| Aún sigue siendo peligroso hacer sindicalismo en este país |
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Aún existen viejas costumbres que adoptan nuevas formas. Una vieja cultura empresarial conservadora que se ha pintado de management y que ha aprendido las estrategias de acoso al sindicalismo exportadas del país de las libertades, EEUU.
Y es que la cultura de persecución sindical que se ha extendido en EEUU tiene émulos en nuestro país. Técnicamente no se puede despedir a un candidato que vaya en una lista para elecciones sindicales, a un delegado electo, a un delegado sindical LOLS escogido por la sección sindical y a los ex-delegados hasta dos años después de ser delegado sindical, pero algunas empresas deciden actuar cuando los candidatos son más vulnerables, antes de la proclamación de candidaturas.
En algunos sectores se dedican a extorsionarles, sobornarles y amenazarles para poder tumbar la candidatura, en otros diréctamente son despedidos. Puedo hablar explícitamente del caso de una central de reservas hoteleras, muy famosa en este país, afincada en Barcelona, que liquidó a la impulsora de una lista sindical en menos de un puñado de horas desde que detectó que quería presentar una candidatura con el resto de compañeros.
Normalmente está extendida la imagen del delegado sindical acomodado, pero nos olvidamos que hay quien se juega su empleo e incluso su bienestar personal al intentar defender los derechos de sus compañeros. En este país ser sindicalista tiene aún un coste personal y laboral alto.
Algo tiene el sindicalismo a la hora de proteger los derechos laborales y cambiar la cultura laboral; la reducción del poder monopsonista del empleador y la mejora de la capacidad de negociación de los trabajadores hace que los salarios y las condiciones se acerquen mucho más a las de equilibrio de mercado. Y eso para los adalides de la economía especulativa les perjudica. Esa cultura que intentan exportar más allá de las fronteras de los países neoliberales incluye el uso de investigadores privados para seguir a los trabajadores para ver si mantienen reuniones con el sindicato, realizar asambleas para coaccionar a la plantilla bajo amenazas, el uso de consultores antisindicales, etc.. todo acompañado por una administración de justicia que en los EEUU retrasa los casos laborales de persecución sindical. Por suerte nuestros tribunales laborales son unos de los más rápidos y la cultura de los jueces de lo social que dirimen las causas laborales es de las más progresistas y garantistas con los derechos de los trabajadores, hasta el punto que la mayoría de despidos de este tipo enseguida se reconoce la improcedencia y se concede la máxima indemnización.
Pero a pesar de que los datos de afiliación sindical españoles cada vez son mejores y que los delegados sindicales cada vez están presentes en más y más empresas, cierta cultura de management antisindical está afianzándose en algunos sectores empresariales, y no sólo en pequeñas empresas, sinó en grandes, como la anterior mencionada o una famosa cadena de grandes almacenes también de origen catalán. Si esta es la actitud en un periodo de vacas gordas, cuando el ciclo económico expansivo se retraiga no quiero pensar lo que nos puede esperar de ciertos empresarios (que por suerte no representan a la mayoría).
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| Escrito por Jose Rodriguez | |
| martes, 03 de abril de 2007 | |
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A pesar de las leyes que protegen
candidatos, delegados sindicales y las garantías que tiene la
LOLS de protección a los representantes sindicales, en este
país sigue pudiéndose hacer persecución
sindical.





