| El post como mitin |
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He escuchado ya unas cuantas veces la referencia a las estadísticas, a la audiencia de los blogs políticos. Nos dicen que si los blogs tienen una audiencia relativamente pequeña, ¿cómo es posible que su incidencia en la sociedad sea tan grande? ¿No será que nos estamos emocionando demasiado con un juguete nuevo, y nos estamos colgando medallas que no nos pertenecen? Al fin y al cabo, un blog, ni siquiera una red, no es un medio de comunicación masiva como puede ser la televisión, la radio o la prensa (cada uno en su lugar). ¿No nos estaremos inflando de gloria? La respuesta de los políticos que han apostado por el blog como herramienta de comunicación suele ser del tipo “si nos leen 5.000 personas a la semana, ¡ojalá tuviéramos la ocasión de dar cada semana un mitin ante 5.000 personas!“. Bien, pues creo que es un error considerar un post, o un blog en general, como un mitin.
Si bien considero los blog como una herramienta de comunicación bidireccional, un mitin es más bien una herramienta de propaganda unidireccional: el líder grita, y los oyentes aplauden. En un mitin no hay posibilidad de debate, no hay posibilidad de disenso. Si me lo permiten, a duras penas hay posibilidad de razonar, porque las frases que se pronuncian en un mitin no van dirigidas a la razón, sino al corazón o a las vísceras. El sábado Pepe Blanco comentaba que el Partido Popular quiere plantear las próximas elecciones municipales y autonómicas como unas primarias de las generales. “Yo no sé qué prisa tiene Rajoy de perder cuando no le toca“. También dijo en Valencia que “a Camps y a Rita Barberá no les hará mucha gracia pedir el voto para Rajoy en vez de pedirlo para ellos mismos“. Esto está muy bien para un mitin, es una frase graciosa y despierta las carcajadas del público, pero en una argumentación en un blog difícilmente se sostendría, porque esos 5.000 lectores semanales no son oyentes/lectores pasivos, sino que tienen la posibilidad de responderle, corregirle y matizarle (si el autor del blog lo permite y tiene activados y sin moderación los comentarios; por eso suelo poner en cuarentena la afirmación de que un blog es un medio democráctico, ya que considero que no es cierto, no lo es; pero de eso hablaremos otro día). Los lectores y, sobre todo, los autores de blogs somos respondones (y egocéntricos) por naturaleza. Personalmente, llevo fatal los mítines y los argumentos de brocha gorda que se utilizan, y pensar que cuando los políticos se lanzan a blogguear, puedan hacerlo desde la perspectiva y con la forma del mitin, me pone los pelos de punta. Un blog no es un atril desde el que el político puede soltar su mitin, esperar los aplausos de la audiencia y marcharse a casa. Un blog es un espacio desde el que argumentar nuestros puntos de vista, y no para soltar la consigna y esperar la aprobación general. Un blog es un espacio desde el que defender nuestras ideas, que son puestas a prueba a diario, pues nuestros lectores nos van a poder criticar tanto en los comentarios como desde sus propios blogs, nos van a poder llevar la contraria también con sus argumentos, de tal manera que el debate nos enriquece a todos. En un mitin un político no escucha, muchas veces ni siquiera argumenta, sólo habla para una audiencia de convencidos. En cambio, un blog es una plaza pública abierta tanto a propios y ajenos como aquéllos que “no son de nadie”. Si el político NO contempla el blog como una plataforma para soltar su mitin, sino como una herramienta de comunicación bidireccional, DEBE leer los comentarios, interiorizarlos, quedarse con aquéllas ideas que sea válidas (incluso, o aún con más razón, desde la discrepancia), y responderlos siempre que sea posible. Si un blog es una herramienta de comunicación bidireccional, los lectores se merecen una respuesta, se merecen que se les lea, se les entienda, y se les responda. El domingo por la mañana le oía decir a Toni Roig que dentro de unos años no nos plantearemos siquiera la posibilidad de votar a un político que no tenga blog, porque en un blog se refleja si un político tiene algo que decir y los argumentos que utiliza para defenderlos. “¿Cómo podríamos plantearnos votar a un político que no tenga nada que decir?“, fue su argumento, más o menos. Ojalá sea así. Ojalá alcancemos una sociedad de ciudadanos informados, en la que los ciudadanos no nos suelten el sempiterno “yo paso de política porque yo de eso no entiendo” o bien “yo paso de política porque son todos iguales“. Efectivamente, comparando el blog de los distintos candidatos, si son blogs sinceros, podremos evidenciar que no son todos iguales, pero el problema es ¿cómo conseguimos que los ciudadanos se acerquen masivamente, no ya a los blogs en general, sino a los blogs políticos, y mucho más a los blogs de los candidatos políticos? Como comentaba al principio, en ocasiones se nos echa en cara a los bloggueros que estemos “muriendo de éxito” antes incluso de haber alcanzado tal éxito, que nos estamos ilusionando con un juguete nuevo pero que en realidad no tiene todavía la implantación que nos creemos. Es cierto, la audiencia de los blogs, y sobre todo de los blogs políticos, todavía es pequeña, y la solución no pasa únicamente por la extensión de la banda ancha y la formación en nuevas tecnologías (que también es muy importante), sino en la conciencia ciudadana, en la voluntad de informarse y en la de convertirse en sujetos activos capaces y con ganas de generar información y opinión. Si los políticos realmente se toman el blog como una herramienta de comunicación bidireccional y no como un mitin, será mucho más sencillo que la ciudadanía se acerque a ellos, pero no es el único paso. La política debe dar un paso decidido hacia la ciudadanía, pero la ciudadanía también debe dar un paso para acercarse a la política. Que los políticos la hagan lo suficientemente atractiva como para que la ciudadanía sienta la curiosidad de acercarse, también ayuda. Si los ciudadanos se saben escuchados, hablarán, y realizarán aportaciones dignas de ser tenidas en cuenta; si los ciudadanos tienen la percepción de que sus políticos están realmente alejados de ellos y no les escuchan, ni se molestarán en acercarse para decirles lo que piensan y lo que necesitan, y mucho menos para escucharles. Los blogs, la web 2.0., no es sólo una tecnología: es una actitud. El fin de la política del monólogo y del mitin, y el comienzo de la era de la política del diálogo y del razonamiento.
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| Escrito por Jessica Fillol | |
| miércoles, 04 de abril de 2007 | |
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He escuchado ya unas cuantas veces la referencia a las estadísticas, a la audiencia de los blogs políticos. Nos dicen que si los blogs tienen una audiencia relativamente pequeña, ¿cómo es posible que su incidencia en la sociedad sea tan grande? ¿No será que nos estamos emocionando demasiado con un juguete nuevo, y nos estamos colgando medallas que no nos pertenecen? Al fin y al cabo, un blog, ni siquiera una red, no es un medio de comunicación masiva como puede ser la televisión, la radio o la prensa (cada uno en su lugar). ¿No nos estaremos inflando de gloria? La respuesta de los políticos que han apostado por el blog como herramienta de comunicación suele ser del tipo “si nos leen 5.000 personas a la semana, ¡ojalá tuviéramos la ocasión de dar cada semana un mitin ante 5.000 personas!“. Bien, pues creo que es un error considerar un post, o un blog en general, como un mitin.






