| El vino, las drogas, y el “yes very well” |
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Se dice que hablar siempre es bueno, y más para ponerse de acuerdo, pero dudo mucho que quienes han atacado a la Ministra, primero por el texto del borrador, y luego por rectificarlo, tengan la más mínima intención de mostrar un talante negociador ¡Y gracias que la ministra no se ha atrevido a prohibir el consumo de alcohol en lugares públicos de culto!, porque ¡Qué mayor publicidad puede haber para el consumo de vino que el consagrado “buchito” , que se reparte por millares, en las eucaristías, “sangre de Cristo” con 14 % de concentración etílica, siempre en horario infantil y con participación de niños, muchos de los cuales -los celiacos sin ir más lejos-, se ven obligados a comulgar a base de un lingotazo de vino!, porque dicho sea de paso, y por si alguno de ustedes no lo sabe, la hostia es nefasta para su salud de los enfermos celiacos, por contener gluten, pero la iglesia no considera el pan sin gluten válido para la consagración, y propone como alternativa que estos enfermos comulguen con vino, independientemente de su edad.
Pero la Ministra busca prudentemente el entendimiento, y pretende, si es posible, mejorar nuestros hábitos, y proteger nuestra salud, cuya pérdida, por otra parte, también es “valorable”, en términos económicos.
Aquí todos estamos de acuerdo en que el vino es alimenticio, digestivo, y que sus taninos proporcionan efectos muy beneficiosos sobre la salud, además de estar muy rico, cuando es de calidad, de acuerdo en que el sector vitivinícola, castigado con una continua reconversión, por la política común europea, da de comer a mucha gente y es una parte importante de nuestra economía, pero con todo, tenemos que aceptar que el vino es una bebida alcohólica, y habremos de estar, por tanto, de acuerdo en que su publicidad debe dirigirse exclusivamente a los adultos, que es lo único que pretende el Ministerio, que yo sepa, aunque por las violentas reacciones de algunos contra la Ministra, se diría que el Proyecto proponía la “ley seca”, o la exclusiva venta del aromático caldo en farmacias, y bajo prescripción facultativa. ¡No hay para tanto!.
Si ya el Alcohol es una droga, cuyo consumo y promoción publicitaria está amparado por la ley, el vino es, entre todas, la bebida alcohólica cuya imagen ha sido más mimada por el Estado. Una discriminación positiva con respecto a otras drogas, que justificamos, no con argumentos morales, si no en base a intereses económicos.
Ser consumidor de alcohol es también comparativamente un privilegio. ¡Que más quisieran los consumidores de otras drogas, que éstas se envasaran y etiquetaran con denominación de origen, se garantizara su contenido, y se indicara en la etiqueta el proceso de elaboración.
He podido comprender los miedos de los productores de tabaco ante la ley que pretende controlar su efecto pernicioso sobre los no fumadores, restringiendo su consumo en edificios públicos, e incluso en los de ocio, prohibiendo su publicidad, limitando los lugares de venta y exigiendo la conocida advertencia que adorna cada cajetilla, como también comprendería que los laboratorios reivindicaran la publicidad de ciertos fármacos, para enganchar a más gente a su consumo. Cada uno mira por sus intereses. Puedo comprender, incluso que los políticos sin mensajes, aprovechen el tirón para apuntarse un tanto, pero lo que no me cabe en la cabeza, es como productores y comerciantes de vino se han dejado, queriendo o sin querer, arrastrar por los ”gallitos” a este gallinero de cacareos irritantes, que con mucho ruido y pocas nueces siguen proyectando la imagen de aquel país donde solo se podía pensar en el vino, las drogas y el yes very well.
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| Escrito por Milagrosa Carrero | |
| lunes, 12 de marzo de 2007 | |
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Menudo “numerito” le han montado a la Ministra
Salgado con el tema de la ley del alcohol, y no porque vivamos en un
país de borrachos, que de todo el mundo es sabido que en la
multitud y variedad de “nacionalidades” y regiones españolas,
practicamos “generalmente” el responsable hábito de
consumir, con comedimiento, las justas dosis de los alimenticios
caldos de nuestra tierra, necesarias para mantener saneado el sector
vitivinícola español. Pero ¿como se entiende
tal “escandalera” por un “borrador de Anteproyecto de Ley”
que solo pretende poner sobre la mesa la determinación de una
franja horaria, libre de publicidad de bebidas alcohólicas, en
horario infantil, y una regulación racional de los lugares
donde se prohíbe el consumo de las mismas? .





