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Hacía
frío. El gran edificio gris tenía una pancarta bien grande en la que
podía leerse "Reunión de Irreductibles ante el Terrorismo Anónimos".
Dentro hacía algo más de calor. En torno a doscientas personas estaban
sentadas en sillas plegables, atendiendo a la tarima que había enfrente
suya con gran interés. Por ella pasaban personas que decían no rendirse
ante el terrorismo islamista ni al etarra, a la par que defendían que
Bush Jr y Ariel Sharon han hecho lo que hay que hacer para no rendirse ante el terrorismo islámico.
Después
de unos cuantos testimonios de "no-rendición", me tocó a mí hablar. Me
subí a la tarima, y delante de todas esas personas que decían no
rendirse ante el terrorismo, empecé a hablar:
-Hola, me llamo Lüzbel.. Raúl, y no me rindo ante el terrorismo.
-Hola Raúl- dijeron, como si fueran una sola, las personas allí congregadas.
-Verán ustedes, yo soy de izquierdas y...-empecé a decir.
Me
interrumpió un clamor de gritos y vivas. Se oía de entre los asientos:
¡Ya se van dando cuenta! ¡por fin! ¡menos mal que quedan rojos
decentes!. Y se pusieron a aplaudir fervorosamente.
-Eeeeh...agradezco
el apoyo, de verdad.- intenté decir entre el griterío- Pero agradecería
aún más que me dejaran continuar, gracias.
La cosa paró en unos segundos. Les vi con caras de suma atención a lo que tuviera que decirles. Ésta era la mía.
-Verán,
como iba diciendo, soy de izquierdas. -continué – Eso implica que esté
más cercano ideológicamente al PSOE, IU o al mundo sindical que al PP,
al mundo empresarial o a la Iglesia. Desde
hace bastante creo que esto de ser de izquierdas o de derechas no tiene
mucho que ver con la inteligencia, la sabiduría o la bondad de las
personas, sino con sus emociones y su experiencia personal.
Hay
monstruos y ángeles a ambos lados. Hay gente inteligentísima y estúpida
a ambos lados. Pero creo que lo que nos une son las emociones
compartidas, que conforman un ideario preferente común que termina
pareciéndose a "la derecha" o "la izquierda".
Silencio sepulcral. La anterior atención pasó a ser escrutinio amenazador. Tuve que andar con cuidado.
-En
ese sentido, por ejemplo, los terroristas de derechas y de izquierdas
seguramente pertenecen a mundos ideológicos diferentes y reivindican
cosas diferentes. Comparten, sin embargo, algo que les hace iguales
como grupo: creen que usando el terror lograrán sus objetivos. Creen
en ello, a algunos no les gustará hacerlo y lo verán como un mal menor,
otros lo verán necesario y unos pocos lo disfrutarán de verdad.
Se sienta una cosa u otra, usan el terror para que la gente ceda ante sus pretensiones políticas.
Quizás
sea un poco cobardica y me espante ver sangre, pero la idea de que
prospere el uso del terror para cambiar cómo funcionan las cosas del
día a día me incomoda bastante. Entre otras cosas porque una de las
maneras más eficaces de meter miedo es matar, secuestrar o torturar a
la gente.
Comprenderán
que esté en contra del terrorismo: no me hace gracia ser asesinado ni
secuestrado ni torturado. Y en ese sentido he conocido a mucha gente
que opina como yo. Quitando un caso o dos, puedo decir que la
inmensísima mayoría no quiere pasar por ello.
Murmullos. Se temieron que no iba a ponerme a hablar de la destrucción de España, etcétera.
-Es
por eso que hoy vengo a veros. Creo que compartimos (casi) todos ese
deseo. Creo que en ese sentido sería bueno no rendirse ante el
terrorismo, pues ello implica que los que usan el terror terminen
gobernándonos a los miedicas. Y no nos gustaría.
Aplausos confusos. La referencia a ser miedica no les había gustado mucho.
-Como
he dicho antes, los terroristas tienen un sentimiento común que les
define como grupo: el uso y justificación del terror. Rendirse ante el
terrorismo es como rendirse a Alemania en la Segunda Guerra
Mundial: consiste la cosa en actuar en función de los nazis, asumir el
discurso y la lógica nazi, usar los métodos nazis y etcétera. Quizás
pueda decirse que en vez de por la "Raza Aria" se hace en nombre del
"Proletariado", pero estaremos en que tanto da, da lo mismo llamar al
perro "dog" que "perro". Es lo mismo, anda igual y ladra igual: es la
misma cosa, aunque se le llame distinto.
En
ese sentido me apena (y me da algo de miedo) que haya tanta y tanta
gente de países democráticos que se haya rendido al terrorismo.
Hay
mucha gente que aplaude que se pueda torturar a personas, infundirles
terror para alcanzar los fines que sean. Hay mucha gente a la que le
parece bien o un mal menor secuestrar a gente durante meses o años,
introduciendo terror en los corazones de presos, familiares y amigos.
Hay demasiada gente que justifica que se pueda ejecutar sin juicio ni
pruebas y sin posibilidad de defensa a quien un grupo de gente armada
considere enemigo.
Todo
esto está pasando: hay mucha gente en el primer mundo que o apoya que
esto siga pasando o le parece algo lamentable pero inevitable. Es
básicamente el mecanismo cognitivo y emocional que los terroristas usan
para justificar las barbaridades cometidas por ellos o por gente
cercana a ellos. Toda esta gente ha dejado de creer que los Derechos
Humanos son para todos, amigos y enemigos, que la gente tiene derecho a
un juicio justo, que la gente no debe ser torturada.
Los terroristas han vencido mentalmente a estas personas, las han hecho cambiar y renunciar al Estado de Derecho, a la Libertad
y a los Derechos Humanos, conceptos que incluyen a todos. Ellos se han
rendido, aceptando la lógica y las emociones del terrorista, apoyando o
minimizando Guantánamo o Abu Graib (como los otros justifican los
secuestros de occidentales), el bombardeo de Fallujah (como otros
justifican-minimizan el 11-S) o aplaudiendo cuando el ejercito de
Israel entra en Gaza a ejecutar "asesinatos selectivos" (al igual que
otros aplauden que se vuelen autobuses llenos de israelíes).
Minimizan
o aplauden las barbaries que les son simpáticas, aumentan o generalizan
las que les son antipáticas. Justifican el terror causado en función
del terror percibido (a veces sufrido), tal y como hacen en nuestro
país los que hablan de la ofensiva contra el pueblo vasco y de cómo eso
justifica la "lucha armada por Euskal Herria", lo cual implica muerte,
opresión y tiranía.
Se oyeron gritos, aullidos histéricos y gente levantándose de sus asientos para increparme mejor.
-No,
no se alteren, por favor. Muchos de ustedes no hacen más que decir que
somos los críticos con el modo de hacer las cosas de Bush Jr o Ariel
Sharon los que nos rendimos al terrorismo. Y no. Los que se rinden son
los que asumen el discurso del terrorista, el "todo vale contra el
enemigo: torturar, saltarnos la ley, usar armas químicas". Son esos los
que se han rendido a su lógica del terror y la han hecho propia. Y son
esos, que se han rendido al renunciar a las cosas más básicas de la
democracia, los que más critican a los que creemos que el fin no
justifica los medios, los que creemos que si somos mejores que los
terroristas es por que no actuamos como ellos, ni creemos en lo que
ellos, ni sentimos como ellos. Somos estos los que no nos estamos
rindiendo al terrorismo, a su modo de pensar y de sentir...y de actuar,
busque el objetivo que busque, llámese "la unión de Al-Andalus" o "la
democracia en Oriente Medio".
Así
que dejen de alarmarse por la rendición de Occidente ante la barbarie:
son ustedes los que quieren que nos rindamos y que renunciemos a los
Derechos Humanos, al Estado de Derecho y a la Libertad en nombre de "la Guerra contra el Terror".
Al
final todos los debates en política acaban en la pregunta de si el fin
justifica los medios. Deben preguntarse, amigos irreductibles ante el
terrorismo, si el fin de acabar con el terrorismo islámico justifica
todos los medios que se usen contra ellos.
Lo
que opinan los Ben Laden de turno se lo digo yo: todo vale para lograr
sus objetivos. ¿Quieren copiarle? ¿Quieren parecerse a él? Yo no. Por
eso critico que se copien sus métodos y su lógica. Por eso yo no me
rindo al terrorismo. Y por eso ustedes sí lo hacen...
El clamor hacía casi imposible que se me oyera algo. No creí que oyeran mi despedida.
Me
fui muy rápido del edificio. Éste tenía una pancarta bien grande en la
que podía leerse "Reunión de Irreductibles ante el Terrorismo
Anónimos". Ya no hacía frío.
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