| Lecturas |
2136  |
|
Crítico, punzante,
irónico y con cierto sentido del humor, el veterano periodista
hispano-colombiano, Miguel Ángel Bastenier, director adjunto
del servicio extranjero de El País de España, hizo un
pormenorizado análisis en diálogo con
SOCIALDEMOCRACIA.ORG sobre lo que, en su opinión, es el
periodismo en América Latina.
“LOS
MEDIOS DIGITALES AMENAZAN CIRCULACIÓN DE LA PRENSA ESCRITA”
Profesor de la Escuela de Periodismo de la Universidad Autónoma
de Madrid y de Fundación Ortega y Gasset en historia
contemporánea, Bastenier es uno de los periodistas españoles
que buena parte del año se la pasa recorriendo como
conferencista o como asesor de medios de comunicación, buena
parte de Latinoamérica.
En la siguiente entrevista, el experimentado
comunicador hace su radiografía de la prensa latinoamericana.
En América Latina no hay un periódico
prospectivista, en el sentido de que tenga una interpretación
del mundo, esto solo se puede lograr teniendo corresponsales en el
mundo, recorriendo el mundo, discutiendo cómo es el mundo,
explicando tu país al mundo y explicando el mundo a tu país.
Sin corresponsales eso no se puede hacer y no hay ningún país
en América Latina, con la única excepción de
Clarín de Argentina, que tenga un planteamiento externo,
suficientemente rico como para poder hablar de diario
perspectivista. Que no lo haya en México es una gran
vergüenza porque este país es una gran potencia cultural
y demográfica.
Pero la empresa PRISA, la editora de El
País, periódico del cual usted es subdirector, es una
empresa familiar, de la familia Polanco…
Sí, cierto, pero es una empresa que
cotiza en bolsa y sus acciones están repartidas. Cuando hablo
de una empresa familiar con respecto a América Latina me
refiero a algo negativo. Son familias históricamente
relevantes en su país por varias generaciones, que son las
que pudieron fundar un periódico, que tienen otros intereses
económicos, aquellos que en mi época marxista se
llamaban oligárquicos. Esto pasa hasta en Argentina, quizá
el país con la prensa de más calidad y avanzada del
continente. Entonces lo que hay es un problema de empresa, o de
tejido socioeconómico. El tejido socioeconómico de los
países latinoamericanos no sólo es autónomo
sino que dicta a los poderes públicos qué es lo que
tienen que hacer. O sea que es mucho peor que lo que ocurre en
España.
En el caso de Colombia, con 44 millones de
habitantes o más, el número de integrantes de esa
elite es a los sumo de tres mil personas. Es así de triste.
Ese número es intrínsicamente antidemocrático.
Y no es que Colombia no sea una democracia formal, como la mayoría
de los países latinoamericanos. Pero la realidad es que el
proceso de toma de decisiones se hace entre muy pocas personas, y
además son todos primos. Todo esto lleva a empresas poco
profesionales, que usan el poder público para sus intereses,
que tienen cautivo un mercado de anuncios clasificados, que pueden
joder a un periódico nuevo independiente negándole la
publicidad. Una sociedad débil, paradójicamente, es
aquella que puede destruir a un periódico más
fácilmente. Una sociedad fuerte no tiene por qué
plantearse esa necesidad, con tal de que el periódico opere
dentro de unos criterios aceptables en una democracia.
En Colombia el periodismo es cada día
más oficialista, recoge solo lo que dicen las fuentes
oficiales, se hace cada día menos reportería de calle,
de gente de realidad, de sociedad. No se puede seguir haciendo
periódicos como se hacen en la actualidad, pues ha muerto el
periodismo de declaraciones. Se debe tener en cuenta que los voceros
de los poderes públicos nunca han convocado ruedas de prensa
para dar conocer algo noticioso a la opinión, sino para
exponer lo bien que lo hacen, o tratar de simular lo mal que lo
hacen. Nos convocan a una rueda de prensa, presentan un libro, un
disco, cualquier cosa, y ahí comenzamos los periodistas
disciplinadamente a tomar notas de lo que nos dicen y lo publicamos
al día siguiente. Ello sirve al interés del que
promueve la convocatoria, escasamente del público; no digo
que no haya que dar la información, pero se puede dar en una
columna de actos sociales, en tres líneas, no en media
página. Nos convocan a que informemos, informamos lo que nos
mandan, porque es más barato, es más cómodo, no
hay que pensar. Este tipo de periodismo está muerto.
Sí, pero el contexto no significa coger
la Enciclopedia Británica y copiar una fecha y unos datos,
eso no quiere decir que no haya que consultarla. El contexto es
vida, es haber estado en los sitios. Si uno escribe un artículo
sobre Yasir Arafat, por ejemplo, el difunto presidente de la
Asamblea Palestina y no ha hablado con él nunca., no lo
conoce, no ha estado jamás en una rueda de prensa suya, no ha
hecho información acerca de él, cómo puede
escribir significativamente sobre ese personaje. Solo los periódicos
que tengan periodistas que circulen por el mundo tendrán ese
tipo de material propio. De lo que se trata es de hacer periódicos
de agendas e historias propias, aunque ello es muy difícil y
costoso.
Cada día el Internet es más
importante, lo que ocurre es que eso tampoco sustituye la
experiencia personal propia. El gran periódico es un órgano
de comunicación diaria a través de papel, que obtiene
su material en forma directa. Nada sustituye la mirada personal del
periodista.
El problema es que pocos empresarios y
periodistas de los medios están abiertos a la crítica,
a la autocrítica y al cambio. Muchas veces no pueden ver con
claridad lo que ocurre porque hay medios que enferman de éxito:
financieramente cada día les va mejor, los lectores, en su
mayoría, son pasivos, no interactúan con el medio, el
poder público y las empresas privadas llenan sus páginas
de avisos y no tienen nadie quién les señale
abiertamente los errores. Los diarios tienen que seguir
reinventándose, dejar de ser repetitivos, oficialistas y de
declaraciones para tener calidad.
No es mercado, es mercadillo porque el
porcentaje de personas que compra el periódico es ínfimo.
Cito algunas cifras: desde tiempo inmemorial, el cálculo se
hace midiendo periódicos vendidos por mil habitantes. Los que
más leen son los escandinavos, con unos 400 ejemplares por
mil habitantes. En España, que somos de los últimos en
Europa, sólo por delante de Grecia y Portugal entre los
países de la UE, es 105. En Argentina, como mejor ejemplo,
antes de la crisis se llegaba apenas a los 100. En Colombia yo he
hecho mis propios cálculos, y creo que ronda los 25
ejemplares. México ha de ser lo mismo.
Europa no es asunto prioritario en la prensa de
América Latina pero este hemisferio tampoco lo es para la del
viejo continente y, lo más preocupante, ni siquiera merece
mucho espacio en los medios de un país latinoamericano la
información sobre sus vecinos. La prensa latinoamericana
apenas tiene información internacional y lo que publica de
otros países es mínimo. La prensa que más
informa de América Latina es la española, más
que la nacional de un país del propio continente.
Hay que reinventar esa ficción que es
América Latina, para lo cual se requiere que los indios
peruanos sean peruanos, que los indios bolivianos sean tales, que
tengan el mismo derecho que los blancos a todo lo que tengan acceso,
que participen de la vida del país plenamente, eso no ocurre
todavía. Hay una serie de países en América
Latina en donde no se ha producido la nacionalización de la
totalidad de sus miembros.
Comentarios de los usuarios (0)
|
|
|