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La
invasión norteamericana-británica a Irak ha dado pie
para analizar con más detenimiento la posibilidad de que el
mundo occidental pueda estar frente al comienzo del marchitamiento
del modelo económico aperturista conocido con el apelativo de
neoliberalismo que tantos costos sociales ha traído a los
países llamados del Tercer Mundo, especialmente.
“EL
SISTEMA CAPITALISTA ESTÁ A PUNTO DE COLAPSAR”
Uno
de los intelectuales que viene esgrimiendo esta posibilidad es el
profesor holandés WIM DIERCKXSENS, quien considera que
si bien la teoría neoliberal es el paradigma dominante y
tiende a erigirse cada vez más como un dogma teológico,
también es evidente que ante semejante dogmatismo esta
corriente económica imperante haya comenzado a enceguecer, lo
que la hace cada vez menos capaz de visualizar las contradicciones y,
por ende, esté proyectando su propio fin.
Y
es que, según Dierckxsens, cabe pensar y, quizá con más
razón, que al no existir posibilidades de revincular la
inversión con el capital productivo, el modelo neoliberal
tiende a entrabarse paulatinamente y puede terminar en un callejón
sin salida.
La
agresión a Irak, de acuerdo con este analista, no es
exclusivamente una guerra por el petróleo sino que ahí
entran en juego otros intereses. Si se revisa con detenimiento la
situación se podrá observar que apoderarse del
hidrocarburo iraquí le daría a Estados Unidos unos 15
mil millones de dólares anuales. Pero la guerra le está
costando más de 100 mil millones. En realidad, el control del
petróleo es para romper la OPEP, someter a Arabia Saudita e
Irán y, sobre todo, quitarles a europeos, chinos y japoneses
la posibilidad de contar con recursos energéticos. Además
el control del petróleo permitiría bajar el precio del
combustible y reanimar a la decaída economía
estadounidense a mediano plazo (para los países exportadores
de petróleo, como México, el golpe sería
durísimo, lo que permitiría comprar las compañías
estatales por nada). El control del agua es, igualmente, vital. Ya
Israel planea desviar el Tigris y el Eufrates hacia su territorio
porque el agua que toma de los palestinos no le alcanza.
“Las
fuerzas productivas han llegado al límite de su potencial de
desarrollo bajo la relación capitalista. Es ante esa
perspectiva que surge con tanta dificultad otro paradigma, y que el
neoliberalismo se encierra en un dogmatismo sin salida. Ante este
escenario, los sectores progresistas están ante el verdadero
reto histórico de ocupar el espacio que se presentará
para construir una nueva sociedad orientada por el Bien Común
a escala planetaria. Podemos caracterizar este esfuerzo como una
mundialización desde abajo. Sin embargo, los sectores
progresistas están igual de mal preparados para encarar una
mundialización que parta del Bien Común a nivel
planetario. Este proceso supone una discusión que apenas se
vislumbra”, señala en su análisis Dierckxsens.
Este
catedrático universitario nacido en Hulst (marzo de 1946),
Holanda, en la frontera con Bélgica, cerca del Mar del Norte,
y residente en la actualidad en San José de Costa Rica, se
desempeña como directivo del Departamento Ecuménico de
Investigaciones (DEI) en este país. Doctor en Ciencias
Sociales de la Universidad de Nijmegen, y postgraduado en Demografía
de La Sorbonne en el curso 1968-1969, no ha renegado "del
espíritu de mayo del 68 en París". La mayor parte
de su vida la ha dedicado a la investigación social y a la
academia, ha sido profesor de las Universidades Nacional de Honduras
y de Tilburg en su país de origen y es autor de varios libros
sobre Globalización. Desde hace algunos años Wim
Dierckxsens hace parte activa del Foro Mundial de Alternativas que
viene estudiando opciones al neoliberalismo.
PELEA
POR UN TROZO CRECIENTE DE MERCADO
Usted en sus reflexiones
académicas relaciona la invasión de Estados Unidos a
Irak con el modelo económico neoliberal. ¿Por qué,
en su concepto, se puede vincular el tema de la agresión
bélica gringa con la imposición de la apertura
indiscriminada de los mercados en el ámbito económico
mundial?
El modelo neoliberal no consiste en
hacer crecer la economía del mundo, sino que, por el
contrario, busca hacer crecer el capital transnacional. De esta
manera el capital transnacional ha logrado integrar en un solo globo
todos los mercados, y el acceso a éstos en cada nación
ha significado que dicho capital haya acaparado el 50 por ciento de
todo lo que se produce y se vende en el mundo, hoy en día, en
contraste con un 25 por ciento veinte años atrás. Esto
quiere decir que han logrado repartir el mundo a favor de quienes
impulsan las políticas neoliberales a costa del crecimiento
internacional. Ahora estamos frente a un panorama en el que el
reparto del mundo está estancado, los Estados Unidos no ha
avanzado en su propósito de la repartición del mundo,
entonces si no hay para todos habrá patadas, y la guerra en
Irak no es más que la pelea por un trozo creciente del
mercado entre las grandes potencias y eso se logra en cancha ajena,
esto es en Medio Oriente con la invasión de las tropas
estadounidenses y británicas.
Los tratados de libre comercio con
Estados Unidos significan Europa fuera de América Latina.
Brasil no deja de tener la mitad del mercado de las inversiones
extranjeras, la mitad de las importaciones europeas, entonces la
cuestión es repartir el mundo a favor de una potencia y este
acuerdo de libre comercio significa América Latina para
Estados Unidos.
Yo creo que el imperio está
más frágil que nunca, aunque aparenta ser más
poderoso que nunca; están por colapsarse todas las
transnacionales del mundo porque no hay avance en términos de
crecimiento del pastel. Es decir, no se agranda la economía
en su conjunto ni hay avance en la repartición del mundo. Si
estas dos cosas se estancan se caen como las cartas de naipes las
transnacionales y estaremos ante un control ciudadano sobre esas
transnacionales como lo tuvimos antes cuando los Estados manejaban
los ferrocarriles, la banca, los servicios públicos. Pero hay
que recordar que estos servicios no fueron públicos antes,
fueron privados hasta que echaron a perder todo durante las crisis
originadas por las guerras mundiales y a partir de ahí vino
el control del Estado.
A partir de los años 90,
cuando se introduce el neoliberalismo, el capital comenzó a
abandonar el ámbito productivo, y cada vez más,
porcentualmente hablando, las inversiones se dirigieron al campo
monetario financiero, especulativo, procurando acaparar mercados.
Porque debemos dejar en claro primero, que privatizar,
"desestatizar", es recaudar mercados y clientelas ya
existentes, no es una inversión, a nivel privado puede que lo
sea, pero a nivel de la totalidad no fomenta el "crecimiento
del pastel", sino el "acaparamiento del pastel ya
existente"; segundo, las fusiones de las empresas
transnacionales solo aumentan la capacidad para acaparar, entre dos
socios, un mayor segmento del mercado; tercero, la adquisición,
compra o quiebra, como resultado de la competencia, de pequeñas
y medianas empresas locales por parte de las transnacionales, es
también un acaparamiento de mercados ya existentes; cuarto,
levantar barreras arancelarias igual implica sustituir industrias y
mercados locales por transnacionales, y quinto, que al final nada de
esto fomenta el crecimiento, antes dirige las inversiones hacia la
repartición del mercado mundial ya existente. Es lógico
entonces que cuando dicho mercado mundial resulte prácticamente
repartido, comience una nueva repartición, una
"re-repartición": ahí estamos.
Hay señales como el hecho de que el
dólar viene perdiendo confianza y esa moneda frente al oro se
está depreciando, además el dólar ha perdido
valor frente al euro. En el mundo se está invirtiendo en oro,
en plata, en petróleo a futuro. El precio del petróleo
no está arriba por control de la OPEP sino que este organismo
no está en la capacidad de generar más crudo de lo que
se está demandando. Todo el mundo está haciendo
reservas lo que significa que se espera una crisis de envergadura
que no hemos visto hasta la fecha.
Haciendo un ejercicio de prospectiva creo que
habrá un control más ciudadano sobre las
transnacionales. Espero que trascienda la figura nacional. Después
del colapso de los años 30, crisis de la bolsa en 1929, la
Segunda Guerra Mundial, ahí, en esa etapa, hubo una fuerte
intervención estatal. Por eso hoy en día creo que no
basta una fuerte intervención del Estado sino que es
necesario trascender las fronteras, o sea que frente a los retos que
se nos avecinan ni siquiera alcanza la figura del Estado-Nación
para el control de la economía de las transnacionales, el
capital financiero, etc. Si vamos otra vez a desprivatizar las
empresas en las naciones latinoamericanas, yo espero y creo que no
va hacerlo la Nación sino que habrá un control
ciudadano directo, menos paternal, menos vertical que se hará
desde abajo.
Claro, el capitalismo para mí está
en su última etapa . Como se ve esto: se abandonó el
ámbito de la producción, se fue al sector financiero,
reparto del mundo y ahora el pastel se está incluso
contrayendo. Lo que se ve es que no hay crecimiento del pastel ni
posibilidades mayores de acapararlo mediante guerra o lo que fuera.
Lo que busca el capital en este momento es quedarse con la renta
pura sobre la propiedad de recursos naturales y sobre los
conocimientos. Eso significa un papel absolutamente parasitario e
improductivo del capital sin ningún papel dinámico, de
esta manera está pasando a una etapa de repliegue en la
historia. Esta situación va a implicar un montón de
movimiento social.
La crisis del capitalismo se refleja en diversas formas. Cuando baja
la tasa de ganancia hay crisis para el capital. Si la gente se muere
no es crisis hay que verlo con los ojos del capital. Simplemente es
un precio del modelo. Pero si la ganancia es baja, es ahí
donde hay crisis, como ocurrió en las décadas de años
60 y 70 cuando el capital miró hacia el ámbito
productivo, posteriormente abandono este sector y se fijó en
el ámbito financiero y el acaparamiento del mercados, este
círculo está llegando a su fin. ¿Entonces qué
más le queda al capital? Tendría que regresar a la
pastelería pero sabe que la ganancia no va a ser rentable
porque la tecnología llega un límite que no permite
acortarla más. De esta manera una mayor ganancia no se puede
obtener con innovaciones tecnológicas, entonces el capital se
repliega a puntos donde todavía puede usufructuar del
conocimiento y de los recursos naturales. Ese es el proyecto del
capitalismo en el inmediato futuro.
Resistirse ante el TLC y si este pasa van a ver las consecuencias y
va haber más movilización social, la cual será
más violenta. Y si mañana se cierran las fronteras
para los latinoamericanos en Estados Unidos y en España aquí
va a presentarse una bomba de tiempo que da miedo. Si el sálvese
quien pueda a nivel individual también se acaba, la lucha
social se exacerba.
Sí pueden intentar acallar la protesta con
las armas como estamos viendo en Irak. Pero si hacemos un balance ni
económica ni políticamente han logrado un triunfo ahí.
Están tratando con la maquinita de imprimir dólares
que de alguna manera el mundo entero terminará pagando esta
aventura, pero significa también al final de cuentas la
pérdida paulatina de credibilidad del dólar. Si esta
credibilidad se pierde, el sistema monetario internacional se
colapsa y es la crisis rotunda del sistema.
¿Cuál es su visión
sobre el conflicto colombiano?
Si no funciona el ALCA funcionará
el Plan Colombia, o sea se reparte a Colombia en cinco pedazos como
se está repartiendo ahora Irak a favor de transnacionales,
privatizando los pozos de petróleo allá y privatizando
los recursos naturales aquí. Que les puede salir el tiro por
la culata es probable, pero esa es otra historia.
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