade, pero si a los 20 años se dedica a darle a la bebida lo que hará es ayudar a una enfermedad hereditaria a destruir su hígado. Es lo mismo que pasaría si en la Tierra se estuvieran dando dos causas que trabajan, con dimensión parecida, en la misma dirección: podríamos tener un incremento masivo de la actividad solar Y a la vez un incremento de los gases invernadero y ser corresponsables al 50% o al 70-30 del calentamiento global: obviamente el mejor escenario factible por la humanidad es aquél donde eliminamos el factor antropogénico y hacer que el incremento de temperatura sea menor y cause alteraciones menores. Segunda falacia: La dimensión del cambio. Como he dicho antes la deriva continental provoca cambios en el clima, pero nadie explica ningún cambio climático que se inició hace unos 150 años por la deriva continental, todo el mundo sabe diferenciar procesos que duran millones de años o miles de años con procesos que duran siglos. Tenemos causas que alteran el clima a corto plazo más intensas que los gases invernaderos (las pruevas nucleares y el vulcanismo intenso de los 50 y 60 hicieron caer las temperaturas lévemente esas décadas), y otras más poderosas a largo plazo (los ciclos glaciares mismos). En el caso de la intensidad de rayos cósmicos su efecto es a laargo plazo, sirve para explicar (junto los gases invernadero) algunos cambios climáticos en la historia paleoclimática con una perspectiva de millones de años, no de décadas. En el caso del cambio climático reciente provocado por los rayos cósmicos está bastante descartado. Tercera falacia: No hay correlación entre los cambios en la intensidad de rayos cósmicos y el cambio climático reciente. Aún así se pretende utilizar como argumento. Si analizamos la gráfica de cambios en la intensidad de rayos cósmicos estos obedecen un sinusoide casi perfecto que corresponden a los ciclos solares de 11 o 12 años, en cambio la variación de temperatura media de la tierra es una curva creciente que todos conocemos. Es decir, las tendencias implicarían que los rayos cósmicos añadirían, tal y como se comportan los ciclos solares en este eón, una variabilidad de año en año, en unos incrementando la temperatura, en otros disminuyéndola, en ciclos que durarían poco más de una década, pero no explicaría ningún crecimiento constante. Como ya se dijo en la segunda falacia, los rayos cósmicos permiten explicar la variabilidad del clima con perspectivas temporales distintas a las que se dan con el cambio climático. El sol ya ha sido utilizado para intentar explicar el actual cambio climático, aunque de hecho en la propia Geophysical ya se indica que explicaría una variación del 0,14º no la observada de 0,75º. Añadiendo otra reflexión más a fondo, que escapa el ámbito científico. ¿Cómo un grupo de supuestos comentaristas, articulistas digitales, bloggers con una formación científica mas bien exigua pueden tener acceso a argumentos de tal complejidad?. Es algo que sinceramente me planteo. En la carrera de física hice la asignatura de detección de partículas y nos pusimos a hacer recuento de rayos cósmicos con sendos centelleadores, fotomultiplicadores, etc.. también nos tuvimos que leer algún paper para poder justificar los informes de estas prácticas. Esta asignatura tan sólo un 15% de los licenciados en física la han realizado, de estos tan sólo un porcentaje minúsculo recuerda su funcionamiento y/o los papers que se leyó. En España debe haber un porcentaje bajísimo de físicos y geólogos expertos en geofísica y que además conozca los papers del efecto de los rayos cósmicos en la paleoclimatología. Lo curioso es descubrir como entre legos en ciencias que en su vida han pisado un laboratorio destacan tantos argumentos de un nivel de especialidad tan profunda. A donde quiero llegar es que es factible asumir que la ciencia se equivoca en general, que los del Review de Geofisica son todos una panda de ecólatras revenidos, o asumir una actitud excéptica como natural y no fiarse ni de los “peer-review”, pero curiósamente esta plétora de legos en ciencia se lanzan en brazos del primer “paper” (o no, a veces un puro panfleto) que les dé una pequeña fisura para intentar justificar que el cambio climático es un fraude. Es curiosa esa actitud, porque si es bueno ser excéptico con la ciencia, más aún con lo que no és ciencia, al menos al mismo nivel, y más en ámbitos de ciencia, pero si el “peer-review” nos parece un fraude, ¿porqué recurrir a él cuando los argumentos parecen venirnos bien?. Lo curioso de todo esto es que las N+1 falacias que no paran de sacar para intentar explicar que hay dudas con respecto al cambio climático se caen ante un poco de análisis de lo publicado y de lo que dice la ciencia. O son fraudes (como el de Baulinas) o papers mal entendidos (como el de la radiancia solar o los rayos cósmicos). Si no fuera que suena ridículo de por sí, sacarían argumentos sobre la deriva continental para explicar el actual cambio climático. Todo para evitar la respuesta que menos conviene a los intereses de los lobbyes económicos. Comienzo a sospechar que detrás del negacionismo hispano, donde NO hay científicos, me reitero, NO hay ni un sólo científico que haya publicado un sólo “paper” de geofísica, climatología geofísica o algo que haya trascendido en alguna revista indexada, lo que hay es un burdo afán por seguir un dogma y una doctrina, una actitud acientífica ante la vida que espanta y una falta profunda de honestidad intelectual. Me reitero, incluído aquél famoso “climatólogo” que alguna vez citan, entre el grupo de negacionistas hispanos NO hay ninguna persona experta realmente en climatología o en geofísica. NADIE que publique un sólo “paper”, igual que entre los negacionistas anglosajones, no hay nadie que pueda publicar un sólo “paper” negando las premisas básicas del IPCC o ponerlas en cuestión en profundidad. Lo triste de todo esto es que este debate no tendría ningún sentido en estas líneas, deberíamos poder estar discutiendo cuales son las medidas más viables o cuales son factibles y cuales no para poder controlar nuestras emisiones, hasta que punto hemos de renunciar al crecimiento económico sabiendo que grado de riesgo asumimos. Porqué el debate científico sobre las causas y la dimensión del cambio climático no se dá ni en la blogosfera, ni en las editoriales de El Mundo de Libertad Digital o del Washington Post, sinó en la Review de Geofísica, en Science o en las revistas indexadas de cada especialidad científica. Así que por favor, por honestidad personal e intelectual, por dejar de insultar nuestra inteligencia, señores negacionistas, dejen de intentar vendernos motos que no funcionan. El próximo capítulo, lo anuncio, será rebatir que el cambio climático lo origina la deriva continental, o el incremento de radiactividad en las rocas del manto terrestre, o la no caída de meteoritos.
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| Escrito por Jose Rodriguez | |
| domingo, 25 de febrero de 2007 | |
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Hoy me he vuelto a enfrentar a nuevas falacias que los think tanks del cambio climático utilizan para, en contra de toda lógica científica, negar el efecto antropogénico del cambio climático. Esta vez se trata de culpar a los rayos cósmicos de este cambio climático.







