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Desde
hace un lustro viene alertando sobre las verdaderas intenciones de la
militarización de América Latina por parte de
Washington. Considera que detrás de esto se esconde el interés
de Estados Unidos de controlar las grandes riquezas del continente.
CON LOS TRATADOS DE LIBRE COMERCIO E.U.
ADEMÁS DE IMPONERSE ECONÓMICAMENTE , BUSCA MILITARIZAR
LATINOAMÉRICA
ADOLFO PÉREZ ESQUIVEL, Premio
Nóbel de la Paz 1980 en diálogo con
WW.SOCIALDEMOCRACIA.ORG,
explicó que el Departamento de Estado y el Pentágono
quieren militarizar la Triple Frontera de Brasil, Argentina y
Paraguay porque tienen interés en desarrollar un proyecto de
infraestructura financiado por el Banco Mundial y que será
ejecutado por las transnacionales norteamericanas en la zona del
acuífero Guaraní, que constituye la reserva de agua
dulce más importante del mundo.
Pérez Esquivel es
un artista plástico argentino que a partir de la década
de los 70 comenzó una lucha sin cuartel para denunciar las
atrocidades y la política de represión de la dictaduras
militares que no únicamente asolaron a su país sino al
resto de naciones del cono sur.
A partir de entonces
fundó el Servicio de Paz y Justicia que le permitió
poner en evidencia ante la comunidad internacional los desafueros de
la bota militar y emprender una ardua lucha en pro de la defensa de
los derechos humanos.
Desde que obtuvo el
Nóbel de Paz ejerce una magistratura moral por todo el mundo y
continúa liderando la causa del no pago de la deuda externa
por parte de los países del llamado Tercer Mundo.
Se muestra muy crítico
de las Naciones Unidas, a las que considera un organismo obsoleto e
inoficioso como quedó demostrado con su pobre actuación
en la invasión de Irak.
En este momento
en el mundo hay más de cincuenta guerras, algunas más
conocidas que otras y tenemos que ver como cambiar esta situación,
como pasar de la destrucción a la construcción a
través de la conciencia crítica de la organización
de los valores. Cuando hay guerra y hay conflicto se pierden los
valores humanos, el ser humano pasa a ser un objeto y no un sujeto.
Y hoy en medio del proceso de globalización a los pueblos se
les ve como mercancías, se les ve como consumidores por lo
que es importante que reflexionemos sobre la importancia de los
valores. Einstein decía que más importante que el
conocimiento es la creatividad y hoy estamos frente al gran desafío
de la creatividad para construir una sociedad más justa, más
humana, de desterrar la violencia, pero hay mecanismos que siguen
incrementando los hechos de violencia porque es la dominación.
Ante todo es
necesario analizar que es la violencia. Muchas veces se piensa que
la violencia está en la punta de un fusil o de una pistola y
hay una violencia estructural, voy a dar un ejemplo muy concreto: el
11 de septiembre del 2001 cuando el atentado a las Torres Gemelas de
Nueva York yo me encontraba en Porto Alegre para el lanzamiento del
Foro Social Mundial. Simultáneamente al horror de ver como a
través de justificativos se hizo ese atentado en el que hubo
más de tres mil muertos, la FAO dio un informe en que se
señalaba que ese mismo día murieron en el mundo 35.615
niños de hambre y nadie dio cuenta de ello, nadie habló
de los niños, es la bomba silenciosa, pero además cómo
le llamamos a esto, es el terrorismo económico. Nadie volvió
a recordar al año de lo de las Torres Gemelas el atentado
contra los niños en el mundo, hubo un silencio total y
absoluto. Esto es una violencia estructural, tenemos que diferenciar
donde esta la violencia, pero la violencia fundamentalmente está
en el corazón y en la mente de uno. Y lo primero que debemos
hacer es desterrar la violencia que llevamos dentro porque estamos
formados en una cultura de la violencia. La enseñanza en las
escuelas nos ponen siempre en las etapas históricas las
guerras, las revoluciones, los héroes o los guerreros, no el
campesino, no el joven, no la mujer que trabaja todos los días.
Le
voy a responder con una anécdota: recuerdo que en la
celebración de los 50 años de la OEA, estando todo el
cuerpo diplomático, la reunión se había puesto
muy tensa, acudíamos cinco premios Nobel de la Paz y entonces
nos comenzaron a preguntar quiénes eran nuestros héroes.
Claro, uno decía Washington, otro Churchill y otro más
señaló que Bolívar, es cierto que estas fueron
personas que hicieron cosas por sus pueblos, y cuando me preguntaron
a mí quién era mi héroe yo dije mi abuela.
Porque mi abuela, primero era una india guaraní, era una
mujer iletrada pero sabia, con una sabiduría increíble
y además era una contemplativa que crió muchos hijos y
trabajó toda su vida y nunca claudicó. Siempre tuvo
un sentido especial, ella sabía escuchar las voces del
viento, el vuelo de los pájaros, hablaba con los animales y
yo muchas veces pensaba que mi abuela estaba loca, hasta que después
comprendí que los animales nos comprendían a nosotros
y no al revés. Es que la sabiduría no está en
quien más lee libros sino en comprender el sentido profundo
de la vida.
Cuando
se habla de la paz mucha gente la confunde con la ausencia del
conflicto, no hay nada más contrario a la paz que la
pasividad y la ausencia de conflicto, es una permanente dinámica
de vida y de construcción de los espacios de libertad, como
decía Benito Juárez, la paz comienza por el respeto
ajeno. Mi libertad comienza en cuanto tienes tu libertad, un poeta
francés dice algo que es muy lindo y muy profundo: “nadie
puede ser feliz a solas”, es decir nosotros estamos aquí no
para ser desgraciados, nos hacen desgraciados pero debemos tener la
esperanza para ser felices, posibilitar el hecho de que los niños
y los jóvenes le sonrían a la vida, tengan una
esperanza de vida y no vivir en la angustia de un proyecto de
muerte.
Hay
que tener conciencia crítica para analizar las consecuencias
de estos tratados de comercio sobre la vida de nuestros pueblos: lo
que significan estos proyectos en cuanto a explotación,
exclusión, la pérdida de la soberanía, pues
ellos constituyen un plan de hegemonía continental que
Estados Unidos nos quiere imponer a través del Pensamiento
Único que, al parecer, para los latinoamericanos no hay
salida ni alternativa, es el abismo, sin embargo debemos
contrarrestarlo con el pensamiento propio, con la creatividad, con
la toma de conciencia, con la identidad de ser pueblo. Tenemos que
beber, como dice ese gran teólogo peruano Gustavo Gutiérrez,
en el propio pozo, beber en nuestras propias fuentes de la vida y
del entendimiento, porque la dominación no comienza por lo
económico, la dominación es cultural. Ahora bien, los
tratados de libre comercio no se pueden tomar como un hecho aislado
de otros graves problemas de América Latina como es la
militarización del continente a través de la base de
Alcántara en el Brasil, la base de Manta en Ecuador, la base
en Tierra de Fuego en Argentina y las graves consecuencia que eso
conlleva por el control social de nuestros pueblos.
Estamos
frente a un sistema de dominación muy duro, sin embargo se ha
avanzado en conciencia crítica, en organización, en
propuestas, hoy el problema de la deuda externa está cada vez
más vigente y estamos buscando alternativas frente a esto,
alternativas desde el punto de vista jurídico, una de ellas
es llevar el tema a la Corte Internacional de La Haya para
determinar lo legítimo y lo ilegítimo de la deuda. Lo
otro estamos tratando de avanzar en la unión latinoamericana
porque los tratados de libre comercio no los podemos ver sin tratar
el problema de la deuda externa y las consecuencias, porque ese es
el modelo de dominación. Estamos en una lucha, en una
resistencia para superar la grave situación que hoy vive no
solamente América Latina sino también los países
asiáticos y africanos. A ello hay que agregarle que hay una
elevación de las tasas de interés totalmente inmoral,
cuando éstas estaban al seis por ciento en forma unilateral
Estados Unidos las aumenta al 22%, entonces esto es usura
internacional, razón por la que venimos trabajando, y si las
condiciones se vuelven insoportables a través de la unión
latinoamericana debemos decirles no pagamos más esto,
entonces el problema ya no es más nuestro sino de ellos.
Sí,
evidentemente, mientras los países latinoamericanos no nos
unamos vamos a seguir en esta misma situación, no hay que
olvidar aquel cuento que dice que cuando el emperador estornuda los
súbditos se resfrían y esto es lo que está
pasando con los Estados Unidos. Cuando Estados Unidos dice algo
nosotros nos enloquecemos, nos movilizamos, en lugar de tratar de
definir qué hacer para nuestro proyecto de desarrollo.
El
problema del Plan Colombia se enmarca dentro de la oferta y demanda
de la droga. Lo otro es la situación de Colombia y el
crecimiento del armamentismo y del militarismo en la región y
en ese sentido la Doctrina de la Seguridad Nacional no murió,
está vigente y está vigente sobre otros ejes, muestra
de ello son las maniobras latinoamericanas realizadas en Argentina
con los ejércitos de Brasil, Bolivia, Chile, Ecuador,
Paraguay, Uruguay y Estados Unidos que se denominaron Ejercicio
Cabañas 2001. Ahí las hipótesis de conflicto
que se presentaron son realmente preocupantes para América
Latina y tiene que ver con los tratados de libre comercio, la
exclusión, la pobreza, la deuda externa.
Esto es peligroso
para todo el continente, creo que se está errando el camino
porque el conflicto armado colombiano no se resuelve con más
violencia sino a través del diálogo, la negociación
política y el apoyo internacional. Este es el peor camino que
ha utilizado Uribe para solucionar un problema que no va a
resolverse a través de las armas.
Ecuador hace ya
varios años está involucrado en el Plan Colombia con
la base militar de Manta. Pero además Estados Unidos está
hundiendo barcos ecuatorianos en su propio mar territorial. Es un
avasallamiento permanente a las autonomías y a las soberanías
nacionales. ¿Entonces, cuál es la soberanía?
¿Cuál es el derecho del pueblo ecuatoriano? Si
hablamos de soberanía y de democracia tenemos que pensar
desde otra perspectiva. Claro que esa violación de soberanía
Estados Unidos lo está haciendo con Irak, los está
haciendo con Afganistán, lo hizo con Panamá y con
Haití, y quiero señalar que yo no hablo como un
antinorteamericano. Yo tengo grandes amigos en Estados Unidos,
respeto y quiero a muchos sectores de este país. Sin embargo
creo que lo aconsejable es negociar con Washington pero desde una
posición de independencia, soberanía y dignidad, no de
sometimiento porque esto no es digno para los pueblos.
En la Triple
Frontera se viene dando un proceso de militarización porque
lo que están buscando es adueñarse del acuífero
guaraní que es la gran reserva de agua en esta región
latinoamericana para poder ejecutar un proyecto del Banco Mundial.
Las grandes transnacionales quieren apropiarse de una de las más
importantes reservas de agua potable en el mundo. Por eso es que
Estados Unidos quiere levantar un sofisma señalando que se
han detectado en la Triple Frontera células del terrorismo
islámico, incluso le ponen nombre, como si el Islam fuese el
terrorista. Esto nos preocupa.
Yo soy optimista
por naturaleza, sino no estaría trabajando en todo esto. Lo
que si miro con preocupación es este avance de la
militarización continental pero estamos haciendo un esfuerzo
en todas partes de América Latina para evitar este incremento
de presencia de tropas norteamericanas. En esto hay que reclamarle a
los gobiernos un cambio de políticas y de conductas.
Lamentablemente estas democracias no sirven porque son formales no
reales, no son participativas. Cuando llegan al poder los
gobernantes hacen lo que quieren no lo que deben y por eso es que
está como está el continente, debemos cambiar este
estado de cosas.
Así es
porque fíjese lo que está pasando con Naciones Unidas,
es un desastre. Naciones Unidas ha estado totalmente marginada del
mundo. Hoy el que decide que es lo que debe hacer este organismo es
Estados Unidos, entonces dejó de ser Naciones Unidas para
convertirse en Naciones Desunidas. Es urgente, por lo tanto, hacer
una gran reforma para democratizarla porque hoy es un organismo
totalitario, unipolar, sometido por completo a Washington.
En primer lugar
hay que señalar que Estados Unidos no tenía ningún
derecho para invadir Irak. Yo estuve en Irak doce días antes
de la guerra y pude ver lo que ya estaba sufriendo ese pueblo. Esa
invasión no fue más para apropiarse los recursos
petroleros de ese país y masacrar a un pueblo, esto es
indigno y sin embargo las Naciones Unidas no condena a Estados
Unidos, pero lo tenemos que condenar los pueblos.
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