Frecuentemente, personas y entidades disconformes con tal o cual característica del sistema educativo de su país esgrimen el argumento de la "libertad de elección" de los padres para poder escapar de dicha característica. Lo vemos, por ejemplo, en Estados Unidos, donde en numerosos estados federados se está reclamando (en algún caso con éxito) que los padres tengan libertad para escoger si quieren o no que sus hijos reciban clases acerca de la Teoría Sintética de la Evolución. También en Cataluña, los grupos contrarios a la normalización del catalán piden que los padres puedan escoger en que lengua se va a vehicular la enseñanza de sus hijos.
Un primer fallo de este argumento es que sus defensores suelen olvidar que, si acaso, se puede aplicar al sistema educativo privado, no al público. Es decir, que si uno asiste a una escuela del Estado, parece razonable que se le niegue el "derecho" a saltarse a voluntad la política educativa del Estado. Al fin y al cabo, tantas restricciones a la "libertad" impone el recibir clases en catalán como el recibirlas en castellano, y el Estado tiene que cortar por algún sitio para realizar una política educativa correcta. No está claro, pues, que haya buenas razones para exigir que las escuelas del Estado se conviertan en centros de educación a la carta, a gusto de los padres. Si acaso, y solo cuando llegue la secundaria y haya que comenzar a perfilar lo que uno quiere ser de mayor, será de recibo dar libertad de elección en cuanto a (algunos) contenidos... a los estudiantes, no a sus padres.
¿Quiere decir esto que se puede dar manga ancha a la educación privada para educar en lo que el centro privado de turno quiera? Bueno, si y no. Puede resultar aceptable que los centros privados decidan en qué lengua van a vehicular sus clases, o incluso que puedan añadir algunos contenidos extra. No obstante, esto tiene que estar sujeto también a regulación estatal, velando para que los centros privados sean centros de educación y no de adoctrinamiento, ni aun en dosis infinitesimales. Pienso, por ejemplo, en los numerosos centros privados controlados por la Iglesia y esparcidos por toda la geografía catalana, donde la influencia religiosa se nota desde en los crucifijos en las paredes hasta en sesiones de rezo colectivo, incluso con los mas pequeños. Lo que quizá sea razonable en la esfera familiar no puede de ningún modo serlo en la educativa. Y a quién dude de esto, que piense en el siguiente ejemplo: ¿que pensaríamos si el PSOE se dedicasen a montar centros educativos donde, amén de recibir la educación prescrita por el plan de estudios gubernamental, se les enseñase también a cantar la Internacional, a saberse de memoria la lista de secretarios generales del PSOE o a aprender que votar al PSOE debe ser su objetivo en la vida? Todos nos echaríamos las manos a la cabeza. Pues bien: si no se puede con la Internacional, ¿por qué con el Padre Nuestro sí?
La educación privada puede existir, pero debe estar controlada por el gobierno, también en cuanto a contenidos. Se debe prohibir cualquier proyecto educativo que, con ánimo de equivaler a la enseñanza pública, se dedique a mezclar educación con adoctrinamiento, razón con fe, ciencia con ideología. El eslogan "los padres deben tener derecho a decidir si quieren que sus hijos aprendan el Rosario en la primaria" olvida que cuando hablamos de la educación de un niño la prioridad es el niño, no sus padres, sean cuales sean sus dogmas y sus convicciones. Y si para salvaguardar la libertad de conciencia del niño, para proporcionarle un espacio aséptico de creencias de cualquier tipo donde poder adquirir autonomía de juicio; si para eso, digo, hace falta decir "no" a la voluntad paterna, entonces que así sea. Nada que pueda afectar a la libertad de los ciudadanos (de los que lo son hoy y de los que lo serán mañana) debe quedar fuera de la mano y de los ojos del pueblo, de todo el pueblo, el que hace las leyes y legitima los gobiernos. Eso es democracia en estado puro. Lo demás, feudalismo paterno
muy interesante .¿que opinas de la educacion en Latinoamerica? desde el punto de visto de la opcion religiosa: si animos de ofender la iglesia catolica hace y deshace. por otro lado la calidad educativa entre una universidad publica y una privada varia enormemente.
Cuando hay dos lenguas oficiales, negar el derecho a recibir la educación en una de ellas es atentar contra el derecho de una parte de la población.
Si un grupo político quiere organizar escuelas donde además del temario obligatorio se enseñe la internacional, por mi parte perfecto, siempre que no sea en la ecuela públic.
Mira.. el objetivo de la educación es dotar a los ciudadanos de herramientas, y una de ellas es la lengua, si hubiera problemas en el manejo del castellano, ok.. pero donde hay problemas es con el catalán. Y por tanto la escuela ha de estar descompensada a favor de la inmersión lingüística. Así lo creemos la inmensa mayoría de catalanes que optamos por partidos que la defienden.
Las alusiones a quitarle la patria potestad a los padres y darsela al estado diviendo que los padres no tenemos ni idea de lo que hacemos me suena a fascismo puro y duro. No estoy de acuerdo con los terminos de este articulo
"Nadie combate la libertad; a lo sumo combate la libertad de los demás. La libertad ha existido siempre, pero unas veces como privilegio de algunos, otras veces como derecho de todos."
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