| Cuando ves… |
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Cuando
llegas un día cansado del trabajo, y entras a Getafe, una de las
primeras cosas que ves es un inmenso lazo azul de varios metros de alto.Ese
lazo, que engalana la entrada más concurrida de Getafe desde hace unos
diez años, nos pone a cada uno en nuestro sitio, y nos permite tomar un
poco de perspectiva. Su
estructura sobria, altiva, nos muestra una verdad que el Partido
Popular quiere borrar de nuestra historia, una verdad que muchos
votantes de derecha han olvidado, o al menos, que les gustaría olvidar. Que
el rechazo absoluto a la violencia no es patrimonio de la derecha, ni
los lazos, ni los símbolos, ni las banderas, ni los himnos, ni las
palabras. Y que si algo ha caracterizado a la izquierda es la
solidaridad, y a lucha por la libertad. Ese lazo, con majestuoso aire de libertad, no pertenece al PSOE, que lo mandó construir, no pertenece al PP, no pertenece a ningún partido, ni siquiera a los ciudadanos de Getafe, que lo pagaron. Ese
lazo es un símbolo de otro tiempo. Cuando todavía era posible decir que
se era de izquierda y que se amaba a España al mismo tiempo, sin que
una jauría de voces desacompasadas te tachen de mentiroso y de cosas
peores. Es un símbolo, decía, que pertenece a todos los seres humanos que rechazamos la violencia y amamos la paz por encima de cualquier ideología personal o política. En estos tiempos de crispación y acoso, ese lazo tiene la virtud de recordarme porqué me siento orgulloso de ser de izquierdas. Tiene
la maravillosa facultad de recordarme de donde venimos, y de mostrarme
nítidamente, a la luz del acoso de la derecha, el camino que
transitamos y hacia donde vamos. O hacia donde querrían llevarnos. Porque
la apropiación de los símbolos es una vieja treta, y mezclada con una
suma irresponsabilidad, y una ambición de poder, puede terminar dando
como resultado lo que ya ha comenzado a surgir, una añoranza de tiempos
más simples, de tiempos donde no debías pensar por ti mismo, donde no
te dejaban pensar por ti mismo. Aguiluchos
en las banderas, insultos al Presidente del Gobierno en las
manifestaciones, y en las bancadas del Senado ocupadas por la derecha.
Todo ello fruto de una estrategia equivocada desde la oposición que
está llevando el país hacia una encrucijada que en tiempos anteriores
se resolvió con una guerra, y muchos muertos. Ese lazo tiene la facultad de recordarme el pasado, vivido o contado de primera mano, en el que era un símbolo de libertad,
de unión contra la violencia. Ahora,
en manos y solapas de quienes lo quieren para si, no ha perdido ni un
ápice de su verdadero significado, aunque al PP le gustaría convertirlo
en una crítica al Gobierno. Hoy,
igual que ayer, ese símbolo que a todos pertenece, es una muestra de
que la violencia, de ningún tipo, no lleva a ninguna parte. Y a mí,
personalmente, me hace sentirme orgulloso de no haber intentado
ensuciarlo apropiándomelo por interés partidista. El lazo azul no es de nadie, o mejor dicho, es de todos. Curiosamente, al lado del lazo hay otro símbolo que, para mí, posee el mismo significado, la Universidad Pública Carlos III. Un
logro del Ayuntamiento de Getafe, del Rector D. Gregorio Peces Barba y
de los gobiernos socialistas que hicieron que gente como yo, hijos de
obreros, pudiésemos acceder en masa a una universidad pública de
calidad. Todavía
me sonrío cuando recuerdo las confesiones de algunos directores de
Recursos Humanos en alguna entrevista de trabajo que me confesaban,
como si no lo supiese, la inmensa calidad de esta universidad en cuanto
a formación personal y académica. Para, acto seguido, compararla con el bajo nivel de universidades privadas. Y
es que, el dinero puede comprar títulos y asignaturas, pero no puede
comprar carácter y esfuerzo personal. No puede comprar el deseo de unos
padres porque sus hijos vivan mejor que ellos, por ofrecerles la
oportunidad de prosperar, de labrarse un camino en la vida, y no
dejarse arrastrar, ni encasillar, ni menospreciar. Por ese motivo la Universidad Pública
es un símbolo para mí, de tanto calado como pueda serlo el lazo azul, o
el himno nacional. Porque es un logro por el que lucharon mis padres, y
que mucha gente ha dado ya por sentado, olvidando el esfuerzo necesario
para conseguirlo y mantenerlo. Y olvidando su importancia, y la
importancia de defenderlo. En
una Comunidad como la de Madrid, donde la apuesta de la derecha nos
lleva a centros de enseñanza privados, centros sanitarios privados y
cualquier cosa que se les pase por la cabeza privada, no podemos
olvidar que existe un derecho universal a la formación. Un derecho que
no puede depender del dinero que tenga una familia, un derecho que,
como otros tantos, desean arrebatarnos a la gente de clase humilde,
poco a poco, en silencio. Un
derecho que quieren quitarle a nuestros hijos, como ahora quieren
negarnos el derecho a llevar un lazo azul y decir orgullosos que somos
de izquierda y que eso no significa que no amemos la paz. Que no olvidamos de donde venimos, que no dejaremos de ser solidarios, que sabemos a donde vamos, y sabemos que transitamos un camino de igualdad, de libertad y de paz. Un camino por el que, todo sea dicho, algunos no tienen ni idea de por donde pasa.
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| Escrito por Francisco Agenjo | |
| lunes, 19 de marzo de 2007 | |
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Cuando
llegas un día cansado del trabajo, y entras a Getafe, una de las
primeras cosas que ves es un inmenso lazo azul de varios metros de alto.






