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La
mayor parte de la ciudadanía española sabía
hasta hace pocos días que los medios de comunicación,
así en general, manifestaban cierta “querencia” hacia una
opción política o ideológica determinada. Así,
sabíamos que la COPE, el Mundo, Antena 3, Onda Cero,
Telemadrid y Canal 9 eran órganos de expresión del PP;
que el País, la Ser, Telecinco y en general Prisa, eran
boletines informativos del PSOE; y que RTVE era moneda de cambio en
función del partido político que ostentase el poder en
cada momento. El mundo – la cotidianidad, digo – aparecía
ordenado, bien aseado, con carácter de permanencia y vocación
de absoluto para todo el mundo, o eso pensaba, porque recientemente
me he desayunado de la existencia de todo un partido político
que no lo sabía, y lo que es peor, que pensaba que la
ciudadanía tampoco lo sabía.
Una
pista nos daba hace poco el ex presidente Aznar, que forma parte
todavía de dicho partido a través de su “presidencia
honorífica” – compartida con Fraga, que es socio fundador
-, cuando aseguraba que él no era tan listo como para haber
adivinado que en Iraq no había armas de destrucción
masiva y que si bien ahora sabía que eso era así,
antes, cuando ni él ni “nadie” lo sabía, no pudo
adivinarlo, pese a ser un gran estadista visionario experto en
futuribles. La ciudadanía española, que como su ex
presidente Aznar no es “tan lista” como para prever que está
en un error, ahora sabe que los medios de comunicación están
influenciados – cuando no dirigidos explícitamente – por
los grandes partidos políticos hegemónicos en España
y es culpable de no haberse podido anticipar a la evidencia empírica,
adivinándolo antes, cuando ni el propio Aznar era capaz de
vislumbrar tal hecatombe. Ahora es tarde, hemos despertado
bruscamente del “sueño de los justos” y nos hemos dado de
bruces con la cruda realidad ¡Nos manipulan!
Gracias
a la perspicacia de la dirección del PP, Rajoy a la cabeza
visible, la ciudadanía sabe en este momento que hay medios de
comunicación afines al PSOE y otros al PP, y que escasean –
si no es que no existen – los medios “independientes”, o al
menos afectos a opciones ideológicas sin vocación de
gobierno. Es grave desconocer hasta que punto se nos manipula y desde
cuándo está ocurriendo este fenómeno, pero estas
disquisiciones de mayor calado suponemos que irán siendo
desveladas por las mentes preclaras del Partido Popular, estadistas
cualificadas todas ellas, a medida que vayan adquiriendo seguridad en
su conocimiento y será en ese desvelar progresivo de las
circunstancias últimas que rodean al fenómeno en su
conjunto donde encontrará la ciudadanía la relativa
seguridad que da el dominio del entorno, siquiera sea sólo a
nivel perceptual. Muchas gracias, señor Rajoy y compañía
por quitarnos la venda de los ojos, aunque de reprocharle algo sería
sólo de carácter metodológico, puesto que si no
le molesta, la próxima vez que nos alumbre con la intensa luz
de su sabiduría hágalo progresivamente, que ahora nos
duelen los ojos de tanta claridad inesperada.
Ironías
al margen, parece que a medida que se aproximan las elecciones
autonómicas y municipales el PP va sumiéndose cada vez
más profundamente en esa vertiginosa espiral esquizo-paranoide
que es como un túnel cuyo final aún no se vislumbra a
lontananza, por lo que se me antoja lejano en el tiempo y en el
espacio. Esperemos que a la derecha española algún día
le de un ataque de cordura y todo vuelva a la normalidad, creo que
ese día hasta yo me sentiré aliviado.
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