| Asalto al Palacio |
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Pero, España es diferente, así que tuvimos que esperar a la llegada de Aznar para ver en qué consistía la nueva transición: cooptar todas las instancias de poder. Pusieron a un diputado a dirigir RTVE, privatizaron los monopolios públicos en los que sentaron a sus amigos y en CGPJ y en el TC sentaron a sus hermanos de fe, ultra conservadores de todo tipo, pero, especialmente, de las más “agrestes” sectas católicas. Si la culminación de la MAYORIA SILENCIOSA de Reagan ha sido la COALICIÓN CRISTIANA que ha apoyado a Bush en su absurda guerra de Irak, en España, los efectos de la revolución conservadora se dejan sentir especialmente en la judicialización de la política y en el ruido mediático (fruto de la reestructuración de lo medios acometida por las grandes empresas privatizadas). José María Aznar nos ha demostrado que desalojar al gobierno con las urnas puede ser fácil, pero que, cuando se controlan los resortes del país (grandes empresas, medios de comunicación, el poder judicial), es casi irrelevante. Hoy vuelve la hora de rehacer lo desecho: volver a un recuperar los resortes del estado de derecho para la mayoría de los ciudadanos:
Todas son propuestas para que la justicia responda más al perfil sociológico de nuestro país y no sea una anomalía social.
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| Escrito por Antonio Linde | |
| domingo, 25 de febrero de 2007 | |
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A principio de
noviembre de 1917 una docena de bolcheviques asaltaron el palacio de
invierno del Zar. Cuando Eisenstein rodó OCTUBRE transformó
al puñado de revolucionarios en una enardecida muchedumbre. La
llegada de Reagan a la presidencia de EE.UU. nos recuperó la
fantasía de OCTUBRE: un puñado de enardecidos
defensores de la cristiandad se autoproclamaron MAYORIA SILENCIOSA,
impusieron la escuela de Chicago en lo económico, trufaron de
jueces reaccionarios el tribunal supremo y sentaron las bases de los






