Miquel Iceta dijo hace unas semanas algo que lo situó en la mira (dialéctica, se entiende) de todos los independentistas catalanes: que “eso de la autodeterminación” de Cataluña era “una collonada”, que traducido a la lengua de Cervantes vendría a significar “gilipollez”. Algunas semanas mas tarde Miquel Caminal, reputado politólogo de la UB, contestaba a Iceta en un sorprendente artículo publicado en el diario El País. El artículo en cuestión venía a ser una defensa de la autodeterminación como medio legítimo del pueblo catalán de cara a determinar su futuro, algo que para Caminal no es ninguna collonada.
Lo “sorprendente” del artículo no es, en si, esta defensa que Caminal hace de la autodeterminación: conociendo sus filiaciones políticas (ICV, para simplificar), parece casi de manual la reivindicación del derecho de autodeterminación. No. Lo sorprendente del artículo es que Caminal no se ha limitado a reclamar el derecho de autodeterminación para Cataluña sino que, además, ha advertido (¿amenazado?) que el pueblo catalán tendrá buenas razones para ejercer este derecho y proclamar su independencia si España se sigue resistiendo a federalizarse. Caminal citaba los últimos estertores del proceso de reforma del Estatut (la recusación de Pérez Tremps, las interpretaciones a la baja del texto estatutario por parte del abogado del Estado...) para constatar que el respeto y la lealtad a lo decidido por el pueblo catalán están brillando por su ausencia en España. Digo que todo esto es sorprendente porque quien conozca mas o menos de cerca la obra de Caminal sabrá que no es precisamente amigo de ningún tipo de nacionalismo y que uno de sus libros mas conocidos se llama, de manera muy ilustrativa, El federalismo pluralista. Nunca hubiese situado a Caminal entre la gente que tiene la mas mínima simpatía por la opción independentista y, sin embargo, he encontrado en su artículo palabras mas contundentes que las que se pueden encontrar en muchos discursos de dirigentes supuestamente “nacionalistas”: “Así es imposible ser federalista porque se confunde pacto por sumisión y asimilación. Sin una España democrática y federal, Cataluña no tiene otra salida positiva para sí misma que la independencia”.
Esto que Caminal parece estar empezando a descubrir ahora, sin duda con amargura, es algo que en Cataluña muchas personas de sensibilidad progresista ya tenemos asumido desde hace tiempo. Somos muchos los socialistas catalanes que no guardamos ningún amor ni aprecio especial a las fronteras de ningún tipo y que, sin embargo, consideramos cada vez mas urgentemente necesaria la creación de una frontera política con España, por decirlo sin ambages ni eufemismos. La relación con España es una relación en la cual, por norma general, los derechos y las libertades de los ciudadanos de Cataluña encuentran mas obstáculos que garantías, mas resistencias que ayudas. La lucha por asegurar nuestro bienestar, que debería ser el objetivo principal de cualquier Estado que aspirase a representarnos, es vista con recelo desde fuera. Y, desde luego, resulta muy desagradable sentarse a la mesa y notar que uno molesta cuando pide el pan.
Que nadie se llame a engaño: no es un problema de maldad esencial, de que en España gobierne una suerte de Mano Negra que aspire a asfixiar a Cataluña por algún tipo de instinto sádico. En realidad, es peor: simplemente, las aspiraciones de Cataluña no se acaban de entender fuera de este país. Las concepciones sobre qué es el interés general en España y en Cataluña son frecuentemente demasiado opuestas como para que se llegue a puntos de acuerdo mediante simple deliberación racional. Esto, en si mismo, no tiene por qué ser ningún problema: siempre se puede constatar que las concepciones en discusión ya no admiten mayor troquelamiento deliberativo y que se debe abrir un amplio, y aun amplísimo, espacio para la negociación, para el “yo te doy a cambio de”. La cosa se complica cuando, como sucede en la relación Cataluña-España, una de las dos partes tiene finalmente la sartén por el mango. Ahí, de un modo natural, los intereses y las concepciones de la parte poderosa son las que se acaban imponiendo con mayor o menor crudeza. Cuando se constata esa desigualdad de poder, la pregunta se impone: ¿que beneficio obtiene la parte débil de ésta relación? Una pregunta que en el mejor de los casos se puede responder con un interrogante, si hablamos de la relación Cataluña – España.
La izquierda independentista catalana comenzó siendo un pequeño movimiento integrado por unas pocas personas que sin esperanza, con convencimiento, comenzaron a denunciar desde muy temprano que el marco autonómico suponía ponerle un techo demasiado bajo a las legítimas aspiraciones de los ciudadanos y ciudadanas de Cataluña. Andando por el tiempo, la izquierda independentista catalana no solo ha crecido sino que ha logrado transmitir buena parte de su mensaje a amplias capas de la sociedad en principio poco permeables a su proyecto político. El que alguien como Miquel Caminal, federalista convencido donde los haya, empiece a hablar de la secesión como posible última alternativa al centralismo español es un síntoma de que algo empieza a fallar en las esperanzas, seguramente sinceras, que muchos socialistas catalanes (no solo del PSC) han depositado siempre en la tarea que el catalanismo mayoritario se ha autoimpuesto históricamente: arreglar España y convertirla en una patria para los catalanes; en un lugar donde, por decirlo con Cicerón, “se esté bien” (ubi bene, ibi patria). El eco del independentismo catalán en el seno de la izquierda catalana es aún solo eso, un eco. No obstante, si España sigue siendo lo que es (y no hay signos de que tenga voluntad real de convertirse en algo distinto), aquellos que quieran realizar en Cataluña el proyecto igualitario y democrático propio de la izquierda verán como el mas elemental realismo les deja a las puertas de una ineludible pregunta: ¿podemos hacerlo sin separarnos de España?
O sea que estar sometido es acatar la voluntad popular de los votantes españoles, ellos incluidos . Porque son españoles, y cuando hablan de la opresión española no se dan cuenta que lo correcto (para su argumentación) sería decir: la opresión castellana hacia otros pueblos españoles. Los nacionalistas catalanes al atacar a España, se atacan a ellos mismos, ya que España no es más que el producto de la unión de la Corona de Castilla y la Corona de Aragón ( de la que la región catalana era la más influyente).
Después de la unión por matrimonio real de los dos estados, a lo largo de los años, el poder se fue centralizando en el lado de Castilla, culminando en los Decretos de Nueva Planta.
No. El autor, autodenominado socialista, ha dejado de serlo para pasar a las filas del nacionalismo. S e entiende: el nacionalismo es una ideología más poderosa que el socialismo en la medida en que la primera se apoya en elementos irracionales y emotivos y la segunda precisa de apelar continuamente a la razón y ello es más fatigoso. El poder de atracción del nacionalismo es tal que absorbe, fagocita o cualquier otra que se le aproxime. ¿Hay que recordar que el nacionalismo, por lo que tiene de etnicismo, espiritu tribal, etc. es supremacista y por tanto antisocialista?. Elija Sr. Pérez: socialista o nacionalista, pero no se engañe ni nos engañe: No puede ni debe haber conciliación entre ambos términos que son histórica y conceptualmente antitéticos: el intento de síntesis se llamó nacionalsocialismo. Elija ideólogo catalán: Dencás u Ovejero.
Primero de todo, le empleazo a usted a elegir ideólogo: ¿Primo de Rivera o Jaume Compte? Lo digo porque eso de la demagogia se nos puede dar bien a todos. Lo difícil es razonar como es debido.
En segundo lugar, desconfio de esa vinculación que hace usted entre nacionalismo = sinrazón y socialismo = razón. A mi el socialismo stalinista me parece profundamente mas irracional que el nacionalismo de Macià o Companys, por cierto izquierdistas convencidos ambos.
Yo en ningún momento he dejado de ser socialista para pasarme a las filas del nacionalismo: simplemente, soy ambas cosas, nacionalista catalán y socialista. Simplemente soy un socialista consciente de que una de las mayores trabas para desarrollar el proyecto socialista y republicano en Cataluña es la dependencia política de este país respecto de España. Como ve, ni "tribalismo", ni "etnicismo", ni "supremacismo", salvo en su imaginación.
Si quiere discutir mi artículo, por favor, hágalo en base a lo que allí se expone, y no echando pelotas fuera y recurriendo al libro de los clichés sobre el nacionalismo catalán. Para eso ya tenemos a demagogos profesionales como Albert Boadella.
Como bien sabrás, lo que surgió de la unión matrimonial de los Reyes Católicos no fue la unión de "Aragón y Castilla", sino la unión de estas dos coronas mas otros tantos reinos, ducados y territorios diversos que integraron una única monarquia con diversos espacios jurídicos (hoy diriamos "Estados"). Si la unión matrimonial de Isabel y Fernando justificase por si sola la "españolidad" de Cataluña, entonces quizá habría que reclamar para el Reino de España la posesión del Milanesado, del antiguo Reino de las Dos Sicilias, etc. Y mejor que no hablemos de todo lo que vino después, porque entonces hasta Alemania seria parte de España.
El espacio jurídico español no empieza a crearse como tal hasta los Decretos de Nueva Planta, apoyados en el derecho de conquista. Y el moderno Estado español como tal no aparece hasta 1812, tras la Guerra de la Independencia. Estado español que, por cierto, pronto vería perdido casi el 80% de sus territorios en pocos años (la Constitución de 1812 decía que España era la unión de los "españoles de ambos hemisferios"). Como puedes ver, ni la nación española es algo tan antiguo, ni lo de las secesiones es algo tan extraño en su historia (mas bien es la nota dominante).
Es cansino recordar todo esto porque, al cabo, la historia no da ni quita derechos. El que Cataluña se haya podido sentir cómoda alguna vez en España (cosa que creo que es mas discutible) no hace que lo esté ahora. El que Cataluña haya pasado a formar part del Reino de España (y de la República Francesa, cabría añadir) por tal o cual trapicheo matrimonial no anula su derecho a la autodeterminación, a decidir democráticament su futuro. Y ninguna de estas cosas dice nada ni a favor ni en contra de las tesis que desarrollo en este artículo, a saber: 1) que una de las principales trabas para poner en marcha un proyecto izquierdista serio en Cataluña es la dependencia política respecto de España; y 2) que cada vez hay mas izquierdistas, poco sospechosos de simpatizar con el nacionalismo catalán, que empiezan a ser conscientes de la cruda veracidad de la tesis anterior.
Vivo en Madrid y estoy harto del nacionalismo español del PP con sus banderas bicolores en sus manifestaciones y, ¡ahora resulta que los presuntos socialistas catalanes los superan en nacionalismo!. Somos muchos ya los que abogamos por un Estado social y democrático, llámese español o ibérico, en el que se haya superado el tedioso "rollito"
nacionalista. Hal, por lo demás tiene razón, esulta demencial que los separatistas catalanes quemen banderas rojas y amarillas porque tienen dos bandas en vez de cuatro. Resulta absurdo que un socialista hable de "Cataluña" como sujeto político colectivo: hableme de clases sociales, de desfavorecidos, de medidas sociales, de solidaridad o fraternidad, de lo que suponga algo de socialismo, pero no de "Cataluña" como Franco hablaba de España o Hitler de "Deutschland".Por cierto, España es ahora un Estado con un grado de auto gobierno de las CC.AA. que va más allá de un Estado Federal, pues éste requiere un Poder Central fuerte. ¿Admitirían los nacionalistas catalanes un Jefe de Estado con poderes ejecutivos efectivos (andaluz, p.e.), elegido democráticamente por los ciudadanos del Estado?. Si es así, Creo que lo del Estado Federal no es más que una cortina de humo para disimular la renuncia al socialismo y la adhesión al reaccionario, derechista y repulsivo nacionalismo, antesala del fascismo ("feixisme"). ¡Ya está bien de "escamots"!.
Estimado Lluis un fuerte abrazo de quien tiene claro que la España del futuro sólo SERA -si quiere ser- con otro traje, otra constitución que reconozca a Cataluña, Galicia y Euskadi como es debido para poder seguir creciendo unidos en un mismo Estado libre y solidario.
Un abrazo de quien sabe que es el PP quien esta incubando los huevos del crótalo, coma sabe que del virus fascista no se salva ningún partido ni clase o estamento social.
Tener un carné es indicativo y orienta pero no define la ideología de quien lo posee.
No hay peor sordo que el que no quiere oír, ni mayor ciego que el que no quiere ver, ni mayor necio que el que pretende negar la evidente realidad social y lingüística, cultural y política de la Cataluña plural de la España plurinacional.
No distinguir colores ni matices, verlo todo igual y reducirlo a blanco o negro, socialista o nacionalista, bueno o malo, así de simple y esquemático, es la pobre ignorancia del ilustre maniqueo, es el supremo atrevimiento del dogmático, del nacional-
imperialista, de los hijos y nietos del nacional catolicismo, aquellos fascistas primos y hermanos de mala leche de los nazis, es lo inpropio de los infelices de EU o del PSOE que defienden las tesis de la derecha pura y dura, es lo propio de quienes hoy vomitan veneno a través de la COPE y dominan la cúpula del PP.
No creo acertado comparar los territorios no peninsulares de la Corona de Aragón con la región de Cataluña. Los primeros eran simples colonias, Cataluña era de facto la metrópolis. Justificar la salida de España de Cataluña comparandola con sus colonias sería identico a justificar que Castilla y Leon se marchase del estado español porque Méjico lo hizo.
Por otro lado, quede esto claro, después de la unión progresivamente el poder se fue centralizando en la zona castellana(de forma violenta), en perjuicio de la catalana. Esto es totalmente cierto, y ha llevado con el paso de los siglos a asimilar esta relación --> España=Castilla. Pero creo que definitivamente ya nadie piensa eso, quizás los de Democracia Nacional o la Falange. Ahora que queda de ese centralismo??? Qué las instituciones de alto nivel están en Madrid?? Puede ser, pero podrían repartirse a lo largo de Cataluña que iban a actuar igual. Ahora ya no existe un poder central, sino uno colectivo que procede de las urnas. El voto de un madrileño cuenta tanto como el de un catalán. Dónde está el centralismo???
Ahora expondré mi opinión sobre tus tesís, que es lo importante.
1-Yo creo que el problema de no poder aplicar un proyecto de izquierdas en Cataluña es culpa directa de los encargados de aplicarlo, es decir, el tripartito. Qué muestren más interes en las políticas sociales y menos en las nacionalistas y ya está.
2-Yo no pienso igual que esas personas, que metán caña a la izquierda nacionalista catalana, que será más productivo.
Ante todo quiero aclarar que también rechazo la idea de la nacionalidad española, no creo en naciones, son entes sentimentales e irracionales. Sin embargo creo en la existencia de las estructuras políticas acomodadas a las particularidades de cada grupo de población, y creo que mal que les pese a algunos el Estado Español se acomoda perfectamente tanto a Madrid como a Barcelona, otra cosa es que ese estado no tiene porque ser monolítico tipo Francia. Yo voy más allá y espero en un futuro la incorporación total en un Estado Europeo.
Sólo una pregunta, si no fuese por la existencia de los políticos nacionalistas, la población catalana se interesaría por la "nación catalana", o lo haría por, por ejemplo, el paro??? Aquí lo que se necesita es menos nacionalismo(PP,ERC, PNV), menos religión(PP,PNV), menos políticos salvapatrias y más democracia directa. Si ERC quiere plantear un referendum, que lo haga, luego cuando lo pierdan y queden como unos radicales oportunistas que se replanteen su peligrosa propaganda. Peligrosa en el sentido de que es puro combustible para producir una impresionante fractura social.
- “Vivo en Madrid y estoy harto del nacionalismo español del PP con sus banderas bicolores en sus manifestaciones...”
Yo también estoy harto de muchas cosas, ¿sabes Jordi? Por ejemplo, estoy harto de individuos como Javier y Javier2 que aparecen por RL. Estoy harto de individuos que defienden sus ideas poniéndose varios nicks a la vez dentro de una misma conversación, SOBRE TODO EMPEZANDO POR EL NICK 1 Y EL NICK 2 como tú acabas de hacer. Esto ya lo he visto varias veces y en un principio no pasa nada. El problema es que al rato se termina contestando con “300.000” nicks diferentes para intentar llevar la razón a toda costa (no es tu caso, espero).
¿Y sabes por qué estoy harto de esos individuos, estimado Jordi? Porque me parecen unos dictadores mediocres que –a falta de buenos argumentos- utilizan el juego sucio en los foros para defender sus posturas. Por supuesto, a pesar de que actúas de un modo muy similar a cierto payaso que emplea esa técnica troll del multinick, empezando con el “nombre1” y el “nombre2” dentro de una misma conversación, no creo que tú seas uno de ellos. Faltaría más. Dudaría mucho de que en este foro se acabase respondiendo con 300.000 nicks e incluso cambiando la IP. De todas formas, te agradecería que –por respeto al resto de contertulios, sean de la ideología que sean- no empieces con ese jueguecito que tan a menudo he visto que termina por desvirtuar los debates. Ten en cuenta que ello sólo demuestra que el que lo emplea es un enano mental incapaz de argumentar nada si no es con técnicas despreciables. Confío en tu buen hacer y que no serás como un individuo “hiperparticipativo” de esos que emplean diferentes nicks para llevar siempre la razón. Comprenderás que esa situación dificulta llevar cualquier conversación medianamente normal.
No tengo nada contra ti, Jordi, pero creo que si eres Jordi, no debes emplear otros nicks más que dando a conocer el cambio que has hecho. Ten en cuenta que para un ser humano corriente y moliente es muy complicado hablar con un anormal que se crea 200 nicks sobre la marcha y que, cuando se pone la cosa fea dice que algunos de ellos no son él
Esa actuación de poner un simple 2 puede ser fácilmente ser malinterpretada debido a cierto individuo basurilla que circula por la red. Por supuesto, esto no es una guerra preventiva contra ti ni un apoyo a Lluís (cuya postura es en extremo diferente a la mía). Eso sí, aunque no estoy de acuerdo en el 99,9% de lo que escribe, él siempre lo hace desde el mismo nick, lo cual es de agradecer.
Sólo doy a conocer una situación que se está poniendo muy de moda y que, con el tiempo y llevada a más, termina por derivar los debates a derroteros absurdos. Por cierto, ese individuo, al igual que tú, suele apelar a la razón pero por desgracia sustenta sus argumentos en nubes de humo: datos parciales, falacias acumulativas, técnicas troll, maniqueísmos ridículos propios de un niño de teta, incompatibilidades inexistentes, etc. Y cuando se las desmontan, pues se cabrea o se cambia de nick. Un poco feo, ¿no te parece?
Repito, Jordi, no digo que seas tú. Sólo te informo de una situación que se da y te agradecería que, por respeto y educación, no empieces a cambiar tu nick sin previo aviso. Más que nada por evitar que la conversación se tuerza o que te confundamos con cierto imbécil que anda suelto. Si eres Jordi, no eres Jordi2 ni yo Carlitos Tercero.
Soy jordi. Carlitos: Perdón, perdón por utilizar "jordi 2". No tengo mucha experiencia en foros e ignoraba que esta técnica fuera utilizada por "trolls". No lo soy. No volveré a poner numeritos después de mi "nick" Navegando, he encontrado "socialdemocracia. org", me ha encantado y, sin más me he puesto a escribir. Con respecto al artículo del Sr. Pérez y a su contestación, no quisiera que me tildara de demagogo simplemente por destacar que, por muchas razones (que podríamos debatir), el socialismo no tiene nada que ver con el nacionalismo y que suelen ser antitéticos en países desarrollados. Sr. Pérez: examine su artículo y sus expresiones. Están plagadas de apelaciones a los derechos y libertades de Catalunña, a las aspiraciones de Cataluña, a que los intreses generales suelen ser opuestos en Cataluña y en España, a la relación entre Cataluña y España, etc. Es decir, las categorías conceptuales que utiliza son entes como "Cataluña" y "España", que me recuerdan a "Dios" o "Patria". No me habe de demagogia cuando cita a JA Primo de Rivera, que por cierto, decía cosas muy, muy parecidas a las que dice, ahora, Carod Rovira. Y es que, en el fondo, los nacionalismos, como los fascismos, son muy, muy parecidos. Precisamente, como tengo cierta edad y he vivido buena parte de mi vida bajo el franquismo estoy en contra de los nacionalismos y a lo que, inevitablemente, conducen. Voy a contarle una anécdota en plan "abuelo Cebolleta": A principios de los 70, estudiaba Ciencias Políticas en Madrid, y en todas las asignaturas trataban el tema de la nación, los nacionalismos, ...(tenía como profesores a Elorza, Alvárez Junco, etc.), pero yo no entendía muy bien aquello hasta que un día unos "señores" de la BPS, en los sótanos de la Dirección General de Seguridad, sita entonces en la Puerta del Sol (el centro del "Imperio"), me dieron una lección "práctica" sobre nacionalismo (español), al manifestarme, de forma "algo brusca", que, a pesar de mi lugar de nacimiento, de mi perfecto castellano, etc., yo no era español sino que era un ciudadano de algo que denominaban la "Antiespaña". Entendí la lección perfectamente y no se me ha olvidado. No quiero que nadie utilice los mismos "argumentos" didácticos que aquelllos "patriotas". Una última puntualización (por ahora). El Gran Fracaso del socialismo, que abortó (quien sabe por cuánto tiempo), su prometedor futuro entonces, fue cuando los partidos socialisas francés y alemán llevaron a sus afiliados a matarse entre sí en aquella espantosa carnicería que fue la I Guerrra Mundial. A partir de ahí el nacionalismo ganó, por goleada, al socialismo, de manera que no me cite, Sr. Pérez, a Stalin como socialista: era un nacionalista, extemista, disfrazado de marxista, como tantos dictadores posteriores. Lamentablemente muchos de los más peligrosos nacionalistas y fascistas empezaron siendo socialistas (Mussolini, sin ir más lejos). Por no hablar de los miles y miles de socialistas y comunistas que, adoctrinados por el Sr. Ley, nutrieron las filas del nacismo. No se deje deslumbrar por la llamada de la "Patria Eterna", Sr. Pérez.
No le tildo de demagogo por manifestar una determinada opinión sobre los nacionalismos. Le tilod de demagogo por decir cosas como "elija ideólogo: Félix Ovejero o Josep Dencàs", porque eso es tan demagogo como situarle a usted entre tener que elegir entre Jaume Compte o Primo de Rivera. Discuta usted mis ideas y deje la retórica vacía a un lado, por favor.
Como también deje a un lado las afirmaciones a la babalá como "Carod-Rovira dice cosas muy, muy parecidas a las que decía Primo de Rivera". Si usted lanza una afirmación como esa, debería ser como mínimo capaz de explicar cuales son esas cosas "tan parecidas" que dice que han dicho el uno y el otro. Porque por decir, yo le podría decir que "usted dice cosas muy, muy parecidas a las que decía Stalin", y quedarme tan pancho.
El Gran Fracaso del socialismo se produjo, en efecto, cuando los socialistas se implicaron en la guerra imperialista que fue la Primera Guerra Mundial. Lo que no tengo tan claro es que tiene que ver eso con el nacionalismo que yo profeso. Al fin y al cabo, eso de decirle a los demás a que país tienen que obedecer a base de tanques parece que iguala mas a Guillermo II con la Constitución española que no con Carod o Puigcercós. Y, al fin y al cabo, los socialistas que de manera mas rotunda se pronunciaron contra aquella guerra (los bolcheviques) fueron, no por casualidad, los socialistas que de manera mas rotunda se pronunciaron a favor del derecho a la autodeterminación. Yo siempre digo, y esto de la Gran Guerra es un magnífico ejemplo, que los problemas del socialismo no comienzan cuando se lo enmarca en una lucha nacional, sino cuando se lo enmarca en una lucha imperialista, en un combate por obligar a un conjunto de gente (llamesele "pueblo", "nación" o como se quiera) a pertenecer a un Estado al que no quieren pertenecer.
Me dice usted que no acepta que le hable de la relación entre "Cataluña" y "España". Yo no me creo, sinceramente, que usted no utilice diariamente en su discurso político expresiones como "Estados Unidos y Francia han llegado a tal o cual acuerdo". Lo que usted hace no es sinó expresar eso que Billig llamaba nacionalismo banal: no reconoce su propio nacionalismo porque lo tiene tan interiorizado que ya lo asume como normal.
El socialismo, sr. Jordi, tiene mucho que ver con el nacionalismo. Socialistas y nacionalistas fueron las luchas que acabaron con el Imperio de los Zares. Proto-socialistas y nacionalistas fueron las revueltas democráticas de 1848. Socialistas y nacionalistas han sido prácticamente todos los partidos socialistas europeos, que no han dudado en defender sus respectivos países cuando han sido invadidos ni en aplastar, muchas veces por las armas, los movimientos internos que los han intentado disgregar. Si usted quiere demostrar que socialismo y nacionalismo se oponen, va a tener que hacerlo simplemente en el campo de los principios (si es que puede), porque en el de la Historia no tiene el menor material para sostener eso.
El "ejemplo" que usted me propone se puede aplicar al nacionalismo mas cateto. Pero el catetismo no es algo exclusivo del nacionalismo. Conozco muchos socialistas (seguro que usted también) que piensan que un obrero de derechas no es un obrero o, en todo caso, que es un "traidor de clase". Como también conozco muchas feministas que confunden las críticas al feminismo con las críticas a la mujer. Pero todo eso no dice nada ni a favor ni en contra ni del nacionalismo, ni del socialismo, ni del feminismo. Nuevamente, tendrá usted que acudir al campo de los principios para descalificar al nacionalismo, porque en el campo de las anécdotas todos tenemos alguna que explicar.
Y finalmente, en lo que respecta a Stalin... que quiere que le diga, me parece que usted utiliza aquí la falacia del verdadero escocés: "si no me interesa que Stalin sea socialista, pues lo hago nacionalista y andando". Le guste o no, Stalin asesinó básicamente a presuntos "traidores a la clase obrera" y "enemigos del pueblo", y lo hizo en nombre del "socialismo", no de la "madre Rusia", a la que solo aludió alguna vez en voz baja durante la Segunda Guerra Mundial. No en vano, era georgiano.
Y ahora, si lo tiene a bien, me encantaria que dejase a un lado los clichés y tópicos sobre el nacionalismo y me explicase exactamente donde me equivoco y por qué, cuando digo que para realizar el proyecto igualitario y democrático de la izquierda socialista en Cataluña uno de los mayores obstáculos es su dependencia política respecto de España.
VERDAD BASTA DECIR LO QUE ES Y NO MAS , PUES MUCHAS VECES LOS POLITICOS DICEN COSAS QUE NO SON , BASTA CON DECIR LO QUE ES.EL QUE ESTE LIBRE DE PECADO QUE...
Hola Citoyen Hola Citoyen encantado de charlar contigo.
Recojo tus comentarios e intentaré en el próximo artículo o en otro comentar las diferencias, según los...