| Apostasía |
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La idea es polémica y no sienta bien a todo el mundo, como es de esperar. Muchos son los que se sienten ofendidos por lo que consideran una broma, un chiste a costa de la religión. Y en eso se equivocan. Por muchos motivos, pero me limitaré a enumerar dos:
Una, porque no son el centro del mundo, y por ello lo que otros hagan no ha de repercutir forzosamente en sus vidas. El fanatismo religioso, la creencia en una vida eterna más allá de la muerte, se fundamenta en el egocentrismo: a qué si no ese temor a que no vaya a quedar nada de nosotros tras nuestra muerte. La facción racional de la humanidad se conforma con dejar un legado positivo a las generaciones que le suceden, pero el egocéntrico religioso necesita estar seguro de que el legado va a ser él mismo. Por eso veréis a tantos cristianos “ultras” negando el cambio climático, por eso de después de mí, el diluvio. Y cuando se ataca a su religión, su egocentrismo les lleva a identificarse con el destinatario de la crítica. Haced la prueba: publicad en un foro de internet alguna crítica sobre el cristianismo y en poco tiempo saldrá alguien argumentando que no todos los cristianos son así o asá. Quieren justificarse a sí mismos porque están convencidos de que los critican a ellos, y no a la secta a la que pertenecen.
Pero el caso es que cuando uno blasfema, está atacando un sistema de creencias, pero no a sus creyentes. Está bien que no quieras invitar al blasfemo a la comunión de tu sobrino – es desperdiciar un cubierto en el convite, la verdad- pero la indignación no debe pasar de allí. Dejad de miraros el ombligo, leñe.
Dos, porque sí, muchos de los que han publicado los videos se lo han pasado en grande y han dicho barbaridades de dudoso gusto, pero esas voces sólo son amplificadas por los egocéntricos de los que hablábamos más arriba. La mayoría de voces que se han oído hablaban en serio, son testimonios de antiguos creyentes que han llegado a una conclusión, que en muchos casos la han madurado en silencio y con el temor asomando en sus miradas cuando terminaron pronunciando la frase que los sentenciaría al Erebo. Porque ese es un factor común en buena parte de esos vídeos: el miedo, presente o pasado, inculcado a través de una religión que habla de amor pero sólo sabe mantenerse mediante la coerción. El miedo de los que hablan bajito, en la soledad de su habitación, porque temen que su familia se entere de lo que están haciendo. Por eso no considero que esta iniciativa sea un chiste malo. No es la solución ideal, pero qué hermoso es ver a alguien decir “Niego la existencia del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Y ya no tengo miedo”.
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| Escrito por Mireia Ortega | |
| jueves, 29 de marzo de 2007 | |
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Interesante
y explosiva es la iniciativa que ha surgido en internet:






